{"id":361,"date":"2010-12-27T10:29:32","date_gmt":"2010-12-27T10:29:32","guid":{"rendered":"http:\/\/cannabismagazine.es\/www\/haschisch\/"},"modified":"2010-12-27T10:29:32","modified_gmt":"2010-12-27T10:29:32","slug":"haschisch","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psiconautica.org\/wordpress\/psiconautica\/haschisch\/","title":{"rendered":"Haschisch"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El maestro Escohotado nos habla de la resina del cannabis, conocida por el nombre de \u00abhach\u00eds\u00bb o \u00abhaschisch\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6739 lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.cannabismagazine.net\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/haschi.jpg\" border=\"0\" width=\"250\" height=\"188\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 250px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 250\/188;\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando es lo que fue durante milenios, el haschisch constituye una pasta formada por las secreciones resinosas de THC que se almacenan en las flores de la marihuana hembra. Hay b\u00e1sicamente dos sistemas para obtenerlo, de los cuales el primero (usado hoy en Nepal, el antiguo T\u00edbet y Afganist\u00e1n) desperdicia una gran cantidad de sustancia psicoactiva, a cambio de no introducir nada distinto de la resina misma, y el segundo (usado hoy en L\u00edbano y Marruecos) aprovecha hasta partes poco o nada psicoactivas.<\/p>\n<p>El procedimiento oriental implica que el recolector se cubra parte del cuerpo con cuero y pase por entre las plantas maduras, frot\u00e1ndose con ellas. Lo que queda adherido al cuero se raspa con esp\u00e1tulas; es tan gomoso que basta darle forma en el hueco de la mano durante unos momentos para que adquiera un color muy oscuro; cabe agotar algo m\u00e1s la pura resina apretando las ramas una por una, y rasparse cada cierto tiempo las yemas y la palma de la mano. El haschisch obtenido por este procedimiento es muy arom\u00e1tico, suave para la garganta y de una potencia inigualable.<\/p>\n<p>El procedimiento mediterr\u00e1neo se basa en sacudir plantas ya secas, recogiendo la resina y el polvo mediante varios filtros. El primero, que puede estar formado por alguna rejilla met\u00e1lica fina, deja pasar fragmentos vegetales considerables y tiene debajo otro, normalmente de alguna tela no muy densa, que criba nuevamente la mezcla; si el procedimiento es impecable, bajo ese filtro habr\u00e1 otro, de seda, por el que s\u00f3lo logran pasar las part\u00edculas de resina pura. Este \u00faltimo producto, que se oscurece de inmediato en las partes expuestas al contacto con el aire, es una pasta gomosa llamada \u00ab00\u00bb y constituye un haschisch de extraordinaria calidad. Lo que ha quedado retenido en el segundo filtro se conoce como \u00abprimera\u00bb, y lo que no atraviesa el primero se conoce como \u00absegunda\u00bb. Aquello que no se ha desprendido de las plantas en las sacudidas iniciales puede ser golpeado de nuevo, y lo que entonces se recoge en el segundo filtro -evidentemente, nada atraviesa el \u00faltimo- se conoce como \u00abtercera\u00bb. En L\u00edbano se practica una t\u00e9cnica algo distinta, y el sistema marroqu\u00ed ha dejado hace tiempo de ser el que era; a menudo los cedazos han quedado reducidos a uno solo, y el polvo se aplasta para que los cruce, en vez de dejar que opere la simple fuerza del peso.<\/p>\n<p>Como consecuencia, la proporci\u00f3n de pura resina (rica en THC) es tan peque\u00f1a que no basta para aglutinar la masa, y deben hacerse uno o varios prensados. Hoy es habitual aumentar el peso a\u00f1adiendo otra planta pulverizada (llamada all\u00ed <em>henna<\/em>), y para hacer imperceptible la cantidad de elementos ajenos a la resina el material se trata con ingredientes adicionales -como goma ar\u00e1biga, clara de huevo, leche condensada, etc.- que le confieren color oscuro y cierta pegajosidad. De hecho, el mejor haschisch marroqu\u00ed disponible actualmente suele ser la llamada \u00abtercera\u00bb, conocida tambi\u00e9n como polen, que posee color marr\u00f3n claro (inalterable al entrar en contacto con el aire, signo de proporciones m\u00ednimas de THC) y se desmigaja al calentarse.