El LSD, el éxtasis, la mescalina, el GHB, el PCP, el DMT, las anfetaminas, el 2-CB y otras sustancias psicoactivas forman el núcleo duro de la cultura enteógena contemporánea: conocerlas con precisión es la primera forma de respetarlas.
- LSD o LSD-25 (Dietilamida del ácido lisérgico)
- La mescalina (3,4,5-trimetoxifeniletilamina)
- El GHB (Gammahidroxibutirato)
- Éxtasis o MDMA (Metilenedioximetanfetamina)
- Poppers (nitrato de amilo)
- El Cat (metcatinona)
- Licor de Hofmann
- Adenocromo
- PCP (fenilciclohexil piperidina)
- Grupo mescalina-LSD (trimetoxi-fenil-betamino-propano)
- MLD 41, TMA, JD, JB318
- DMT (N-dimetiltriptamina)
- Lorfan (levalorfan)
- Las anfetaminas
- Smart Drugs
- 2-CB
- Otras sustancias
LSD o LSD-25 (Dietilamida del ácido lisérgico)
Esta es la reina de las sustancias enteógenas; no existe hoy en día sustancia alguna con los potenciales de esta droga, pues sus efectos son 7.000 veces superiores a los de la mescalina o al peyote.
Esta droga fue descubierta por casualidad por el doctor Hofmann el 2 de mayo de 1938. El ácido lisérgico es un componente más entre los muchos del cornezuelo del centeno, pero ese día Hofmann le añadió un grupo, la dietilamida, logrando de este modo, por semisíntesis, un producto al que denominó en alemán Lyserg-Säure-Diäthylamid, de cuyas iniciales surgió la famosa LSD, a la que se añadió el número 25 porque era el número de orden correspondiente a otros tantos experimentos previos. Los químicos y psiquiatras españoles proponen que su nombre, traduciendo al castellano el alemán dado por Hofmann, debería ser DAL, de acuerdo con nuestra sintaxis.
La droga fue utilizada por científicos y psiquiatras para sus experimentos con enfermos esquizofrénicos, pero pronto, en los años 50, pasó al dominio público con rapidez. Tres fueron las razones de este éxito: la primera, su alta actividad, ya reseñada; la segunda, la facilidad de disimular un líquido incoloro, inodoro e insípido como son los preparados de LSD, pudiéndose depositar algunas gotas en terrones de azúcar, agua, papel secante u otros soportes anodinos pasando inadvertidos; la tercera razón es la facilidad relativa de su síntesis clandestina a partir del ácido lisérgico en laboratorios farmacéuticos.
Las dosis necesarias para obtener síntomas considerables en el ser humano son de un microgramo por kg de peso. Según el psiquiatra Sidney Cohen, medio kilogramo de LSD en el agua potable del suministro de Nueva York podría producir una psicosis modelo en toda la población urbana.
Generalmente, las personas que toman LSD también toman otras drogas. Con mucha frecuencia el abuso de LSD está asociado con el uso de anfetaminas, cocaína, marihuana y otros alucinógenos. El abuso de LSD-25 se descubrió por primera vez en Estados Unidos en 1959, cuando la policía comprobó que dicha droga era utilizada por los miembros de una secta religiosa de Seattle.
La acción del LSD se inicia treinta minutos después de la toma, alcanzando su máximo al cabo de una hora, llegando a durar unas cinco horas; disminuye gradualmente en las ocho horas siguientes y sus efectos persisten durante un periodo variable de tiempo. Como todos los enteógenos, el LSD presenta diversas acciones, que fueron resumidas en 1968 por Hole. Entre los síntomas vegetativos existe una simpaticotonía que origina midriasis (dilatación de las pupilas), respiración lenta, corazón palpitante o lento, hipo o hipertensión, lagrimeo, sensación de calor o frío, sudoración, opresión en la cabeza y en el abdomen, muchas veces náuseas, vómitos y piloerección (piel de gallina). Estos síntomas se presentan la mayoría de las veces antes de la aparición de los síntomas psíquicos propiamente dichos. Entre las alucinaciones destacan las ópticas, que se ven influenciadas por la emocionalidad. Van desde las alucinaciones elementales simples (llamaradas, chisporroteos, resplandores, torbellinos, etc.) hasta la visión del mundo exterior con variados y multicolores contornos y formas sencillas flotando libremente, y desde allí hasta las composiciones tremendamente ricas, delicadamente distribuidas, con ornamentos de vistosos coloridos de naturaleza caleidoscópica.
