La MDMA reduce el consumo de alcohol en ratas criadas para beber

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Redacción Psiconáutica · 14 de septiembre de 2026

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En breve

  • Cinco días de MDMA bajaron de forma rápida la cantidad de alcohol que bebían ratas seleccionadas genéticamente por su preferencia por el etanol.
  • El efecto se acompañó de cambios en dos sistemas de péptidos opioides del cerebro (dinorfina y nociceptina) en la amígdala y el área tegmental ventral, pero no en el núcleo accumbens.
  • Es un modelo animal con dosis diarias repetidas: no es extrapolable sin más a la psicoterapia asistida con MDMA que se ensaya en personas.

Un equipo de las universidades de Bolonia, Camerino y Sapienza de Roma ha publicado que administrar MDMA durante cinco días seguidos reduce el consumo voluntario de alcohol en una estirpe de ratas criada durante generaciones precisamente para beber en exceso. El trabajo apareció el 11 de septiembre en la revista Neuropharmacology y, además del comportamiento, mide qué se mueve en el cerebro de esos animales.

Ratas seleccionadas para beber

El modelo se llama msP (siglas de Marchigian Sardinian alcohol-preferring). Son ratas obtenidas mediante décadas de cría selectiva, que beben alcohol de manera espontánea y sostenida cuando se les ofrece. Su interés para la investigación no está solo en cuánto beben: estos animales llegan al experimento con alteraciones previas en dos circuitos de péptidos opioides, el de la dinorfina con su receptor kappa y el de la nociceptina con el receptor NOP. Ambos aparecen una y otra vez en la literatura sobre estados de malestar, estrés y recaída.

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Qué hicieron y qué encontraron

Los investigadores inyectaron MDMA por vía intraperitoneal, 8 miligramos por kilo, durante cinco días consecutivos. El consumo de etanol cayó pronto y, según describen, sin que aumentase la conducta tipo ansiedad de los animales. Al analizar el tejido cerebral vieron que la exposición repetida al alcohol había elevado la expresión de dinorfina y alterado el ARN mensajero del sistema nociceptina/NOP en la amígdala y en el área tegmental ventral. La MDMA fue en sentido contrario: redujo la dinorfina y el gen Oprk1 del receptor kappa, y modificó el sistema de nociceptina en esas mismas dos regiones. En el núcleo accumbens no se observó nada equivalente, lo que sugiere que el efecto es regional y no un barrido general.

Con esa pista, el grupo dio un segundo paso: microinyectar MDMA directamente en la amígdala central, a dosis de 0,3, 1 y 10 microgramos por lado. Veinticuatro horas después, la ingesta de alcohol había bajado de forma significativa. En un experimento aparte inyectaron la dosis de 10 microgramos por lado en el área tegmental ventral y ahí no se detectó ningún cambio en las condiciones probadas.

Qué implica

El propio artículo sitúa el hallazgo junto a los datos clínicos preliminares que apuntan a la psicoterapia asistida con MDMA como posible abordaje del trastorno por consumo de alcohol, un campo donde los tratamientos disponibles funcionan a medias. Lo que aporta este trabajo es un candidato mecanístico concreto: la amígdala central y el equilibrio entre dinorfina y nociceptina.

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Conviene no estirar la conclusión. Son roedores, no personas. El esquema de cinco días de inyecciones diarias no se parece a las una o tres sesiones espaciadas de los protocolos terapéuticos humanos, y una rata no informa de nada de lo que experimenta. Que un fármaco reduzca la ingesta en un modelo genético de bebedor extremo es una señal interesante, no una terapia. Para quien consume por su cuenta, la lectura útil sigue siendo la de siempre: conocer dosis, interacciones y contexto forma parte de la reducción de riesgos, y mezclar MDMA con alcohol no es en absoluto lo que se estudia aquí. En el terreno de las adicciones, otras sustancias como la ibogaína llevan años recorriendo ese mismo camino entre el laboratorio y la clínica.

Fuente

Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.

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