Plantas Psicoestimulantes

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En breve: Repaso divulgativo de las principales plantas estimulantes —coca, khat, efedra, nuez de cola, cafeína, guaraná, estrofantos y digital— con sus alcaloides, usos tradicionales y modernos, y efectos sobre el organismo.

Plantas que despiertan: estimulantes vegetales de todo el mundo

LA COCA (Erythroxylon coca)

La planta de la coca es un arbusto o arbolillo muy ramificado, con hojas alternas de forma entre oval, lanceolada y elíptica, rematadas en punta, sin un solo pelo y con una característica nervación reticular que resalta mucho por el envés. Estas hojas, que miden de 6 a 10 cm de longitud por 2 a 4 de anchura, tienen el haz verde brillante, mientras que el envés se presenta un tanto grisáceo. Las flores son pequeñas y axilares. Crece en las montañas del Perú y Bolivia a 1.000-1.200 metros de altitud. Las hojas contienen alcaloides, tanino y aceites esenciales. Los alcaloides se distinguen en dos grupos: los derivados de la tropinona (cocaína, truxilina, tropacocaína, cinamilcocaína) y los derivados del pirrol (higrina, cuskigrina), solubles en agua y éter, y no anestésicos. Las propiedades anestésicas y estupefacientes de las hojas se deben principalmente a la cocaína. La cocaína (benzoil-metilecgonina) tiene numerosas aplicaciones en farmacología y medicina, especialmente como anestésico.

Los indios de Sudamérica mastican lentamente las hojas de dicha planta y forman un bolo que mantienen en la boca y al que añaden polvo y ceniza; de esta forma resisten el hambre y la fatiga. Pero no pueden abusar de este masticatorio. Hoy en día, los mineros bolivianos siguen consumiéndola porque, además, los minerales y vitaminas que contienen suplen en parte la falta de fruta y verdura fresca en su dieta. Otra forma de preparar las hojas de coca por parte de los indígenas es en infusión o tisana, con efecto sedante suave. Conocido es su efecto para aliviar las molestias del mal de altura. El cocainómano utiliza clorhidrato de cocaína o la cocaína pura en forma de polvo para ser aspirado por la nariz.

La elaboración del clorhidrato de cocaína pasa por obtener primero la pasta o base, que se consigue macerando las hojas de coca secas en un pozo con agua, queroseno y ácido sulfúrico. Se escurre el líquido y queda una pasta grisácea —el sulfato de cocaína—, a la que añaden agua, ácido, gasolina, permanganato potásico y amoniaco u otra sustancia volátil (éter o acetona). Así se obtiene el clorhidrato de cocaína que, filtrado y secado, queda reducido a un polvo blanco.

Dependiendo de los «cocineros», hacen falta tres, cinco o hasta más kilos de base para hacer uno de cocaína. Hay que tener en cuenta que el éter y la acetona son sustancias muy explosivas.

Los efectos de la cocaína difieren mucho dependiendo del tiempo y la cantidad consumida. En una primera etapa ejerce una acción estimulante y euforizante muy fuerte, dando sensación de estar por encima de los demás. A medida que su consumo se acentúa y se prolonga en el tiempo, la cocaína comienza a ejercer una acción de adicción psíquica importante. Esto provoca que el adicto comience a aumentar las dosis y pronto empezará a notar sus efectos negativos. El cocainómano sufre tras su consumo fuertes paranoias y su sistema nervioso se deteriora con gran rapidez. Su aspecto físico se vuelve descuidado; se producen estados de agresividad y, en ocasiones, arritmias cardíacas, perforación del tabique nasal e inhibición sexual.

El clorhidrato de cocaína difiere, en muchas ocasiones, en su acabado final; esto está motivado por los productos químicos empleados en su elaboración. Existen varias «calidades» que, al igual que en su presentación, son también diferentes en sus efectos:

1. Tal vez la mejor es la denominada «Yen», cuya presentación es muy blanca, escamosa y brillante. Su pureza es inigualable y roza el 98 %. Esta cocaína produce efectos muy estimulantes sin rebasar la barrera de la euforia paranoica.

