
En breve
- La ketamina es un anestésico disociativo que actúa bloqueando el receptor NMDA del glutamato; se usa en medicina desde los años setenta y figura en la lista de medicamentos esenciales de la OMS.
- Su derivado, la esketamina (Spravato), está autorizado por la FDA y la EMA para la depresión resistente al tratamiento, y ha abierto una línea de investigación muy activa en salud mental.
- Como toda sustancia psicoactiva, tiene efectos y riesgos que conviene conocer: entre los mejor documentados están la cistitis asociada al uso continuado y la depresión respiratoria cuando se combina con otros depresores.
La ketamina despierta interés por partida doble: como anestésico veterano y como una de las incorporaciones más comentadas de la psiquiatría reciente. Este artículo explica, con calma y sin dramatismos, qué es en realidad, cómo funciona y para qué se emplea, para que cada persona pueda formarse su propia opinión con información fiable.
Qué es la ketamina
Sintetizada en 1962 y emparentada con la fenciclidina (PCP), la ketamina se introdujo en la práctica clínica hacia 1970. Se clasifica como anestésico disociativo porque, a diferencia de otros anestésicos, produce un estado de desconexión entre la percepción y el entorno más que una sedación profunda convencional. Su perfil de seguridad —mantiene en buena medida los reflejos de la vía aérea y el impulso respiratorio— la convirtió en un recurso valioso en quirófanos de campaña, urgencias y entornos con pocos recursos, y explica que la Organización Mundial de la Salud la incluya entre los medicamentos esenciales. Se comercializa como mezcla racémica de dos formas especulares (los enantiómeros R y S); la forma S, o esketamina, es la más potente.
Cómo actúa: farmacología
Su mecanismo principal es el bloqueo no competitivo del receptor NMDA, uno de los receptores del glutamato, el principal neurotransmisor excitador del cerebro. Al frenar esa señalización, interrumpe la comunicación entre regiones cerebrales y genera el característico estado disociativo y analgésico. La ketamina interactúa también con receptores opioides y con otros sistemas, lo que contribuye a su efecto contra el dolor. A dosis bajas (subanestésicas), la investigación apunta a que su efecto antidepresivo no depende solo del bloqueo NMDA, sino de una cascada posterior —aumento de glutamato, activación de receptores AMPA y de factores de crecimiento— que favorecería nuevas conexiones sinápticas. Por vía intravenosa su acción empieza en menos de un minuto y dura unos 10-20 minutos; por vía intramuscular tarda algo más. Su metabolito activo, la norketamina, prolonga los efectos.
Para qué se usa
En medicina tiene tres grandes ámbitos. El primero es la anestesia: se emplea para inducir y mantener la anestesia general, sobre todo en pediatría, urgencias, grandes quemados y contextos prehospitalarios, gracias a su estabilidad cardiovascular y a su efecto broncodilatador. El segundo es el dolor: a dosis subanestésicas actúa como analgésico y «ahorrador de opioides» en el postoperatorio, y se usa —de forma no recogida en ficha técnica— en dolores crónicos difíciles, como el síndrome de dolor regional complejo o el dolor neuropático, aunque la evidencia sobre su beneficio a largo plazo es todavía limitada. El tercero, y más reciente, es la psiquiatría: la esketamina en aerosol nasal (Spravato) fue aprobada por la FDA en 2019 y por la EMA a finales de ese mismo año para la depresión resistente al tratamiento, en combinación con antidepresivos orales; en 2025 la FDA amplió su uso como monoterapia. La ketamina racémica intravenosa también se utiliza fuera de indicación con este fin. Estos usos se llevan a cabo en el ámbito hospitalario y con seguimiento, ya que la sedación y la disociación piden un entorno preparado para acompañarlas.
Efectos y riesgos
Durante su acción, la ketamina produce analgesia, sensación de flotar o de separación del cuerpo, alteraciones de la percepción y, a dosis altas, alucinaciones o un estado de desconexión intenso que en argot se conoce como «agujero K». Puede elevar la tensión arterial y la frecuencia cardíaca, aumentar la presión intracraneal e intraocular y provocar náuseas. A dosis elevadas o combinada con otras sustancias pueden aparecer la pérdida de conciencia y la depresión respiratoria. Con el uso repetido se describen alteraciones de la memoria y del estado de ánimo. Conocer estos efectos no busca disuadir, sino permitir decisiones informadas.
Reducción de daños
Quien decida usar ketamina fuera del ámbito médico puede cuidar el contexto y reducir riesgos con algunos criterios sencillos. En España es un medicamento sujeto a control, un dato a tener en cuenta sobre todo por la calidad incierta de lo que circula al margen de la farmacia. Entre los efectos que más conviene vigilar en el uso continuado está la cistitis por ketamina: sus metabolitos pueden lesionar la pared de la vejiga y provocar dolor, sangre en la orina, urgencia y frecuencia urinarias y, en casos avanzados, contracción de la vejiga e insuficiencia renal; espaciar o interrumpir el consumo suele frenar el proceso. También puede generar dependencia, por lo que espaciar las tomas y moderar la dosis ayuda a conservar el control. La combinación con alcohol, opioides, benzodiacepinas u otros depresores del sistema nervioso es la que más eleva el riesgo de parada respiratoria, así que evitar esas mezclas es una de las medidas más protectoras. Por su efecto anestésico e inmovilizador, cuidar el entorno (el clásico set y setting), estar acompañado, no conducir y elegir un lugar seguro reduce el peligro de caídas, accidentes o aspiración por vómito. Si aparecen molestias urinarias, cambios de memoria o de ánimo, o la sensación de perder el control sobre el consumo, buscar apoyo sanitario a tiempo marca la diferencia. Cuando la ketamina se emplea para tratar una depresión, hacerlo dentro de un marco clínico permite ajustar dosis y acompañamiento con las mayores garantías.
Fuentes
- StatPearls (NCBI Bookshelf). «Ketamine». Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., actualización 2023.
- «Pathophysiology, clinical presentation, and management of ketamine-induced cystitis». PMC, Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU., 2023.
- Johnson & Johnson. «SPRAVATO (esketamine) approved in the U.S. as the first and only monotherapy for treatment-resistant depression». Nota de prensa, enero de 2025.
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