{"id":685,"date":"2010-08-18T15:04:53","date_gmt":"2010-08-18T15:04:53","guid":{"rendered":"http:\/\/cannabismagazine.es\/www\/la-prohibicion-principios-y-consecuencias\/"},"modified":"2010-08-18T15:04:53","modified_gmt":"2010-08-18T15:04:53","slug":"la-prohibicion-principios-y-consecuencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/psiconautica.org\/wordpress\/psiconautica\/la-prohibicion-principios-y-consecuencias\/","title":{"rendered":"La prohibici\u00f3n: principios y consecuencias"},"content":{"rendered":"<p>Un imprescindible art\u00edculo de <a href=\"http:\/\/www.escohotado.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Antonio Escohotado<\/a> sobre la prohibici\u00f3n de las drogas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7073 lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.cannabismagazine.net\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/escoh.jpg\" border=\"0\" width=\"170\" height=\"235\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 170px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 170\/235;\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia vivida con drogas diferentes en \u00e9pocas diferentes y lugares diferentes, nos ofrece un banco de datos sobre el modo como el hecho de ser legales, ilegales o ajenas a cualquiera de esos estatutos influy\u00f3 sobre su producci\u00f3n y consumo. A la luz de estos datos es oportuno repasar el cuadro de las razones expuestas por el prohibicionismo farmacol\u00f3gico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>1. El argumento objetivo<\/strong><\/p>\n<p>La base de la intervenci\u00f3n coercitiva sobre el entendimiento ajeno es el alegato de que determinadas sustancias provocan embrutecimiento moral e intelectual, y por eso mismo son <em>estupefacientes<\/em>. La caracter\u00edstica de este argumento fue basarse en cuerpos qu\u00edmicos precisos y por eso es leg\u00edtimo distinguir entre un argumento antiguo y uno moderno. <\/p>\n<p>El antiguo afirmaba que estupefacientes eran algunos compuestos qu\u00edmicos (<em>opio<\/em>, <em>morfina<\/em> y <em>coca\u00edna<\/em> hasta 1935) cuyo uso discrecional deb\u00eda ser desaconsejado, por representar una bendici\u00f3n en manos de <em>m\u00e9dicos y cient\u00edficos <\/em>y una maldici\u00f3n en manos de toxic\u00f3manos.<\/p>\n<p>La <em>Convenci\u00f3n \u00fanica de 1961<\/em> ampli\u00f3 la lista de esos compuestos, aunque ese n\u00famero haya continuado siendo insignificante en comparaci\u00f3n con el de las substancias psicoactivas naturales y producidas por laboratorios. Como hasta mediados de los a\u00f1os 60 todav\u00eda era f\u00e1cil obtener en las farmacias variantes tan activas -o a\u00fan m\u00e1s- que los f\u00e1rmacos controlados, la vigencia de un r\u00e9gimen semejante produjo un peque\u00f1o mercado negro a la vez que un floreciente mercado blanco, no s\u00f3lo de alcohol y de otras drogas vendidas en supermercados, sino tambi\u00e9n de <em>anfetaminas<\/em>, <em>barbit\u00faricos<\/em>, <em>opi\u00e1ceos sint\u00e9ticos<\/em>, <em>meprobamato<\/em>, <em>benzodiacepinas<\/em>, etc.<\/p>\n<p>La argumentaci\u00f3n objetiva antigua entr\u00f3 en crisis cuando toxic\u00f3logos del mundo entero coincidieron en declarar indefendible el concepto oficial de estupefaciente, y el propio Comit\u00e9 de Peritos de la OMS se desentendi\u00f3 en relaci\u00f3n a ese concepto por considerarlo <em>acient\u00edfico<\/em>. Nadie consigui\u00f3 precisar en t\u00e9rminos biol\u00f3gicos, neurol\u00f3gicos o psicol\u00f3gicos por qu\u00e9 ciertas substancias eran llamadas estupefacientes y otras no. En ese momento -cuando los estupefacientes oficiales ten\u00edan una demanda muy escasa, y ya se perfilaba en el horizonte la amenaza psicod\u00e9lica- cristaliz\u00f3 el argumento objetivo ulterior o moderno, que legitimar\u00eda una continuidad de la pol\u00edtica antigua, aumentando su indefinici\u00f3n.