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2. Existe, dentro de la variedad de las blancas, la tipo «Tiza», con una presentación polvorienta y sin brillo que hace honor a su nombre. Sus efectos son altamente euforizantes.

3. Por último, cabe mencionar las amarillentas, que suelen desprender un olor característico a queroseno o gasolina. Sus efectos rozan la taquicardia y es quizás la más euforizante.

Hay que tener en cuenta que tanto en la cocaína como en otras drogas, la adulteración suele ser más perjudicial que la droga en sí.

Otras formas de consumir cocaína son fumando la base (crack) o por vía intravenosa. Estas formas crean una mayor adicción y un mayor deterioro físico y psíquico. El crack, al igual que la cocaína inyectada, produce un flash instantáneo y potente a bajas dosis. El crack o base fue comercializado por los cárteles colombianos como fruto de las leyes prohibicionistas en materia de drogas. La persecución de los productos químicos para procesar la cocaína y su encarecimiento dieron lugar a la comercialización a gran escala de la base de cocaína, que además tiene un precio menor.

KHAT (Catha edulis)

Es un arbusto de hojas persistentes, coriáceas, glabras y dentadas. Los naturales de los países donde se da este arbusto (Etiopía y Arabia) mastican los brotes tiernos, que contienen varios alcaloides estimulantes. Esta planta o árbol, de 2 a 10 metros de altura, crece espontáneamente en Abisinia, Kenia, Uganda y Egipto.

Un alcaloide de la Catha edulis, la catina, posee características químicas correspondientes a la dextronor-isoefedrina, con una fórmula y estructura química casi idéntica a la anfetamina; sus efectos sobre el organismo se asemejan a los de las anfetaminas, al menos a dosis moderadas. Pero como la acción de las hojas de khat —tanto más si son frescas— es de mayor intensidad que la proporción que contienen en catina (que no alcanza el 0,1 % en las mejores hojas), se piensa que también llevan pequeñas proporciones de anfetamina. Otros dos alcaloides del khat son la catinina y la catidina. La catina se encuentra en estado cristalino, en forma de agujas largas y delgadas, de sabor amargo y muy poco soluble en agua. Parece ser que las hojas del khat poseen, por una parte, propiedades excitantes y estimulantes parecidas a las de las hojas de coca y de la cocaína; pero, por el contrario, a dosis muy pequeñas se observan síntomas típicos de la morfina. Las partes más solicitadas son las hojas verdes y tiernas. Con las hojas secas se hace un polvo fino que se mezcla con azúcar, especias y agua, preparándose una pasta que se mastica. También se pueden fumar las hojas secas como si fuera grifa.

El khat puede producir, a la larga, trastornos cardíacos y de la libido, semejantes a los de los grandes cocainómanos.

EFEDRA (Ephedra vulgaris Rich., E. distachya, E. sinica Stapf.)

De esta familia de plantas estimulantes —gracias a su alto contenido en efedrina— se encuentran variedades de efedras en prácticamente todas las regiones templadas y subtropicales. Desde un punto de vista médico, las más interesantes son las de China central, Japón y el sur de Siberia. Habitualmente crecen en terrenos arenosos próximos al mar. Otras efedras oficinales inscritas en varias farmacopeas europeas son la E. equisetina Bunge, E. intermedia Schrenk, E. gerardiana Wall y E. nebrodensis. Todas estas variedades resultan útiles en la elaboración de la efedrina.

La efedra (E. vulgaris) es un arbusto de porte parecido a la cola de caballo, de unos 0,5 a 2 metros de altura, con articuladas ramas de color verde claro. Las hojas son pequeñas, escamosas y están unidas por su base. Las flores son amarillas o verdes y se agrupan en amentos. El fruto es un aquenio con dos carpelos y una semilla en su interior, con brácteas carnosas y similar a una baya roja.

Otra planta de la cual podemos extraer efedrina es el tejo (Taxus baccata), que crece en algunos lugares de la geografía española. Esta planta puede tener consecuencias fatales para el hombre, ya que toda la planta es muy venenosa a excepción del fruto carnoso que rodea a la semilla; sin embargo, pueden aprovecharse dichas partes carnosas, que si se exprimen sirven para preparar un jarabe estimulante gracias a su contenido en efedrina.

