
En breve
- El Gobierno británico ha aceptado clasificar el ethylbromazolam, una benzodiazepina de diseño, como sustancia de Clase C.
- Se ha colado ya en cientos de pastillas vendidas en el mercado no regulado como diazepam, alprazolam o clonazepam.
- Los test de inmunoensayo habituales no lo detectan de forma fiable, lo que complica saber qué se está tomando realmente.
El Ministerio del Interior británico confirmó el pasado julio que seguirá la recomendación de su comité asesor sobre drogas (ACMD) y controlará el ethylbromazolam bajo la Clase C de la ley de 1971. La decisión llega después de que el servicio galés de análisis WEDINOS, y otros laboratorios forenses del país, detectaran la sustancia en cientos de muestras en poco más de un año.
Una copia del bromazolam que se ha extendido rápido
El ethylbromazolam es un análogo del bromazolam, la benzodiazepina de diseño que dominó el mercado no regulado hasta que varios países la sometieron a control. La diferencia química es mínima: un grupo etilo sustituye al metilo en el anillo triazol. Un estudio publicado en mayo en Archives of Toxicology, firmado por investigadores de la Universidad de Linköping junto a colegas de Canadá, Reino Unido, Australia y Alemania, confirmó en laboratorio que actúa sobre los receptores GABA-A con una potencia prácticamente igual a la del bromazolam, y que el flumazenilo la revierte por completo, como al resto de benzodiazepinas.
La sustancia se detectó por primera vez en Canadá en noviembre de 2024 y llegó al Reino Unido dos meses después. Desde entonces se ha identificado también en Alemania, Suecia, Noruega, Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Casi siempre aparece donde nadie la busca: en comprimidos vendidos como diazepam, alprazolam o clonazepam, sin que quien los compra sepa que lleva otra cosa, un patrón que ya detectamos al repasar las benzodiazepinas de diseño que circulan por Europa.
Lo que dicen las analíticas
El informe del ACMD, que sirvió de base a la decisión del Gobierno, recoge 439 muestras identificadas por WEDINOS entre enero de 2025 y enero de 2026, a las que se suman 65 detecciones de Eurofins Forensic Services y 15 de SOCOTEC UK solo en 2025. El laboratorio forense LGC encontró la sustancia en 46 analíticas post mortem entre enero de 2025 y febrero de 2026, y la Office for Health Improvement and Disparities (OHID) sumó 19 casos más desde enero de 2025. En Irlanda del Norte se han vinculado dos incautaciones de comprimidos a muertes súbitas registradas en 2025. El ACMD subraya que estas cifras no prueban por sí solas que el ethylbromazolam causara los fallecimientos, algo habitual cuando aparece junto a opioides u otras sustancias depresoras, pero sí confirman que ya circula de forma consistente por el mercado no regulado.
Qué implica
El dato más útil para quien consume no es la clasificación legal, sino el hecho de que los test de inmunoensayo más comunes, incluidos muchos de los que se usan para comprobar la composición de una pastilla, no detectan el ethylbromazolam de forma fiable. Solo la cromatografía o la espectrometría de masas lo identifican con seguridad, lo que refuerza el valor de acudir a un servicio de reducción de riesgos especializado frente a un simple test casero. Como con cualquier benzodiazepina no regulada, el mayor riesgo aparece al combinarla con opioides o alcohol, por la depresión respiratoria que puede provocar esa mezcla: empezar con una dosis mínima y evitar el policonsumo sigue siendo la forma más sencilla de reducir ese riesgo.
Fuente
- Advisory Council on the Misuse of Drugs (ACMD) / Home Office. Ethylbromazolam: a review of the evidence on its use and harms. GOV.UK, actualizado el 9 de julio de 2026.
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