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan el argumento antiguo, los llamados estupefacientes eran medicamentos de prescripci\u00f3n muy delicada, que s\u00f3lo ciertas personas podr\u00edan recetar o investigar. Pero pronto se transformaron en sustancias cada vez m\u00e1s indeseables y superadas por los progresos de la qu\u00edmica de s\u00edntesis, que en ning\u00fan caso podr\u00edan quedar libradas al criterio de m\u00e9dicos y cient\u00edficos. Su concepto pas\u00f3 a ser estrictamente \u00e9tico-legal, reflejado en un sistema de listas que marcaban la transici\u00f3n del simple control previo a la prohibici\u00f3n ulterior. A partir de entonces, las leyes no precisar\u00edan -ni en el per\u00edodo de deliberaciones previas, ni en sus exposiciones de motivos- esclarecer farmacol\u00f3gicamente cosa alguna; por ejemplo: porqu\u00e9 el alcohol, las anfetaminas o los barbit\u00faricos eran art\u00edculos de alimentaci\u00f3n o medicamentos, mientras la marihuana y la coca\u00edna eran art\u00edculos criminales. Como esto presupon\u00eda un elemento de arbitrariedad, la soluci\u00f3n \u00faltima y todav\u00eda en vigor, fue declarar que todos los Estados deb\u00edan velar por el estado an\u00edmico de sus ciudadanos, controlando cualquier sustancia que causase efectos sobre su sistema nervioso. Naci\u00f3 as\u00ed el concepto de <em>psicotr\u00f3pico<\/em>, al mismo tiempo en que se disparaba enormemente la producci\u00f3n y el consumo de los estupefacientes, pues sus an\u00e1logos sint\u00e9ticos ya eran <em>sustancias psicotr\u00f3picas <\/em>que solo pod\u00edan ser adquiridas en farmacias con receta m\u00e9dica.<\/p>\n<p><strong>Las objeciones<\/strong> <\/p>\n<p>El argumento objetivo en general, antiguo y moderno, se confronta en <em>primer lugar<\/em> con la idea cient\u00edfica de f\u00e1rmaco, que no proyecta determinaciones morales sobre cuerpos qu\u00edmicos por considerarlos cosas neutras en s\u00ed, ben\u00e9ficas o perniciosas, dependiendo de sus usos subjetivos.<\/p>\n<p>En <em>segundo lugar<\/em> hay circularidad en la forma antigua y la moderna de exponer el argumento. En el inicio, se afirm\u00f3 que ciertas substancias son muy \u00fatiles en manos de personas competentes -admiti\u00e9ndose un <em>uso<\/em> <em>m\u00e9dico y cient\u00edfico<\/em>-, mientras que al mismo tiempo se creaban dificultades insuperables para que ese personal especializado dispusiese de ellas. Despu\u00e9s, cuando terapeutas e investigadores reclamaron su derecho, se aleg\u00f3 que estas substancias eran in\u00fatiles para la medicina o la ciencia, porque ya exist\u00edan productos sint\u00e9ticos mucho mejores. Por \u00faltimo, cuando alg\u00fan m\u00e9dico insiste hoy en obtener una explicaci\u00f3n t\u00e9cnica sobre las ventajas de los f\u00e1rmacos sint\u00e9ticos (por ejemplo por qu\u00e9 la metadona es mejor que el opio), se retorna a la premisa inicial, esto es, la de que los tradicionales ser\u00edan muy \u00fatiles e inclusive mejores, si fuera posible prevenir los abusos en su prescripci\u00f3n. Como no existe un modo <em>t\u00e9cnico<\/em> de probar que son drogas in\u00fatiles, se alega que son peligrosas, y, como es imposible hacer valer la peligrosidad ante un diplomado en toxicolog\u00eda, se alega que son in\u00fatiles.<\/p>\n<p>En <em>tercer lugar<\/em>, el argumento objetivo prescinde del hecho de que una droga no es s\u00f3lo un cierto cuerpo qu\u00edmico, sino algo esencialmente determinado por un r\u00f3tulo ideol\u00f3gico y ciertas condiciones de acceso a su consumo. Hasta 1910, los usuarios norteamericanos de opi\u00e1ceos (Pag. 52) naturales eran personas de la segunda y tercera edad, casi todas integradas en el plano familiar y profesional, ajenas a incidentes delictivos; en 1980, gran parte de estos usuarios son adolescentes, que dejan de cumplir todas las expectativas familiares y profesionales, cuyo vicio justifica un porcentaje muy alto de los delitos cometidos anualmente. \u00bfSer\u00e1 que los opi\u00e1ceos cambiaron, o cambiaron los sistemas de acceso a estas sustancias? Cabe decir la misma cosa de las sobredosis involuntarias: \u00bfcu\u00e1ntos usuarios de hero\u00edna o coca\u00edna murieron por intoxicaci\u00f3n accidental cuando el f\u00e1rmaco era vendido libremente y cu\u00e1ntos murieron despu\u00e9s de que se tornaran ilegales? \u00bfPuede atribuirse a cosa distinta del derecho vigente la inundaci\u00f3n del mercado por suced\u00e1neos mucho m\u00e1s baratos y t\u00f3xicos que los originales, como el crack?.