
En breve
- Un análisis de historiales clínicos de más de 10.000 personas compara la ketamina intravenosa con la esketamina intranasal en depresión resistente.
- La ketamina intravenosa se asoció a un 34% de remisiones frente al 26% de la esketamina, y a un 63% de respuestas frente al 58%.
- No es un ensayo aleatorizado y los datos proceden de una presentación en congreso aún sin publicación revisada por pares.
Un equipo formado por investigadores de Osmind —una empresa de historia clínica electrónica especializada en salud mental— y de la Universidad de Yale presentó el pasado 5 de junio, en el congreso anual de la American Society of Clinical Psychopharmacology celebrado en Miami, el mayor análisis hasta la fecha que compara en la práctica real la ketamina intravenosa con la esketamina intranasal en personas con depresión resistente al tratamiento. En esos datos, la vía intravenosa se asoció a más remisiones que el esprai nasal.
Historiales clínicos en lugar de un ensayo clásico
El trabajo no reclutó pacientes ni los repartió al azar entre dos tratamientos. Parte de registros electrónicos anonimizados de personas atendidas en cerca de 800 consultas de psiquiatría comunitaria que utilizan la plataforma de Osmind: 8.224 tratadas con ketamina intravenosa y 1.830 con esketamina intranasal. A partir de ahí, los autores emparejaron a los participantes por sus características de partida para construir un subgrupo comparable de 3.560 personas. La medida de resultado fue el cambio en los síntomas depresivos evaluados con cuestionarios estándar en consulta.
Las cifras que se presentaron
Según los datos expuestos en el congreso, un 34% de quienes recibieron ketamina intravenosa alcanzó la remisión de sus síntomas, frente al 26% del grupo de esketamina intranasal (odds ratio de 1,51; p<0,001). En cuanto a la respuesta clínica —una mejoría apreciable aunque no completa—, las cifras fueron del 63% frente al 58% (odds ratio de 1,22; p<0,003). Entre los firmantes aparecen investigadores de Osmind y el psiquiatra Samuel Wilkinson, de Yale.
Qué implica
Conviene señalar de dónde sale esta información: se trata de una comunicación a un congreso, todavía sin artículo revisado por pares, y su difusión pública llegó a través de un comunicado de NRx Pharmaceuticals, una compañía con intereses comerciales en el terreno de la ketamina intravenosa. Eso no invalida los datos, pero sí aconseja esperar a la publicación completa antes de darlos por cerrados. La limitación de fondo la reconocen los propios autores: nadie asignó los tratamientos al azar. Quien acaba recibiendo infusiones intravenosas —que exigen desplazarse a una clínica y pasar allí varias horas— puede diferir sistemáticamente de quien opta por un esprai de administración más rápida, y en esa elección pesan el coste, la cobertura del seguro o la disponibilidad tanto como el criterio clínico. Hace unos días contábamos aquí un estudio mucho más pequeño, de una sola clínica de Ohio, que no encontraba diferencias entre ambas vías: el contraste entre los dos trabajos ilustra hasta qué punto el tamaño de la muestra y el contexto condicionan lo que se observa. Para quien esté valorando una u otra opción, el dato útil no es que una sea mejor que la otra, sino que la vía de administración parece importar lo bastante como para formar parte de la conversación con el profesional que acompañe el proceso.
Fuente
- NRx Pharmaceuticals. NRx Pharmaceuticals (Nasdaq:NRXP) notes presentation by Osmind, Inc. of IV Ketamine Efficacy vs. Nasal esketamine Efficacy at American Society of Clinical Psychopharmacology. GlobeNewswire, 5 de junio de 2026.
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