El mayor mapeo cerebral de psicodélicos revela el patrón común del LSD

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Redacción Psiconáutica · 22 de julio de 2026

En breve

  • Un consorcio internacional liderado por la Universidad McGill (Canadá) ha publicado en Nature Medicine el mayor análisis conjunto de neuroimagen con psicodélicos realizado hasta la fecha.
  • Cruzando 11 bases de datos de cinco países (267 voluntarios sanos, más de 500 sesiones de resonancia magnética), el equipo halló un patrón cerebral compartido por el LSD, la psilocibina, la mescalina, el DMT y la ayahuasca.
  • El LSD y la psilocibina resultaron ser, de las cinco sustancias, las que produjeron alteraciones cerebrales más parecidas entre sí.

Durante años se ha asumido que el LSD, la psilocibina o el DMT actúan de forma parecida sobre la mente, pero cada sustancia se ha estudiado casi siempre por separado, con muestras pequeñas (entre 10 y 30 voluntarios) y protocolos de escáner distintos que dificultaban comparar unos estudios con otros. Un equipo internacional liderado por el neurocientífico Danilo Bzdok, de la Universidad McGill, ha reunido ahora 11 estudios de neuroimagen procedentes de cinco países para analizar juntos, con el mismo criterio estadístico, los efectos de cinco psicodélicos clásicos sobre el cerebro. El resultado, publicado en abril en Nature Medicine, es la identificación de un patrón común de reorganización cerebral que comparten los cinco compuestos, con el LSD y la psilocibina como los dos más similares entre sí.

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Un cerebro que cruza sus propios cables

El análisis, que combinó más de 500 sesiones de resonancia magnética funcional de 267 personas sanas, describe dos cambios que se repiten bajo el efecto de las cinco sustancias. Primero, las redes cerebrales que normalmente funcionan como circuitos bien delimitados (por ejemplo, la red por defecto, asociada al pensamiento autorreferencial) pierden parte de su cohesión interna y se vuelven menos rígidas. Segundo, aumenta la comunicación entre redes que normalmente permanecen separadas: en concreto, entre las redes de orden superior (implicadas en el pensamiento abstracto) y las redes sensoriales, como la visual y la somatomotora. Los autores plantean que este cruce de señales entre circuitos que rara vez «se hablan» podría explicar por qué los psicodélicos alteran de forma tan característica la percepción y la sensación de identidad.

Cinco sustancias, un mismo lenguaje neuronal

«Por primera vez mostramos que existe un denominador común entre fármacos que hasta ahora considerábamos completamente distintos», ha declarado Bzdok, quien firma el trabajo junto al primer autor, Manesh Girn. El equipo subraya que, pese a haber diferencias específicas entre sustancias (el DMT, por ejemplo, mostró alteraciones de red más intensas que el resto), el LSD y la psilocibina se comportaron de manera casi indistinguible en los patrones analizados, algo llamativo dado que ambas comparten mecanismo de acción principal sobre el receptor de serotonina 5-HT2A. Los propios investigadores reconocen limitaciones: los datos combinados proceden de resonancias con especificaciones técnicas distintas, dosis y momentos de escaneo no siempre comparables, y se registró más movimiento de cabeza en los participantes bajo el efecto de la droga, un factor que puede introducir ruido en las mediciones.

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Qué implica

Se trata de un estudio de mecanismo básico, no de un ensayo clínico: todos los participantes eran voluntarios sanos, y encontrar un patrón cerebral compartido no equivale por sí mismo a demostrar un beneficio terapéutico ni a comparar la seguridad de las distintas sustancias. Su valor está en ofrecer, por primera vez, una referencia común con la que medir estudios futuros —hasta ahora aislados y difíciles de comparar entre sí— y en aportar una base neurobiológica más sólida a la creciente investigación clínica sobre psicodélicos. Bzdok ha señalado que hallazgos de este tipo podrían alimentar el debate, ya en marcha en varios países, sobre flexibilizar el marco regulatorio que restringe la investigación con estas sustancias, actualmente clasificadas bajo los niveles de control más estrictos pese a su bajo potencial de abuso y su perfil de seguridad fisiológica conocido.

Fuente

Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.

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