Cognimisencia

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En breve: Ensayo poético y en primera persona que, al calor del incienso y de tres velas, reivindica detenerse a escuchar el alma y la voz interior; el autor acuña el término «cognimisencia» para nombrar el acto de hallarse a uno mismo y vivir en armonía con la propia conciencia.

El incienso arde lento, extenuado, divagante; insinuante sus volátiles curvas que me incitan y me apaciguan.

Es sórdida la calma, incluso desgarradora, pues cuando nos hemos acostumbrado al destructor clima social que se palpa en el ambiente, después de todo lo que transcurre y discurre en un día de nuestras vidas, aun nos resistimos a callar, a oírnos un poco a nosotros mismos y ver qué es lo que nuestra ALMA pide.

Hemos olvidado a escuchar, pero no solo a los demás, sino a nosotros mismos, a Dios.

Esta noche nadie más la puede compartir, aunque estuviera rodeado de la mayor muchedumbre del mundo; esta noche es solo mía, mía y de mi Alma.

Un homenaje al Alma

He decidido darme un homenaje esta noche, pero no un homenaje a mi cuerpo, a mi ego o a mi imagen, sino a mi Alma. Porque esta noche es ella la que nace y renace, porque traspasando las barreras del ego y de las convicciones morales, transgrediendo las ideas que nos esclavizan, es ella la que NACE. Porque solo Ella conoce esta noche de colores, de sonidos, de olores, de percepciones…

Leer más  Albert Hofmann entrevistado por Josep Mª Fericgla

Hoy arde, y es en compañía de tres velas, porque dicen que las llamas iluminan más si están juntas. Cierto que con ellas escribo estas líneas y también es cierto que con ellas acabaré.

Hoy el tiempo se mide por barras de incienso; dejemos atrás los relojes, las prisas, los horarios, el día o la noche; bastante atrapados estamos ya, bastante prisión la carnal como para imponernos un horario, unas rutinas.

Cognimisencia

Satisfacemos nuestra existencia material pero ¿y qué hay de nosotros?, de ese Yo que clama en nuestro Interior. Nunca le damos rienda suelta por miedo a que no sepamos controlarlo. Unos lo llaman locura —qué sabrán ellos—, otros lo llaman esquizofrenia —estos sí que saben menos—; yo lo llamo COGNIMISENCIA: es hallarse a uno mismo y aprender a escucharse, a saber vivir en armonía con la voz interior, la Conciencia.

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