Además de estos elementos formales, más o menos abstractos, también puede haber escenas figuradas con cuadros concretos (objetos, animales, personas, seres de fábula, muy parecidos a los habituales del mundo de los ensueños).
Los fenómenos acústicos tienen un papel de segundo orden. Algunos consisten en «oír voces», lo cual recuerda algunas alucinaciones propias de la esquizofrenia.
Entre las sensaciones corporales anormales, Hole menciona dos grupos diferentes: uno, son sensaciones divertidas y extravagantes; el otro se trata de sensaciones angustiosas y fantásticas. Hole incluye dentro de estas experiencias corporales las experiencias sexuales. Leary afirma el gran poder afrodisíaco del LSD con la siguiente explicación: «Cuando estás sentado frente a una mujer durante una sesión de LSD, se captan millares de mensajes químicos insinuantes que son como granadas eróticas que explotan en las células olfativas. Y el tacto es tanto eléctrico como erótico, por la enorme cantidad de energías, especialmente sexuales, que libera el LSD».
Las vivencias alteradas del espacio y del tiempo son muy impresionantes con el LSD. Con dosis elevadas se pierde completamente la orientación del lugar. A menudo, pocos minutos corresponden a una duración subjetiva de años, lo cual explica que pueda ocasionar grandes irritaciones cuando se compara el tiempo transcurrido con el tiempo «interno» vivido.
El LSD, además de alterar el psiquismo como el resto de sustancias enteógenas, afecta generalmente al sistema nervioso autónomo, provocando una ligera dilatación de las pupilas, un aumento de la frecuencia cardíaca, una elevación de la presión sistólica y diastólica de la sangre de 10 a 20 mm de mercurio, y un aumento de la concentración de glucosa en sangre entre el 10 y el 20 por ciento. Todos estos fenómenos se deben a una estimulación del simpático. También pueden exacerbarse los reflejos espinales.
Los efectos posteriores, que se observan en algunas personas incluso durante días, son conducta calmosa, introspección, etc. También se produce una ligera resaca similar a la etílica, con pequeñas cefaleas.
El LSD se ha utilizado en terapias de enfermos mentales, alcohólicos e incluso como terapia para tratar la homosexualidad. También se le han atribuido propiedades extrasensoriales, como el caso de un médico que logró identificar telepáticamente 22 cartas de las 26 que contenía una baraja.
Algunos investigadores han realizado experimentos en animales obteniendo resultados anecdóticos: sea el caso de un gato que, bajo los efectos del LSD, fue introducido en una jaula junto a un ratón. El felino casi muere del susto.
Hay quien recurre al LSD ansioso de ampliar sus experiencias mentales y de romper las cadenas de la clase y la sociedad en que está inmerso. Pequeños grupos con elevado nivel de instrucción abusan del LSD hasta el extremo de modificar deliberadamente su percepción del mundo.
Según Sandison, el gran problema filosófico planteado con el incremento universal del uso de drogas enteógenas —entre las que destaca el LSD, llamada por sus adictos la «vitamina de los sentidos y la mente»— es si pueden aumentar realmente el grado de experiencia humana y, si utilizadas con propiedad, pueden desarrollar y engrandecer la personalidad.
Como en el resto de los enteógenos, los efectos, las alucinaciones y el desarrollo de las ilusiones distan y varían mucho dependiendo de la predisposición, el carácter y la personalidad del individuo, además de las influencias externas y circunstanciales.
Muchos han sido los consumidores famosos de esta sustancia: entre ellos artistas y escritores que bajo sus efectos compusieron algunas de sus mejores obras, como The Beatles, Jim Morrison, Andy Warhol, Elvis Presley…
Hoy en día el mayor productor de LSD es Holanda, en cuyos laboratorios clandestinos se fabrica la droga, que posteriormente será distribuida por toda Europa en un formato singular y característico: un pequeño cartón secante cuadrado de 5 mm, más comúnmente llamado tripi o ácido.