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que se quieran presentar estos y otros efectos como desgracias imprevisibles, surgidas fortuitamente al defenderse la moralidad y la salud p\u00fablica, el argumento objetivo deja de lado el hecho de que las condiciones vinculadas a la satisfacci\u00f3n de un deseo determinan decisivamente sus caracter\u00edsticas. La realidad sociol\u00f3gica en materia de drogas es una consecuencia, y no una premisa, de su status legal.<\/p>\n<p>Cuando se escamotea el efecto de la condici\u00f3n sobre lo condicionado, todo queda a merced de profec\u00edas autocumplidas, como la de aquel astr\u00f3logo ingl\u00e9s que tras adivinar cierto incendio futuro tom\u00f3 la precauci\u00f3n de encender personalmente el fuego, a la hora y en el lugar ordenado por los astros.<\/p>\n<p>Usando categor\u00edas biol\u00f3gicas, o simplemente l\u00f3gicas, no es sustentable -en <em>cuarto lugar<\/em>&#8211; que el usuario de drogas il\u00edcitas sea un toxic\u00f3mano (<em>man\u00edaco consumidor de venenos<\/em>) mientras el usuario de drogas l\u00edcitas constituye un <em>bebedor<\/em>o un <em>fumador<\/em>. Pero esta incoherencia permite mantener un negocio imperial a nivel planetario, exhibido sin el menor recato en todo el Tercer Mundo. Esos territorios son sometidos a extorsiones pol\u00edticas, a devastaciones bot\u00e1nicas y a la persecuci\u00f3n de sus campesinos, porque producen la materia prima de los principales agentes psicoactivos il\u00edcitos, una materia que mata a occidentales a miles de millas de distancia; al mismo tiempo, es all\u00e1, en el Tercer Mundo, donde actualmente son vendidos en masa los agentes psicoactivos l\u00edcitos, desde el tabaco y el alcohol a estimulantes y sedantes patentados, con una propaganda destinada a fulminar cualquier competencia de sus f\u00e1rmacos tradicionales. All\u00e1, el tabaco -norteamericano, naturalmente- es de cinco a diez veces m\u00e1s barato que en el sector <em>civilizado <\/em>del mundo -aunque la pasta dental o las sulfamidas cuesten el triple- y no contiene ning\u00fan r\u00f3tulo indicando que puede perjudicar la salud; all\u00e1 tambi\u00e9n el Valium y las dem\u00e1s benzodiacepinas son vendidas por cartones de envases, si el comprador lo quisiera, indicando sus prospectos que no son drogas, son remedios.<\/p>\n<p align=\"justify\">\n<p><strong>2. El argumento de autoridad <\/strong><\/p>\n<p>La pol\u00edtica vigente se apoya tambi\u00e9n en el peso espec\u00edfico de sus propugnadores, distribuido en un grupo de eminencias y en una masa de personas innominadas (Mayor\u00eda Moral, o Silenciosa). Se alega que los l\u00edderes m\u00e1s respetados del mundo y una avasalladora masa de (Pag. 53) ciudadanos no podr\u00edan estar equivocados. Y, en efecto, a principios de siglo destacados representantes del fundamentalismo religioso -cuya bandera fue levantada despu\u00e9s por instituciones policiales, pol\u00edticas y financieras-, apoyaron la prohibici\u00f3n, sobre todo del alcohol. Hoy es raro encontrar un prelado, un general, un banquero o un estadista que sea hostil al prohibicionismo, y entre los que apoyan con mayor elocuencia sus premisas est\u00e1n pr\u00f3ceres antiguos y modernos, desde el obispo Brent o el superdelegado Anslinger a los presidentes Nixon, Reagan, la se\u00f1ora Thatcher o el ayatollah Khomeini. <\/p>\n<p>En lo que respecta al hombre de la calle, un gran n\u00famero de personas creen sinceramente que \u00abla\u00bb droga es un ente real, y debe defenderse de tal cosa como de un asaltante o de un asesino. Si ponemos en un plato de la balanza a los que apoyan la prohibici\u00f3n y en el otro a los que les gustar\u00eda revocarla, es bien posible que los primeros superen a los segundos, aunque no sea simple determinar en qu\u00e9 proporci\u00f3n; nunca se hicieron sondeos sobre