<\/p>\n<p>Aparte del perfume, y no irritar garganta ni bronquios, un haschisch afgano elaborado a la antigua puede ser cuarenta o cincuenta veces m\u00e1s potente que el marroqu\u00ed consumido hoy en Europa. Asestando el golpe de gracia a la calidad de su producto, los cultivadores de Ketama suelen secar sus plantas al sol, cuyos rayos convierten el ya muy escaso THC en CBD (cannabidiol), una sustancia que en vez de suscitar excursi\u00f3n ps\u00edquica promueve aturdimiento.<br \/><strong><\/p>\n<p>Posolog\u00eda<br \/><\/strong><br \/>Teniendo en cuenta las enormes diferencias de concentraci\u00f3n, es in\u00fatil hablar de toxicidad. En principio, el haschisch contiene proporciones mucho m\u00e1s altas de THC que la marihuana, y es por eso mismo mucho m\u00e1s t\u00f3xico. Sin embargo, el \u00fanico caso que registra la literatura cient\u00edfica de envenenamiento se produjo a finales del siglo XIX en Francia, cuando un producto de inmejorable calidad fue ingerido por cierto m\u00e9dico en cantidades descomunales, superiores a los 30 gramos de una vez. Recordemos que Baudelaire, Gautier, Hugo, Delacroix y dem\u00e1s miembros del <em>Club des Haschischiens<\/em> com\u00edan lo que cabe en una cucharita de t\u00e9, y que no era resina pura sino mezclada con mantequilla, miel y peque\u00f1as cantidades de opio; en definitiva, la dosis no pod\u00eda superar 2 \u00f3 3 gramos del llamado \u00ab00\u00bb.<\/p>\n<p>La toxicidad es bastante mayor comiendo el producto que fum\u00e1ndolo. De hecho, fumando es pr\u00e1cticamente imposible siquiera una intoxicaci\u00f3n aguda (y mucho menos una intoxicaci\u00f3n mortal), ya que las v\u00edas respiratorias no admiten m\u00e1s a partir de cierto punto, con violentos accesos de tos, y se producen a la vez estados de sopor. Por v\u00eda oral s\u00ed son posibles intoxicaciones graves, aunque dependen de la pureza del producto; si es de calidad impecable, el margen de seguridad resulta relativamente peque\u00f1o, pues medio o un gramo son dosis m\u00ednimas y a partir de diez pueden aparecer complicaciones org\u00e1nicas (as\u00ed como colosales \u00abviajes\u00bb); si es de calidad deleznable, el margen quiz\u00e1 sea mucho mayor, pero los adulterantes rara vez son inocuos y pueden causar da\u00f1os imprevisibles. Por v\u00eda inhaltoria, en cambio, es sin duda mucho menos t\u00f3xico el haschisch puro que el adulterado; no se han hecho investigaciones sobre los efectos en bronquios y pulmones de alquitranes derivados de la henna, goma ar\u00e1biga, leche condensada o clara de huevo, aunque cabe sospechar que ser\u00e1n lamentables.<\/p>\n<p>Una forma sencilla de detectar estos adulterantes es hacer uso de boquillas hoy generalizadas para reducir inhalaci\u00f3n de nicotina y alquitranes del tabaco. Dependiendo de las variedades de tabaco -con o sin filtro, m\u00e1s o menos altos en nicotina y alquitr\u00e1n-, estas boquillas se cargan de una pasta negruzca tras fumar entre seis y quince cigarrillos. Cuando al tabaco se a\u00f1ade haschisch, la saturaci\u00f3n de la boquilla resulta m\u00e1s r\u00e1pida, pero cuando el haschisch (sea cual fuere su calidad b\u00e1sica, del \u00ab00\u00bb a la \u00abtercera\u00bb) contiene goma ar\u00e1biga y cosas an\u00e1logas basta <em>una<\/em> chupada para atascar completamente el paso de la boquilla; eso sugiere hasta qu\u00e9 punto la mezcla puede ocluir alveolos respiratorios. Adem\u00e1s, los miserables que realizan manipulaciones semejantes suelen a\u00f1adir m\u00ednimas cantidades de buen haschisch, que perfuman gratamente la mezcla, y prensan con habilidad el producto para que parezca una variedad selecta. Su negocio podr\u00eda prosperar algo menos si los compradores fuesen provistos siempre de boquillas nuevas, para determinar al instante qu\u00e9 tipo de mezcla est\u00e1n adquiriendo.