En cualquier caso, al LSD hay que atribuirle propiedades especiales de gran interés, tal vez insuficientemente estudiadas por motivos políticos más que puramente científicos.






La mescalina (3,4,5-trimetoxifeniletilamina)
La mescalina es extraída del peyote. Fue en 1918 cuando Späth identificó la mescalina químicamente. Su fórmula química es 3,4,5-trimetoxifeniletilamina. Su estructura química es, pues, parecida a la de la adrenalina: recuerda las aminas simpatomiméticas por sus tres metoxi sobre un núcleo bencénico y un núcleo indólico potencial. Desde entonces se fabrica la mescalina sintéticamente, encontrándose en forma de polvo blanco (sulfato).
Los efectos de la mescalina son notablemente potentes. El sentido se agudiza y las impresiones visuales se intensifican considerablemente; la voluntad se transforma, se pierde interés por las cosas, hay desdoblamiento de personalidad y la mente se divide en dos mundos. Se producen visiones a través de la imaginación inconsciente sin ningún orden asociativo lógico. Todos sus efectos enteógenos son similares a los producidos por la ingestión de peyote.
Se ha comprobado que el succinato sódico proporciona un elemento que facilita las oxidaciones en el tejido cerebral cuando las oxidaciones de otras sustancias (por ejemplo, glucosa, lactato y piruvato) han quedado inhibidas por la acción de la mescalina. Esta acción antídoto varía gradualmente según las características de cada persona. El efecto es transitorio y el acortamiento de la psicosis mescalínica, pequeño.
Hoy en día es muy difícil encontrar mescalina, pero hace unos años se vendían ilegalmente en cápsulas.



El GHB (Gammahidroxibutirato)
Esta sustancia circulaba hace ya más de un año por las discotecas neoyorquinas, aunque en forma de gel o de cristalitos mezclados con refrescos de cola, y no en líquido, como ha llegado a España. Los traficantes venden pequeños biberones con cuentagotas o jeringuillas sin aguja para depositar bajo la lengua este líquido, que cuesta alrededor de las 8.000 pesetas.
En realidad, esta sustancia es un depresor del sistema nervioso central que hace tiempo se utilizó como anestésico general.
En general, quienes prueban el GHB —suele ser un experimento compartido— aseguran vivir sensaciones de intensidad extraordinaria: durante un tiempo (unas tres horas) se sienten cariñosos, alegres, hiperactivos y dotados de una excepcional energía sexual. Unas gotas (5 o 6) pueden tener un efecto euforizante y desinhibidor y potencian los efectos del alcohol. Eso sí: terminan dormidos.
Pero no es tan inofensivo como parece. Los especialistas en toxicología advierten que pasarse con las gotas es peligroso. Si se superan los 70 miligramos por kilo de peso, provoca una grave disminución del ritmo cardíaco y respiratorio, náuseas y, en casos muy extremos, el coma y la muerte. No se conoce ningún caso, en España, de fallecimiento a causa del GHB.
Tal vez una posible definición del GHB sería la de una droga a medio camino entre la anfetamina, la cocaína y el éxtasis.

Éxtasis o MDMA (Metilenedioximetanfetamina)
Esta droga fue utilizada en 1914 por los laboratorios alemanes Merck para el tratamiento de la obesidad. Tras su fracaso como anorexígeno, la fórmula de este compuesto permaneció ignorada hasta la década de los 70. Entonces volvió a utilizarse para fabricar comprimidos que ahora son distribuidos ilegalmente entre los ambientes de la cultura psicodélica. El éxtasis llegó a España a mediados de los 80, a través de las macrofiestas veraniegas de Ibiza, una vez que Alexander Shulgin desempolvara las fórmulas de esta sustancia. Desde entonces su consumo se ha disparado hasta generar una auténtica cultura alrededor de esta pastilla. Esta sustancia fue prohibida en 1985 por el I Convenio de Viena sobre sustancias psicotrópicas.
Esta sustancia es poco peligrosa; además, es relativamente fácil su elaboración, pues con escasos conocimientos químicos y un laboratorio casero se puede fabricar. Si se muere después de tomar un éxtasis, es probable que sea debido a otras sustancias.