este preciso extremo, con el rigor exigible para acercarse a estimaciones objetivas. El hecho de que, en algunos pa\u00edses, la disidencia farmacol\u00f3gica (haber usado alguna vez una droga il\u00edcita) sea superior a una cuarta parte de la poblaci\u00f3n -como sucede en los Estados Unidos, en Espa\u00f1a y en Holanda, por ejemplo- no significa que los disidentes se opongan a la prohibici\u00f3n en general, y tampoco excluye que s\u00ed se opongan a ella aquellos que s\u00f3lo usan drogas l\u00edcitas. Lo innegable es que el asunto preocupa a todos seriamente, y que esta inquietud es interpretada en los medios oficiales como un apoyo expreso al r\u00e9gimen vigente.<\/p>\n<p align=\"justify\"><strong>Las objeciones<\/strong><\/p>\n<p>Al argumento de que los l\u00edderes mas eminentes del mundo y una inmensa mayor\u00eda de personas no podr\u00edan estar equivocadas, cabe contraponer dos observaciones b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>Pero la autoridad de los l\u00edderes no es la \u00fanica, y si de Anslinger a Khomeini o Bush los pol\u00edticos apoyan un\u00e1nimemente la cruzada actual, se observa tambi\u00e9n que es rechazada de manera no menos un\u00e1nime por quienes representan la autoridad del pensamiento. En otras palabras, hay dos autoridades en abierto conflicto. As\u00ed como l\u00edderes destacados apoyaron la prohibici\u00f3n, se opusieron a ella destacados representantes de las ciencias y de las artes, cuyos criterios se prolongan en grupos de resistencia activa o pasiva. Si pusi\u00e9ramos a los primeros en un plato de la balanza y a los segundos en el otro, es tan avasalladora la supremac\u00eda del brillo institucional en unos como la del brillo intelectual en otros. Entre los preconizadores de la cultura farmacol\u00f3gica encontramos una larga secuencia, desde Teofrasto y Galeno a Huxley y Bateson, pasando por Paracelso, Sydenham, Coleridge, James y Freud. Y para ser exactos, la disparidad entre ambas corrientes hace recordar a la pol\u00e9mica de la brujer\u00eda, donde a un lado estaban humanistas como Pomponazzi, Bruno, Cardano, laguna y Porta, mientras hombres de credos tan dispares como Calvino, Bonifacio W, Torquemada y Melanchton formaban un frente com\u00fan de salvaci\u00f3n p\u00fablica.<\/p>\n<p>En lo tocante a la autoridad del hombre de la calle, la historia nos ense\u00f1a hasta qu\u00e9 (Pag. 54) punto ha sido receptivo a convocatorias de descontaminaci\u00f3n ritual y lo muestra bombardeado por la propaganda con clich\u00e9s como la llamada \u00abespiral del estupefaciente\u00bb, en cuya virtud bastar\u00e1 que alguien se aproxime a los f\u00e1rmacos prohibidos para caer en adicci\u00f3n y crimen. Como el ciudadano com\u00fan no posee datos fiables sobre la frecuencia con que esto sucede, nos ocuparemos por un momento del asunto.<\/p>\n<p>Apenas uno de cada diecis\u00e9is iniciados en la hero\u00edna necesit\u00f3 alguna vez atenci\u00f3n m\u00e9dica; los otros quince viven su vida -habituados o no, la mayor\u00eda no habituados- sin alertar a las redes <em>epidemiol\u00f3gicas<\/em>. Con la coca\u00edna la proporci\u00f3n puede ser multiplicada por cien o m\u00e1s, pues mueren por a\u00f1o menos personas por sobredosis de coca\u00edna verdadera que en tiroteos relacionados con su tr\u00e1fico. En el caso del cannabis y sus derivados, simplemente no se conocen casos de ingresos en cl\u00ednicas pidiendo tratamientos de desintoxicaci\u00f3n; lo mismo puede decirse (por lo menos durante la \u00faltima d\u00e9cada) de los dem\u00e1s f\u00e1rmacos visionarios. Haciendo un promedio de los casos de verdadero abuso y envenenamiento con estos f\u00e1rmacos de la Lista 1, considerados <em>superpeligrosos<\/em>, el resultado es que, a pesar del r\u00f3tulo demonizador, solo cerca del 0,01% de los toxic\u00f3manos en el sentido legal -usuarios de ciertas drogas sin receta m\u00e9dica- cay\u00f3 y cae en la llamada <em>espiral de las drogas<\/em>. Como en algunos pa\u00edses ese 0,01% afecta al 20 \u00f3 25% de la poblaci\u00f3n total, es suficiente para producir directa o indirecta\u00admente