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de tolerancia aparece a los tres o cuatro d\u00edas de uso continuo, y desaparece con uno o dos de privaci\u00f3n. Al igual que en cualquier otra droga psicoactiva, la insensibilizaci\u00f3n no s\u00f3lo implica falta de ciertos efectos caracter\u00edsticos de la ebriedad, sino una sensaci\u00f3n de leve desasosiego, correspondiente a esperar algo que no llega. Como no hay nada parecido al s\u00edndrome abstinencial de los apaciguadores, ni al colapso ps\u00edquico de los excitantes, falta el alivio de postergar una cat\u00e1strofe. Simplemente, aquello apenas funciona como ebriedad, y lo poco que funciona no concierne a su parte \u00abdivertida\u00bb (risas, cambios en vista, o\u00eddo, tacto, olfato, gusto y sensaci\u00f3n del propio cuerpo), sino a la parte \u00abgrave\u00bb, que potencia una lucidez desenga\u00f1ada de juegos.<br \/><strong><\/p>\n<p>Efectos subjectivos<br \/><\/strong><br \/>Comparado con la marihuana, el haschisch resulta m\u00e1s reflexivo. Lo jovial y l\u00fadico no desaparece, pero ocurre a un nivel menos epid\u00e9rmico. Si la calidad del producto es excelente, puede producir experiencias visionarias s\u00f3lo sospechadas usando marihuana, sobre todo cuando es administrado por v\u00eda oral. Incluso a trav\u00e9s de pipas, sin mezcla de tabaco, ofrece con bastante claridad tres momentos sucesivos: el inicial de risa y extraordinaria agudeza para lo c\u00f3mico, el intermedio de modificaciones sensoriales y el final de iluminaci\u00f3n, donde cada individuo alcanza el grado de claridad que por naturaleza -y situaci\u00f3n particular- le corresponde.<\/p>\n<p>Aunque su potencia introspectiva supera con mucho a la potencia de la marihuana, es frecuente que los sujetos atraviesen esas fases sin reparar en ello. Los derivados del c\u00e1\u00f1amo tienen como rasgo com\u00fan exacerbar la personalidad del individuo en <em>todos<\/em> sus aspectos, y hace falta un esfuerzo de atenci\u00f3n -por no decir un grado de desprendimiento personal- para aprovechar la oportunidad de mirarse desde fuera. Buscar el autoconocimiento es menos com\u00fan que aprovechar pretextos para la desinhibici\u00f3n, y por eso algunos usuarios de haschisch y marihuana son arrastrados a escenificar disposiciones reprimidas. Baudelaire cuenta la an\u00e9cdota de aquel magistrado inflexible que \u00abcomenz\u00f3 a bailar un indecente can-can cuando el haschisch se apoder\u00f3 de \u00e9l\u00bb, y he visto no pocos casos parejos, ligados siempre a formas hip\u00f3critas de virtud que, al derrumbarse, propician rid\u00edculos como los del mal vino.<\/p>\n<p>Sin embargo, est\u00e1 fuera de duda que los derivados del c\u00e1\u00f1amo aumentan -envez de reducir- la actividad cerebral, y est\u00e1 fuera de duda que reducen la agresividad. El gato no ataca al rat\u00f3n si est\u00e1 sometido al influjo del haschisch, y cuando un ser humano -como ha acontecido- pretende que se le aplique una eximente penal por asesinar a otro bajo la influencia de esta droga est\u00e1 proponiendo a sus jueces una incongruencia. Como aclar\u00f3 Baudelaire, \u00abhay temperamentos cuya ruin personalidad estalla\u00bb, pero no porque haya actuado sobre ellos algo que asfixia su discernimiento, sino porque al ser potenciado \u00abemerge el mostruo interior y aut\u00e9ntico.\u00bb<\/p>\n<p>Naturalmente, los efectos del haschisch excelente y el haschisch degradado a aspecto de tal son muy distintos. Las variantes adulteradas no har\u00e1n que jueces puritanos se lancen al <em>striptease<\/em>, aunque puedan propiciar bronquitis mucho antes. Aparte de la concentraci\u00f3n de THC y sus is\u00f3meros activos, quiz\u00e1 la distinci\u00f3n b\u00e1sica deba establecerse entre uso ocasional y uso cr\u00f3nico. El ocasional asegura sorpresas en la experiencia, pues la falta de familiaridad levanta diques de contenci\u00f3n montados por el h\u00e1bito. El uso cr\u00f3nico no asegura tampoco experiencias controladas, ya que eso depende de topar o no con variedades potentes; pero a cambio de la familiaridad tiende a quedarse con la parte sombr\u00eda o depresivamente l\u00facida del efecto.