A la media hora de tomar la pastilla sus efectos son más intensos. Entre ellos destacan la euforia, desinhibición, alucinaciones, locuacidad, placenteros escalofríos, cosquilleos y piloerección. Entre las alucinaciones que produce sobresalen las acústicas y, en algunos casos, se producen también visuales. Sensación de bienestar, cierta tendencia sensual y erótica, estimulación general, sensación de intimidad y aumento de la autoestima.
Entre los efectos secundarios más moderados se encuentran el insomnio, la pérdida del apetito, temblores, sudoración, taquicardia, oscilaciones espasmódicas de los globos oculares, dilatación de las pupilas, movimientos compulsivos de la mandíbula y náuseas.
Los efectos más graves son las hemorragias cerebrales, necrosis hepática, hipertermia, insuficiencia cardíaca y renal, destrucción del tejido muscular estriado y esquizofrenia. Aunque algunos expertos afirman que, a pesar de tener efectos tóxicos, no creen que llegue a matar.
Entre los efectos residuales destacan la irritabilidad, depresión, apatía, agotamiento, paranoia y ansiedad.
La gama de lo que hoy conocemos por éxtasis varía mucho en su composición y efectos. Por lo general, el principio activo en cada pastilla varía entre los 120 y los 189 mg. Esto provoca que ningún comprimido tenga una concentración pura del elemento que le da nombre, lo que crea un problema a las autoridades sanitarias a la hora de confeccionar un catálogo farmacológico que se corresponda con la composición de las píldoras que se venden en el mercado ilegal.
Estos son los compuestos afines al MDMA que con más frecuencia aparecen en las pastillas más vendidas ilícitamente. Sus efectos varían considerablemente dependiendo del compuesto:







Píldora del amor (MDA)
Es la más enteógena y menos anfetamínica de toda la gama. Es también la más tóxica y la que más afecta al organismo humano.
Nueva éxtasis (MBDB)
Es una variación del éxtasis clásico (MDMA), con la diferencia de que es aún menos enteógena.
Eva (MDEA)
Es la que menos altera la percepción de su consumidor, pero la que más estimula el sistema nervioso central. Es la más parecida a la anfetamina y la más light en sus efectos secundarios.
Otras sustancias afines de especial interés que en el mercado ilegal varían su nombre continuamente son:
STP (dimetoximetilanfetamina)
Altamente enteógena, cuya fórmula es la 2,5-dimetoxi-4-metilanfetamina. Esta sustancia aparece vinculada al grupo metoxi. En la década de los 70 fue muy difundida en la cultura hippie y en los clubes californianos; sus efectos superan con creces a los de la mescalina.
PMA (parametoxianfetamina)
La dosis activa de este compuesto es de 3 mg por kg de peso. También muy conocida en los círculos hippies de los 70, esta droga tiene efectos euforizantes distintos a los de las anfetaminas, con las cuales está relacionada. Sus efectos llegaban al máximo a las tres o cuatro horas, provocando fuertes temblores musculares y sensación de insoportable ansiedad.
— Metilenedioxifenilisopropilamina.
— Metilenedioxifenilanfetamina.
— Dimetoxianfetamina o DMA.
— Dimetoxibromoanfetamina o DOB (altamente tóxica).
— Metoximetilenedioxianfetamina o MMDA.
El MDMA y el MDA son compuestos elaborados sintetizando moléculas de mescalina con dexanfetamina o metanfetamina. El MDMA (metilenedioximetanfetamina) es metanfetamina tratada según la fórmula 3-metoxi-1-metil-1-dioxi. Su estructura molecular se parece mucho a la del safrol —principio activo de la nuez moscada y el aceite de sasafrás— y también a la mescalina.
El problema actual es que el éxtasis está siendo adulterado con sustancias nocivas para la salud. En algunos laboratorios clandestinos se ha podido comprobar la utilización de lacas acrílicas para la fabricación de las pastillas, en vez de laca de farmacia, además de otras sustancias que pueden resultar perjudiciales. El precio de los éxtasis ha bajado de las 6.000 pesetas que costaban hace unos años a 2.000 o 2.500 en la actualidad. Al igual que la composición, el nombre de estas pastillas varía mucho, y se usan nombres tan significativos como pajaritos, equis, eva, ovnis, adán, casper, venus…
Se prevé que el éxtasis, en un futuro no lejano, sea desplazado por otras drogas sintéticas como el «special cake» o «Nexus» (2-CB), bautizadas como «drogas genitales».
