
En breve
- Winnipeg abrió el 11 de agosto su primera sala de consumo supervisado, gestionada por la organización indígena Aboriginal Health and Wellness.
- El mismo verano, Alberta cerró el 30 de junio la única sala que tenía Calgary, en el centro de salud Sheldon Chumir.
- Dos provincias canadienses toman decisiones opuestas sobre reducción de daños casi al mismo tiempo, con Manitoba registrando 388 muertes por sustancias en 2025.
Canadá ofrece este verano un experimento natural de política de drogas dentro de sus propias fronteras. En Winnipeg, capital de Manitoba, abrió el 11 de agosto la primera sala de consumo supervisado de la provincia, tras años de retrasos. En Calgary, a apenas 1.300 kilómetros al oeste, la única sala que existía en Alberta cerró sus puertas el 30 de junio por decisión del gobierno provincial. Mismo país, mismo verano, dos respuestas contrarias al mismo problema.
Un servicio dirigido por indígenas en Winnipeg
La sala winnipegense, situada en el 366 de Henry Avenue, en el centro de la ciudad, está operada por Aboriginal Health and Wellness, una entidad sin ánimo de lucro liderada por indígenas que trabaja en convenio con el gobierno de Manitoba. Según ha confirmado la propia organización, es la primera instalación de este tipo en Canadá dirigida por una organización indígena, algo relevante en una provincia donde las comunidades de las Primeras Naciones están sobrerrepresentadas entre las personas que usan drogas por vía inyectada y entre las muertes por sobredosis.
El espacio abre de martes a sábado, de 11:00 a 18:45, con capacidad para doce personas a la vez y un equipo de ocho profesionales, entre enfermería y una consejera de crisis. Se ofrece análisis de sustancias y un lugar donde inyectarse o inhalar bajo supervisión sanitaria, sin que el personal aporte las drogas: el objetivo es reducir el riesgo de sobredosis mortal y servir de puerta de entrada a otros servicios de salud, no sustituir al usuario en su decisión de consumir. Es el mismo principio que sostiene la reducción de riesgos en cualquier parte del mundo: la persona sigue siendo dueña de su consumo, pero cuenta con condiciones más seguras para ejercerlo.
El proyecto llevaba retraso desde que se anunció para 2025. La primera ubicación elegida generó rechazo vecinal y hubo que buscar otra sede, lo que retrasó la apertura más de un año. La ministra de Salud de Manitoba, Uzoma Asagwara, resumió el objetivo con una frase sencilla: se trata de garantizar que la gente tenga acceso a atención sanitaria de forma segura. El alcalde de Winnipeg, Scott Gillingham, espera que la sala reduzca el consumo visible en la vía pública.
Alberta cierra la suya mientras tanto
El contraste no podría ser más nítido. La sala de Sheldon Chumir, en pleno centro de Calgary, funcionaba desde 2017 y era la única de Alberta. El gobierno provincial anunció su cierre ya en 2021 y lo confirmó para 2026, alegando que se trataba de una instalación pensada como temporal y que la provincia había registrado un descenso del 39% en las muertes relacionadas con drogas desde su pico. Cerró definitivamente el 30 de junio de este año, dentro de un giro político hacia un modelo centrado en tratamiento obligatorio y recuperación, dejando a la ciudad sin ningún espacio de este tipo.
Entidades de reducción de daños en Calgary han advertido de que el cierre puede traducirse en más consumo en la calle y más sobredosis sin supervisión, mientras que el gobierno albertano defiende que los recursos deben dirigirse hacia la abstinencia. Las cifras que cada bando esgrime miden cosas distintas -mortalidad general frente a consumo desplazado a la calle- lo que hace difícil comparar los dos modelos con una sola estadística.
Qué implica
Manitoba registró 388 muertes relacionadas con sustancias en 2025, y solo en enero y febrero de 2026 ya sumaba 61, según datos oficiales citados por la prensa canadiense. Con ese telón de fondo, la apertura de Winnipeg no es un gesto simbólico sino una respuesta a una crisis medible en cuerpos. Que sea una organización indígena quien la dirija también importa: las comunidades de las Primeras Naciones llevan años pidiendo que los servicios de salud dirigidos a ellas sean diseñados y gestionados por ellas mismas, no impuestos desde fuera.
Lo que revela este contraste canadiense es que la evidencia científica sobre las salas de consumo supervisado -menos sobredosis mortales, más contacto con servicios sanitarios, sin aumento del consumo en la zona- no basta por sí sola para fijar la política pública. La decisión sigue siendo, ante todo, ideológica: cuánto margen se le reconoce a una persona para decidir sobre su propio cuerpo y su propio consumo, y si el Estado la acompaña en ese terreno o se lo niega.
Fuente
- CP24/CTV News. «It’s about primary care»: Manitoba’s first safe consumption site now operational. CTV News Canada, 11 de agosto de 2026.
- CBC News. Calgary’s supervised consumption site is set to close today. CBC News, 30 de junio de 2026.
Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.