un alto porcentaje de los delitos contra las personas o contra el patrimonio. Con todo, para la inmensa mayor\u00eda de los otros <em>toxic\u00f3manos<\/em>, consumir o no una droga de la Lista 1 es un asunto ceremonial y l\u00fadico, raramente m\u00edstico, s\u00f3lo un poco diferente de ir al casino, dar una fiesta o visitar un museo, sin efectos psicosom\u00e1ticos discernibles de tomar una o varias copas. <\/p>\n<p>Se mide la ecuanimidad de los med\u00eda calculando las veces en que describen este 99,99% y las veces en que describen el 0,01 % restante. Para mayor claridad, calculamos con qu\u00e9 frecuencia, al narrar la vida de este 0,01 %, se describen el estereotipo sat\u00e1nico, los elevados desembolsos econ\u00f3micos, el peligro de envenenamiento con suced\u00e1neos y la necesaria frecuentaci\u00f3n de c\u00edrculos criminales como elementos de influencia en el abuso farmacol\u00f3gico o en la conducta delictiva. Aunque los medios se alimentan del esc\u00e1ndalo como noticia id\u00f3nea, eso no explica su sesgo, pues mucho m\u00e1s escandaloso seria describir el autocontrol que centenares de miles de personas vienen demostrando, a pesar del clima imperante y de sus peligros muy reales. La realidad censurada es este segmento del mundo que simplemente no acata la Prohibici\u00f3n, sin sentirse justificado para hacer mal a otro s\u00f3lo por un h\u00e1bito, ni a entrar en las ceremonias que el represor ofrece para representar sus actos como pura benevolencia. Mientras esta parte del mundo contin\u00fae ausente de la televisi\u00f3n y de la prensa, es absurdo presuponer que las personas de la calle poseen elementos de juicio para decidir sobre las ventajas y desventajas del prohibicionismo. Por otro lado, no faltan sorpresas aqu\u00ed y all\u00e1, como un programa de audiencia m\u00e1xima exhibido en Catalunya, que promovi\u00f3 un debate a principios de este a\u00f1o: jurados escogidos aleatoriamente escucharon los argumentos de prohibicionistas y de anfiprohibicionistas y se decidieron por 11 a 2 a favor de los segundos. Como era de (Pag. 55) prever, poco despu\u00e9s algunos peri\u00f3dicos presentaron encuestas en las cuales el 97% de los ciudadanos apoyaban el endurecimiento de las medidas represivas al tr\u00e1fico y al consumo de drogas il\u00edcitas.<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/www.escohotado.com\/articles\/laprohibicionprincipiosyconsecuencias.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Art\u00edculo completo y fuente<\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: center; line-height: 18px;\">Libro sobre los\u00a0Pioneros de la coca y la coca\u00edna<\/p>\n<p style=\"text-align: center; line-height: 18px;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6443 lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.cannabismagazine.net\/wp-content\/uploads\/2011\/12\/portadacoca2.jpg\" border=\"0\" alt=\"portadacoca2\" width=\"200\" height=\"337\" style=\"--smush-placeholder-width: 200px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 200\/337;border-width: initial; border-color: initial;\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un imprescindible art\u00edculo de <a href=\"http:\/\/www.escohotado.com\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Antonio Escohotado<\/a> sobre la prohibici\u00f3n de las drogas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-7073 lazyload\" data-src=\"https:\/\/www.cannabismagazine.net\/wp-content\/uploads\/2010\/08\/escoh.jpg\" border=\"0\" width=\"170\" height=\"235\" src=\"data:image\/svg+xml;base64,PHN2ZyB3aWR0aD0iMSIgaGVpZ2h0PSIxIiB4bWxucz0iaHR0cDovL3d3dy53My5vcmcvMjAwMC9zdmciPjwvc3ZnPg==\" style=\"--smush-placeholder-width: 170px; --smush-placeholder-aspect-ratio: 170\/235;\" \/><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7073,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1550],"tags":[],"class_list":["post-685","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-psiconautica"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.8 - 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