
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de ketamina se usan en depresión y por qué vía?
En breve
- Un estudio brasileño compara dos protocolos de esketamina en 72 personas con depresión resistente.
- La disociación quedó registrada con mayor frecuencia en el grupo intravenoso.
- Las diferencias entre centros y tratamientos impiden concluir que una vía sea superior o equivalente.
La esketamina subcutánea vuelve a entrar en el debate sobre las opciones para la depresión resistente. Un trabajo publicado el 16 de octubre en Frontiers in Psychiatry examina historias clínicas de tres centros brasileños y aporta datos sobre respuesta y tolerabilidad. Su interés está en describir la práctica asistencial, con sus diferencias y limitaciones, más que en resolver qué vía funciona mejor.
Dos protocolos, una comparación desigual
La investigación es retrospectiva: analiza tratamientos realizados entre 2023 y 2025. Incluye 26 pacientes con seis sesiones intravenosas y 46 con doce subcutáneas; 54 tenían depresión unipolar recurrente y 18 depresión bipolar. Las dos vías inyectables se utilizaron fuera de indicación autorizada en Brasil, bajo supervisión clínica. El estudio no evaluó el aerosol intranasal. A las seis sesiones, alcanzaron una reducción de al menos el 50 % en la escala de depresión BDI-II el 57,7 % y el 30,4 %, respectivamente. Al terminar los protocolos, la proporción subcutánea fue del 45,7 %. Esos finales corresponden a exposiciones distintas.
La disociación se documentó en el 53,8 % del grupo intravenoso y el 13 % del subcutáneo. En la cohorte analizada no constan acontecimientos graves relacionados con el tratamiento. Sin embargo, 54 de los 126 casos que superaron el cribado inicial quedaron fuera del análisis final por abandono, retirada u otras interrupciones. Los porcentajes describen a quienes aportaron las evaluaciones requeridas, no a todas las personas que iniciaron tratamiento: excluir las interrupciones puede sesgar la estimación de respuesta. Tampoco hubo seguimiento estandarizado de seguridad de esos 54 casos, y los efectos adversos se recogieron de historias clínicas, sin una evaluación prospectiva uniforme.
Qué implica
Una diferencia numérica invita a investigar; por sí sola no explica su causa. Si cambian simultáneamente el centro, la duración y la pauta, resulta difícil separar el efecto de cada elemento. La vía dependía del centro: dos utilizaron la intravenosa y uno la subcutánea. También diferían las dosis iniciales medias, la proporción de depresión bipolar y algunas comorbilidades; los tratamientos orales concomitantes variaban. El análisis ordinal no ajustó estos factores. Comparar seis sesiones con doce tampoco permite interpretar el resultado como una carrera con idéntico punto de llegada.
Respuesta no equivale a recuperación completa: reducir a la mitad una puntuación puede dejar síntomas pendientes. Estos porcentajes tampoco describen cuánto dura el beneficio.
La ausencia de una diferencia estadísticamente significativa tampoco certifica equivalencia. Para sostener esa conclusión hace falta un diseño específico, con un margen definido y una muestra suficiente. Del mismo modo, que no se registren complicaciones graves en una serie pequeña no excluye problemas infrecuentes.
El pilar de ketamina y disociativos ofrece contexto para situar esta noticia.
Fuente
- Alves y colaboradores. Real-world clinical outcomes under intravenous and subcutaneous esketamine protocols for treatment-resistant depression: a multicenter, retrospective study. Frontiers in Psychiatry, 16 de octubre de 2026.
Viales de ketamina, imagen ilustrativa. Foto: Psychonaught / Wikimedia Commons (CC0). Recorte de la imagen original.
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