<br \/><strong><\/p>\n<p>Principales usos<br \/><\/strong><br \/>Aparte de sus empleos estrictamente terap\u00e9uticos -donde muchas veces no se requieren dosis psicoactivas-, el c\u00e1\u00f1amo en general y el haschisch en particular tienen usos recreativos y de autoconocimiento similares a los de la marihuana. La analog\u00eda, sin embargo, no debe pasar por alto que el haschisch es menos alegre. Si se fuma todos los d\u00edas, empezando ya por la ma\u00f1ana, al modo en que algunos toman caf\u00e9 y otras drogas, ni siquiera grandes cantidades producir\u00e1n cosa distinta de un zumbido lejano, no necesariamente embrutecedor pero desprovisto de eficacia visionaria. Sumado al tabaco, contribuir\u00e1 a la bronquitis.<\/p>\n<p>Entre los que empezamos a fumar regularmente hace tres d\u00e9cadas, bastantes han reducido mucho las tomas, e incluso dejado de consumir por completo, alegando efectos depresivos. Esto es m\u00e1s usual todav\u00eda -si la experiencia no me enga\u00f1a- entre personas del sexo femenino, aparentemente m\u00e1s interesadas por estimulantes abstractos o drogas de paz. Influye tambi\u00e9n muy notablemente la progresiva degradaci\u00f3n del producto. Es un hecho que el empleo cr\u00f3nico, sobre todo antes de dormir, reduce o suprime sue\u00f1os, y que saltar de la cama al d\u00eda siguiente cuesta m\u00e1s.<\/p>\n<p>Por lo que a m\u00ed respecta, tiendo a seguir fumando todos los d\u00edas, aunque casi siempre despu\u00e9s de cenar. Combinado con algunos vasos de cerveza, uno o dos cigarrillos hacen el efecto de un hipn\u00f3tico suave, y suelo emplear el tiempo que media antes de sentir somnolencia en el repaso de trabajos, o en lectura. La capacidad de esta droga para presentar aspectos inusuales de las cosas me sigue pareciendo \u00fatil a efectos de matiz expresivo y comprensi\u00f3n. Por supuesto, cuando el producto carece de calidad sencillamente no consumo. Aunque en ciertas \u00e9pocas he fumado durante a\u00f1os enteros, empezando cada d\u00eda con una pipa al despertar, siempre me ha sorprendido la falta de cualquier reacci\u00f3n parecida a la abstinencial. No puedo incluir entre los efectos de la abstinencia que falte la suave inducci\u00f3n al sue\u00f1o, pues esa inducci\u00f3n deriva del propio haschisch, y l\u00f3gicamente falta cuando falta su causa.<\/p>\n<p>Para terminar, podr\u00edan decirse unas palabras sobre el llamado aceite, que se obtiene tratando haschisch en retortas con alcohol. La pureza de este producto depende de las veces en que es vuelto a refinar, y cuando alcanza su punto m\u00e1ximo el resultado es un l\u00edquido ambarino que contiene una concentraci\u00f3n muy alta de THC; basta entonces una gota para inducir experiencias de notable intensidad. Sin embargo, lo normal es que el aceite sea una especie de alquitr\u00e1n muy viscoso, que se mezcla con tabaco e induce efectos parecidos a pasteles o tortas hechos con haschisch de baja calidad, esto es, una ebriedad densa y prolongada aunque poco sutil, con el cuerpo pesado y la cabeza tambi\u00e9n. Sospecho que los pocos casos de envenenamiento agudo atribuidos a haschisch se debieron a distintos aceites, cuya toxicidad no es despreciable.<\/p>\n<p>Tuve ocasi\u00f3n de comprobar su potencia hace m\u00e1s de d\u00e9cada y media, cuando tres amigos ingerimos una cantidad excesiva (pensando que no lo era), y fuimos a visitar la pinacoteca vieja de Munich. Pasaron casi dos horas sin efecto, y de repente aquello empez\u00f3 a impregnarnos. El aire se pobl\u00f3 de peque\u00f1os seres en suspensi\u00f3n, como si estuvi\u00e9ramos dentro de grandes peceras hasta entonces invisibles, surcadas por fogonazos de luz intermitente, mientras los retratos y paisajes no s\u00f3lo emit\u00edan el calor humano de personas vivas sino m\u00fasica adecuada a sus tonos de color. Record\u00e9 inmediatamente los comentarios de Baudelaire y Gautier sobre transformaci\u00f3n de formas en sonidos, mientras una progresiva inmovilidad iba haciendo presa de nuestros cuerpos; a m\u00ed, por ejemplo, me resultaba imposible sacar la mano de un bolsillo de la chaqueta, y comprob\u00e9 que mis amigos se hab\u00edan sentado en las distintas salas, perfectamente quieto cada uno frente a un cuadro. Consegu\u00ed llegar a una sala con varios Rubens (entre ellos <em>Cristo y Mar\u00eda Magdalena<\/em>) y alg\u00fan Durero, at\u00f3nito ante los cambios perceptivos, cuando el tiempo sencillamente se detuvo y hube de tomar asiento tambi\u00e9n. Las pinturas dejaron de ser lienzos y se transformaron en ventanas a distintos paisajes, suavemente animados de movimiento, que comunicaban una enormidad de sentido. Pasar de uno a otro era recorrer universos completos en s\u00ed mismos, una inefable inmersi\u00f3n en \u00e9pocas y climas espirituales pasados que de repente estaban all\u00ed, vivos en sus m\u00e1s m\u00ednimos detalles, ofrecidos como se ofrece el d\u00eda a quien abre el balc\u00f3n de su cuarto, con los sonidos, aromas y brisas del momento.