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Por su composición química y por sus efectos psicoestimulantes, casi idénticos a los de la catina, ambos alcaloides naturales vegetales se han alineado junto a las anfetaminas en el grupo de los dinamógenos, subgrupo acópicos, que vencen el cansancio e inhiben la sensación de fatiga. Dicha sustancia actúa potentemente como estimulante del sistema simpático y de las fibras musculares lisas, similar en su acción a la adrenalina, de donde derivan sus virtudes medicinales.

Las virtudes medicinales de la efedrina son numerosas. Por vía interna, los alcaloides ejercen un fuerte efecto dilatador bronquial y elevan la tensión arterial, lo que convierte a la efedra en un eficaz remedio en el tratamiento del asma, del enfisema pulmonar y de las crisis de tos espasmódica. Además, recientes investigaciones apuntan posibles cualidades antiinflamatorias y antitumorales.

Sus efectos secundarios son numerosos, de tipo adrenalítico, e incluyen, entre otros, midriasis (dilatación de las pupilas), vómitos, dolores de cabeza y abdominales, sudores, taquicardia e hipertensión. La efedrina tomada en grandes cantidades produce los mismos efectos degenerativos que la cocaína. En algunos casos recuerda a la psicosis paranoide anfetamínica.

La forma de preparar la planta puede ser mediante infusión (1 cucharadita por taza, dos veces al día) o bien en tintura (5 g, varias veces al día).

La efedrina es precursora de las anfetaminas y, en su caso, de la fenilaminopropano. Dicha sustancia se prescribe en la actualidad, ante todo, como medicamento antiasmático, como tónico de la circulación periférica, como antialérgico y como vasoconstrictor nasal en la rinitis. En todos estos casos no es difícil encontrarla en las farmacias como inhaladores para asmáticos o como nebulizantes nasales. En EE. UU. se vende de forma normal y totalmente legal en productos para el deporte como el Ripped Fuel, de la marca Twinlab (también en España), y como componente activo de muchos estimulantes, afrodisíacos y euforizantes.

Es posible adquirir en farmacia clorhidrato de efedrina bajo el nombre comercial de Efedrina Level. Dicho medicamento contiene 50 mg de clorhidrato de efedrina totalmente pura y se despacha sin receta.

NUEZ DE COLA (Cola acuminata)

La nuez de cola son semillas sin tejido nutricio que se obtienen de la Cola acuminata y se utilizan por sus propiedades estimulantes y para mitigar el hambre y la fatiga.

Es un árbol tropical de hasta 15 metros, con hojas alternas, coriáceas, que se mueven siguiendo la luz. El fruto es de color amarillo oscuro y está formado por 4 o 5 piezas leñosas alrededor del pedúnculo floral. Cada una de estas piezas contiene de 5 a 9 semillas (nuez de cola), muy ricas en cafeína (2 %), teobromina (2 %), tanino, azúcar, almidón, aceite y óxido de potasio.

El fruto tiene propiedades euforizantes y excitantes que, al igual que el betel, mezcladas con otras sustancias potenciadoras y sinérgicas pueden tener efectos de consideración.

CAFEÍNA (Metilxantina)

La cafeína se extrae normalmente de la Coffea arabica. Esta sustancia es uno de los psicoestimulantes más poderosos. En un primer momento, la cafeína estimula la corteza cerebral, para actuar luego sobre el bulbo raquídeo y, por último, sobre la médula espinal. La cafeína crea una rápida adicción, incluso más rápida que otras drogas.

La cafeína es en definitiva un potente estimulante, aunque en dosis elevadas produce un efecto contrario. En las farmacias se puede adquirir cafeína pura bajo el nombre de Durbitan.

Otra forma de adquirir cafeína, pero en el mercado negro y ya como componente de una sustancia psicoactiva, es mezclada con nicotina en cápsulas denominadas «Love Hearts», cuyo efecto es crear un estado eufórico.

