
En breve
- La gobernadora Jenniffer González-Colón firmó el 4 de agosto la Orden Ejecutiva 2026-037, que crea un programa piloto de investigación clínica con sustancias psicoactivas en Puerto Rico.
- El programa señala tres sustancias de estatus experimental: ibogaína, psilocibina y MDMA.
- El Departamento de Salud deberá levantar la infraestructura regulatoria y coordinarse con la Oficina del Procurador del Veterano para estudiar la participación de exmilitares.
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González-Colón, firmó el 4 de agosto una orden ejecutiva que pone en marcha un programa piloto de investigación clínica con sustancias hoy consideradas experimentales: la ibogaína, la psilocibina y el MDMA. La medida no legaliza su uso, pero abre la puerta a que la isla construya, con coordinación federal y universitaria, la infraestructura necesaria para ensayos clínicos serios.
Qué establece la Orden Ejecutiva 2026-037
El texto crea el «Programa Piloto de Investigación Clínica de Terapias Emergentes» y, dentro del Departamento de Salud, un Comité Asesor Científico y Regulatorio encargado de diseñar el marco de los ensayos. Ese comité deberá presentar informes de progreso y, más adelante, un informe final con recomendaciones sobre cómo avanzar. El propio Departamento de Salud queda encargado de levantar, desde cero, la infraestructura científica, regulatoria y operativa necesaria para que los ensayos puedan realizarse en la isla, en coordinación con redes universitarias, sistemas hospitalarios y socios federales.
Veteranos y el contexto que lo explica
Uno de los puntos más concretos de la orden es el mandato de coordinarse con la Oficina del Procurador del Veterano de Puerto Rico para explorar la participación de exmilitares en los futuros ensayos, un colectivo que en Estados Unidos ha empujado buena parte del interés político por estas terapias. González-Colón enmarcó la decisión en clave sanitaria: «la innovación científica representa una oportunidad para transformar el futuro del sistema de salud de Puerto Rico», y afirmó que con esta orden la isla busca «avanzar hacia convertirse en un referente de la investigación clínica». La Administración cita como motivos la salud mental, las enfermedades neurodegenerativas y los trastornos por uso de sustancias. La orden llega cuatro meses después de que el presidente Trump firmara, en abril, su propia orden ejecutiva federal para acelerar la revisión de fármacos psicodélicos, y se apoya también en el peso industrial de la isla: una industria farmacéutica valorada en 50.000 millones de dólares que fabrica en torno al 90% de los marcapasos del mundo.
Qué implica
Que Puerto Rico firme una orden ejecutiva no significa que mañana puedan administrarse ibogaína, psilocibina o MDMA fuera de un ensayo: las tres sustancias siguen clasificadas por la DEA en la Lista I, y su uso terapéutico depende en última instancia de que la FDA autorice cada indicación. Lo que cambia es la disposición institucional: un territorio con capacidad industrial farmacéutica y sin la carga política de un estado continental se posiciona como plataforma de ensayos, algo que puede acelerar la generación de datos si atrae promotores y financiación. Como en cualquier orden ejecutiva, su alcance real dependerá de que el comité recién creado reciba presupuesto y de que hospitales y universidades locales se sumen con proyectos concretos. Para quienes siguen de cerca las políticas sobre ibogaína y MDMA, es una pieza más del mapa cambiante de la investigación clínica en Estados Unidos y sus territorios.
Fuente
- Marijuana Moment. Puerto Rico Governor Signs Psychedelics Executive Order. Marijuana Moment, 5 de agosto de 2026.
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