<\/p>\n<p>Inm\u00f3viles est\u00e1bamos -con l\u00e1grimas de alegr\u00eda ante tanta belleza-, cuando lleg\u00f3 la hora del cierre. Supongo que ver personas conmovidas est\u00e9ticamente explic\u00f3 la solicitud de los celadores, pues si no me equivoco tuvieron que ayudarnos a hacer buena parte del camino hacia la salida. Mientras baj\u00e1bamos a c\u00e1mara muy lenta la larga escalinata del museo, asidos como pod\u00edamos al pasamanos, me pareci\u00f3 ver un destello de iron\u00eda\/comprensi\u00f3n en los porteros. Entramos con dificultad en el coche -conscientes de que ninguno ser\u00eda capaz de conducir-, y all\u00ed pasamos todo el resto de la tarde y la noche, aguantando en silencio sucesivas visiones, hasta que amaneci\u00f3. Aunque la experiencia fue en rasgos generales muy enriquecedora, creo que estuvimos al borde de un serio envenenamiento. Sin embargo, dormir diez horas nos repuso satisfactoriamente.<\/p>\n<p>Por lo que respecta al THC en s\u00ed, fue un misterio hasta mediados de este siglo, pues los qu\u00edmicos buscaban como principio activo del c\u00e1\u00f1amo un alcaloide, y el tetrahidrocannabinol -falto de nitr\u00f3geno en su mol\u00e9cula- no lo es. Su s\u00edntesis resulta barata, pero faltan todav\u00eda estudios fiables sobre toxicolog\u00eda y efectos subjetivos. Los \u00fanicos realizados legalmente hasta ahora, patrocinados por el NIDA (Instituto Nacional para el Abuso de Drogas) norteamericano, carecen de objetividad; intentando probar que la marihuana resulta adictiva y productora de demencia, los investigadores usaron THC en dosis muy altas -equivalentes en algunos casos a cincuenta o cien cigarrillos de una sola vez-, con sujetos no preparados para la magnitud del efecto. Las consecuencias incluyeron episodios de p\u00e1nico, e intoxicaciones de diversa consideraci\u00f3n. Sin embargo, juzgar los efectos de la marihuana fumada por los efectos de THC administrado oralmente equivale a juzgar los efectos de un tinto riojano por los efectos del \u00e9ter et\u00edlico. Como solamente esta investigaci\u00f3n ha sido autorizada por ahora, seguimos sin progresar en la psicofarmacolog\u00eda del tetrahidrocannabinol. No he tenido ocasi\u00f3n de experimentar con la sustancia, y si alguna vez lo hiciera ser\u00eda -desde luego- con el mismo respeto que empleo para la LSD y sus afines. Por otra parte, todos los indicios sugieren que posee una toxicidad bastante superior a la de sus an\u00e1logos.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.escohotado.com\/articulosdirectos\/haschisch.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Fuente<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center; line-height: 18px;\">Libro sobre los\u00a0Pioneros de la coca y la coca\u00edna<\/p>\n<p style=\"text-align: center; line-height: 18px;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6443 lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.cannabismagazine.net\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/portadacoca2.jpg\" border=\"0\" alt=\"portadacoca2\" width=\"200\" height=\"337\" style=\"--smush-placeholder-width: 200px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 200\/337;border-width: initial; border-color: initial;\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">El maestro Escohotado nos habla de la resina del cannabis, conocida por el nombre de \u00abhach\u00eds\u00bb o \u00abhaschisch\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6739 lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.cannabismagazine.net\/wp-content\/uploads\/2010\/12\/haschi.jpg\" border=\"0\" width=\"250\" height=\"188\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 250px; 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