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Un familiar cercano a la cafeína es la teofilina, que se extrae de la planta del té. Su efecto es más poderoso que el del café, pero su modo de tomarlo —por decocción de hojas secas en vez de molido— hace que esas propiedades no se manifiesten con mayor claridad.

Una taza de café tiene de media 70 mg de cafeína, y la de té unos 100 mg. El uso excesivo de café produce trastornos gástricos, jaquecas, insomnio, excitación, depresión con sacudidas musculares, doble visión, zumbidos en los oídos, disnea, dolores testiculares, prostatitis y una psicosis con delirios, vértigos y convulsiones. Los catadores de té profesionales padecen un síndrome que en los casos más graves incluye problemas estomacales, jaquecas, hipocondría, debilidad de memoria, defectos de visión y, eventualmente, cirrosis atrófica.

GUARANÁ (Paullinia cupana)

De esta planta se extrae el guaraná, un preparado a base de las semillas molidas y mezcladas con cacao y tapioca. El guaraná tiene un mayor contenido en cafeína que el café y, además de este alcaloide, contiene teobromina, otro alcaloide estimulante, entre otras sustancias.

El guaraná se utiliza como estimulante general, tónico cardíaco, afrodisiaco y, en algunos casos, como estimulante de la nutrición y diurético.

Su sobreingestión puede provocar ansiedad, excitación cerebral, alucinaciones, insomnio, temblores y depresión.

ESTROFANTOS (Strophantos)

Son plantas exóticas de África Central, a menudo lianas, cuyos principios activos, ricos en estrofantina y cumarina, son bastante utilizados como cardiotónicos. La estrofantina es un glucósido que cristaliza en agujas blancas solubles en agua y alcohol e insolubles en éter.

El principal alcaloide de la Rauwolfia serpentina (de China e India) es la reserpina, hipotensora y psicoactiva. La reserpina fue el primer neuroléptico o tranquilizante «mayor» comercializado en el siglo XX.

DIGITAL (Digitalis purpurea)

La digital o dedalera ya fue utilizada como planta medicinal, vomitiva, purgante y vulneraria en Inglaterra y Gales en el siglo X.

La digital se extiende por toda Europa occidental, sur y oeste de la Península Ibérica, Baleares y, concretamente, en Sierra Nevada, los Pirineos y Gredos. Se puede encontrar en suelos incultos, entre rocas y peñascos, en los claros de los bosques de robles, hayas, abetos y entre matorrales. Se puede cultivar en jardín como planta ornamental.

De una roseta a ras de suelo salen una serie de grandes hojas elípticas, rugosas y ásperas. El tallo, de 70 a 150 cm, es velloso, sin ramas y con pocas hojas de formas variables y contextura blanda. En el extremo del tallo penden las flores, grandes, tubulosas y ventrosas, con un color púrpura o rojizo oscuro.

La digital, escrofulariácea, es una de las drogas de origen vegetal más prescritas e importantes para la medicina moderna. Debe su actividad a los glucósidos cardíacos (digitalina, digitoxina, gitoxina), en especial la digitoxina, un polvo blanco microcristalino que aumenta el tono del músculo cardíaco y hace que el corazón se vacíe de forma más eficaz. Estos glucósidos son insolubles en agua. La digital favorece, pues, la actividad neuromuscular, es cardiotónica y mejora y normaliza la acción del corazón. Los principios activos se encuentran en las semillas y en las hojas. Estas hojas se recogen (con guantes) en época de floración, en verano —mayo-julio—, a última hora de la tarde, en un día seco y soleado. Secar rápidamente a la sombra o al sol. Conservar en recipientes herméticamente cerrados, lejos de la luz y la humedad.

Los preparados caseros son peligrosos por su toxicidad, por las dificultades de dosificación —las dosis medicinales están muy próximas a las tóxicas— y por la intolerancia que pueden presentar algunas personas. Es muy negativa la acción acumulativa de sus principios activos por la dificultad de su eliminación por el organismo. Su uso debe ser regulado por un médico especialista. Aunque, como dijo Paracelso: «No hay veneno sino dosis.»

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