
En breve
- Un ensayo de fase 2 siguió durante dos años a 28 pacientes con cáncer y depresión tratados con una sola dosis de 25 mg de psilocibina más acompañamiento psicológico.
- Alrededor de la mitad mantuvo una reducción clínicamente significativa de la depresión (50%) y de la ansiedad (42,9%) a los dos años.
- Es un resultado prometedor, pero preliminar: estudio abierto, sin grupo placebo, muestra pequeña y realizado en un entorno clínico con mucho apoyo humano.
Que un único día de tratamiento pueda aliviar la depresión durante dos años suena casi improbable. Sin embargo, es lo que sugiere el seguimiento a largo plazo de un ensayo de fase 2 publicado en 2025: entre pacientes con cáncer y depresión que recibieron una sola dosis de psilocibina acompañada de apoyo psicológico, cerca de la mitad conservaba mejoras notables dos años después. El dato es alentador, aunque conviene leerlo con las cautelas que impone su diseño.
El estudio
El trabajo, firmado por Manish Agrawal, Kim Roddy, Betsy Jenkins, Celia Leeks y Ezekiel Emanuel, se publicó en la revista Cancer (de la American Cancer Society) en junio de 2025. Se trata del seguimiento a dos años de un ensayo de fase 2, abierto y no aleatorizado, realizado en un centro oncológico comunitario de Estados Unidos. Participaron 30 personas con cáncer y trastorno depresivo mayor; 28 completaron la evaluación a largo plazo. Todas recibieron una única dosis de 25 mg de psilocibina en una sesión supervisada, precedida y seguida de sesiones de preparación e integración con acompañamiento psicológico, en parte en formato grupal. La depresión se midió con la escala Montgomery-Åsberg (MADRS) y la ansiedad con la escala de Hamilton (HAM-A).
Qué se encontró
A los dos años, 15 de los 28 pacientes (53,6%) presentaban una reducción significativa de la depresión, y 14 (50%) mantenían esa mejora de forma sostenida; la caída media en la MADRS fue de 15 puntos (p<0,001), una magnitud considerable en una escala de este tipo. En ansiedad, 13 personas (46,4%) experimentaron una reducción significativa y 12 (42,9%) la conservaban a los dos años, con un descenso medio de 13,9 puntos en la HAM-A (p<0,001). En otras palabras: en torno a la mitad de quienes recibieron el tratamiento seguían beneficiándose de él dos años después de aquella única sesión. Para pacientes que afrontan una enfermedad grave —donde la depresión y la ansiedad son frecuentes y difíciles de tratar—, la persistencia del efecto es quizá el aspecto más llamativo.
Qué significa (y qué no)
Es importante ser honestos en ambas direcciones. Los resultados apuntan a que la psilocibina, administrada en un marco terapéutico cuidado, puede producir alivio duradero en una parte sustancial de los pacientes, algo que los antidepresivos convencionales rara vez logran con una sola toma. Pero el diseño impone límites claros. El estudio fue abierto (todos sabían qué recibían) y no tuvo grupo placebo, de modo que no puede separarse con rigor el efecto de la molécula del efecto de las expectativas, del acompañamiento psicológico intensivo o del propio paso del tiempo. La muestra es pequeña —28 personas— y no se distribuyó al azar. Además, la otra mitad de los participantes no mantuvo una respuesta significativa: no hablamos de una cura universal, sino de un beneficio real en aproximadamente la mitad de los casos.
Conviene subrayar también el contexto en que se obtuvieron estas cifras. No fue un consumo en solitario ni recreativo, sino una intervención clínica con dosis controlada, sesiones de preparación e integración y personal sanitario presente durante toda la experiencia. Ese envoltorio terapéutico no es un detalle accesorio: probablemente forma parte de aquello que hace que el efecto sea seguro y perdurable. Extrapolar estos resultados a un uso desregulado sería un error de lectura.
En el plano regulatorio, la psilocibina sigue siendo en la mayoría de países una sustancia controlada, disponible únicamente en el marco de la investigación o de programas terapéuticos autorizados en jurisdicciones concretas. Es un dato objetivo del panorama actual, no un juicio moral: la ciencia avanza mientras la ley evoluciona a su propio ritmo. La investigación con psicodélicos vive un momento de expansión, pero necesita todavía ensayos más amplios, aleatorizados y con comparadores adecuados antes de poder afirmar con solidez para quién funciona, en qué condiciones y con qué garantías. El seguimiento de Agrawal y su equipo suma una pieza valiosa —y esperanzadora— a ese rompecabezas, sin cerrarlo.
Fuente
- Agrawal M, Roddy K, Jenkins B, Leeks C, Emanuel E. Long-term benefits of single-dose psilocybin in depressed patients with cancer. Cancer, 2025. DOI: 10.1002/cncr.35889
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