
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de psilocibina se usan en los ensayos clínicos y cuánto duran los efectos?
En breve
- Un piloto abierto de Johns Hopkins dio dos sesiones de psilocibina a 20 personas con síntomas persistentes tras tratar la enfermedad de Lyme.
- A los seis meses, la carga total de síntomas era un 40 % menor que al inicio, con mejoras en ánimo, sueño, dolor y fatiga.
- Al no haber grupo control, no se puede atribuir el cambio a la psilocibina: es una señal para estudiar, no una prueba.
Hay personas que, tras completar el tratamiento antibiótico de la enfermedad de Lyme, siguen meses o años con cansancio, dolor y mala memoria. Un equipo de Johns Hopkins ha probado por primera vez la psilocibina en ese cuadro, conocido como Lyme postratamiento, y los resultados preliminares apuntan a una mejoría sostenida.
Un cuadro sin tratamiento claro
El Lyme postratamiento afecta a una parte de quienes han pasado la infección por la bacteria transmitida por garrapatas. Los análisis no encuentran infección activa, pero persisten síntomas que condicionan la vida diaria. No existe un tratamiento aprobado específico, y esa carencia explica que los investigadores exploren vías poco habituales.
La idea de partida no es que la psilocibina actúe sobre la bacteria. La hipótesis es que podría influir en la forma en que el cerebro procesa el dolor, el ánimo y la fatiga, síntomas que ya se han estudiado con este compuesto en otros contextos.
Qué se hizo y qué se midió
El estudio, publicado el 3 de octubre de 2026 en Scientific Reports y liderado por Albert Garcia-Romeu, es un ensayo piloto abierto: todos los participantes recibieron el compuesto y todos lo sabían. Participaron 20 pacientes, con una edad media de 44 años y una enfermedad que duraba una mediana de 5,7 años. Cinco cumplían criterios de depresión mayor.
A lo largo de ocho semanas hubo dos sesiones con acompañamiento psicológico. En la semana 4 todos tomaron 15 mg de psilocibina; en la semana 6, 18 personas subieron a 25 mg y dos se quedaron en 15 mg por la intensidad de su primera experiencia.
A los seis meses, la carga global de síntomas era alrededor de un 40 % menor que la inicial. Los síntomas depresivos habían bajado entre un 50 y un 60 %, el sueño y el dolor mejoraron entre un 40 y un 50 %, y la fatiga entre un 25 y un 30 %. La calidad de vida relacionada con la salud subió cerca de un 13 %.
No hubo acontecimientos graves atribuidos al tratamiento. Fueron frecuentes los efectos pasajeros: subida temporal de la tensión arterial (en el 90 %), dolor de cabeza (65 %) y taquicardia (35 %). Hubo dos eventos graves durante el seguimiento que los autores consideran ajenos al fármaco.
Qué implica
La cautela es obligada. Sin grupo control no se puede separar el efecto de la psilocibina del de la propia evolución de la enfermedad, del acompañamiento psicológico o de la expectativa de quien sabe que recibe un tratamiento novedoso. La muestra es pequeña y mayoritariamente blanca, y los autores señalan que no se midieron las funciones cognitivas, pese a ser un rasgo central del cuadro.
Aun así, el trabajo cumple su función de piloto: muestra que el protocolo es viable y seguro en este grupo y justifica un ensayo aleatorizado con placebo. Para entender cómo se valoran estos resultados dentro del conjunto de la investigación, puede consultarse nuestra guía de ciencia y terapia psicodélica, y el contexto general en la sección dedicada a los psicodélicos.
Fuente
- Garcia-Romeu A. et al. Psilocybin-assisted treatment for post-treatment Lyme disease (estudio piloto abierto). Scientific Reports, 3 de octubre de 2026.
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