
En breve
- Un ensayo piloto del Imperial College de Londres probó psilocibina con acompañamiento terapéutico en 21 mujeres con anorexia nerviosa de larga evolución (11 años de media).
- El 86% mostró mejoría a las dos semanas y casi la mitad alcanzó puntuaciones propias de personas sin trastorno alimentario a los tres meses, con el efecto sostenido al año.
- Es uno de los primeros estudios que exploran psicodélicos fuera de la depresión y el estrés postraumático, un terreno casi sin investigar pese a la altísima tasa de mortalidad de la anorexia.
Un equipo del Imperial College de Londres ha publicado los resultados de un ensayo piloto en el que psilocibina sintética, combinada con terapia intensiva, se administró a mujeres con anorexia nerviosa que llevaban una media de once años enfermas sin haber encontrado un tratamiento que les funcionara a largo plazo. El estudio, aparecido el 8 de julio de 2026 en el British Journal of Psychiatry, es pequeño y sin grupo control, pero abre una vía de investigación casi inexplorada: la inmensa mayoría de los ensayos con psilocibina se ha centrado en depresión o estrés postraumático, no en trastornos de la conducta alimentaria.
Un protocolo de seis semanas para una enfermedad de más de una década
Participaron 21 mujeres adultas, con una edad media de 32 años y un índice de masa corporal medio de 16,4 (por debajo del umbral saludable de 18,5). El protocolo, dirigido por la investigadora Hannah Douglass junto al equipo de Robin Carhart-Harris y David Erritzoe, constaba de tres sesiones de dosificación separadas por dos semanas: la primera con 1 mg, pensada como dosis de referencia casi inactiva, y las dos siguientes con 25 mg cada una. Cada sesión iba acompañada de horas de conversación terapéutica antes y después, a cargo de la psicoterapeuta Jennifer Danby, especializada en trastornos alimentarios. Las participantes no sabían qué dosis recibían en cada momento.
Mejoras que se mantuvieron hasta un año después
A las dos semanas de la última sesión, 18 de las 21 mujeres (un 86%) mostraban mejoría en sus puntuaciones de síntomas de trastorno alimentario. A los tres meses, un 48% presentaba valores comparables a los de personas sin diagnóstico. A los seis meses el efecto seguía presente, y al año las participantes referían mantener una mayor motivación para encarar la recuperación, aunque el peso corporal apenas cambió en las seis semanas que se midió. Los efectos adversos más comunes fueron dolor de cabeza y náuseas. Una participante intentó suicidarse entre los meses siete y nueve de seguimiento; el equipo investigador consideró el episodio no relacionado con la intervención, aunque lo reporta con transparencia dado el alto riesgo de suicidio que arrastra la anorexia de larga evolución incluso al margen de cualquier tratamiento. Otra participante abandonó el estudio tras la segunda dosis.
Qué implica
Los propios autores insisten en la cautela: la muestra es pequeña, no hubo grupo placebo real que permita aislar el efecto específico de la sustancia frente al de las cerca de cincuenta horas de terapia que la acompañaron, y la población fue poco diversa (16 de las 21 participantes eran blancas británicas). Carhart-Harris lo resume como «un ensayo pionero con resultados prometedores que justifican estudios más amplios y rigurosos». Erritzoe subraya además algo que conecta con cualquier discusión seria sobre reducción de riesgos con psicodélicos: en presentaciones clínicas complejas como esta, el acompañamiento debe correr a cargo de clínicos formados y en un entorno de apoyo, no improvisarse. La anorexia nerviosa tiene una de las tasas de mortalidad más altas entre los trastornos mentales y una parte relevante de quienes la sufren crónicamente no responde a los tratamientos disponibles, lo que explica el interés en explorar alternativas, incluidas las farmacológicas menos convencionales, sin que ello suponga presentarlas como solución definitiva ni minimizar los riesgos de una población clínica especialmente vulnerable.
Fuente
- Imperial College London. Psilocybin therapy shows potential as a treatment for anorexia nervosa in small trial. Imperial College London News, 8 de julio de 2026.
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