Poppers (nitrato de amilo)
Esta sustancia, conocida como poppers, se caracteriza por modificar el riego sanguíneo, permitiendo un mayor flujo de sangre hacia los órganos sexuales. Además produce aceleración del ritmo cardíaco, euforia repentina y dilatación del ano, entre otros efectos.
Hace unos años era fácil encontrarlo en los sex-shops de España de forma legal, pero una inadecuada ley antidroga ha prohibido su comercialización. En algunos países de Europa (Reino Unido y Holanda) no es difícil encontrarlo en círculos gays.
Esta sustancia viene en pequeños frascos y se administra mediante la inhalación de los vapores que desprende.
Una sustancia similar y con efectos modificadores del riego sanguíneo es el nitrito de isobutilo.
El Cat (metcatinona)
La metcatinona es una de las drogas más potentes y adictivas descubiertas hasta ahora. Su potencial es similar al de la cocaína, pero más intenso y sustancial. Puede producir paranoias que pueden acabar en muerte.
El cat había sido descubierto en Alemania en 1928 y, posteriormente en los años 30 y 40, fue utilizado en la Unión Soviética para tratamientos de la depresión. El investigador Parke Davis patentó la droga en 1957, pero cuando los test revelaron que era mucho más peligrosa que la metanfetamina, el cat fue de inmediato apartado. Sin embargo, McPhee, estudiante de la Universidad de Michigan, consiguió robar a finales de 1989 el microfilm con las notas de laboratorio sobre la producción del cat y, acompañado de su amigo Pavlik, empezó a fabricarla. Todos estos acontecimientos han provocado que la sustancia no sea propiedad exclusiva de nadie; muy al contrario, cualquier individuo puede obtenerla, ya que su forma de expansión ha sido absoluta a través de la red internet.
El cat se puede consumir esnifado o inyectado. Elevadas dosis de efedrina, la base de la metcatinona, tienen como consecuencia una fuerte subida de la presión sanguínea y efectos similares a los producidos por una ingesta masiva de anfetaminas, tales como psicosis, paranoias, adicción y masiva pérdida de peso. Pero eso no es todo: el poder de esta droga acompañada de la efedrina desencadena una absoluta degeneración del sistema nervioso, producto de una superestimulación. Es una droga bastante peligrosa.

Licor de Hofmann
Esta bebida causó furor a mediados de siglo en los círculos sociales más elevados, por su poder para producir embriaguez y estados enteógenos.
El licor de Hofmann está compuesto por tres partes de alcohol y una de éter. El efecto de este «licor» es de alucinaciones auditivas y visuales, sueños agradables y fantasías vinculadas con la realidad. En uso lúdico, la droga es básicamente un desinhibidor con ciertos poderes de ensoñación.
La tolerancia permite ir aumentando la dosis, si bien no reduce de modo alguno el riesgo de accidentes mortales.
Adenocromo
Varios bioquímicos y psiquiatras han realizado experimentos con esta sustancia, considerándola como eslabón o sustancia puente entre las drogas enteógenas y la sustancia bioquímica culpable de la esquizofrenia.
PCP (fenilciclohexil piperidina)
Es quizás la más peligrosa de todas las drogas. En un principio se usó como anestésico veterinario llamado Sernil. El PCP se puede fumar, comer, inyectar o inhalar. Entre sus efectos más moderados se cita una desorientación general. Entre los peores figuran tremendas alucinaciones, psicosis de tipo esquizofrénico, violencia, convulsiones, coma y muerte.
Surgida en 1967 en San Francisco como droga de abuso, no alcanzó auge hasta 1975. Conocida como polvo de ángel, es una droga que mata e induce a matar.

Grupo mescalina-LSD (trimetoxi-fenil-betamino-propano)
Este grupo tiene propiedades en común con las anfetaminas (en especial el efecto estimulante general y la activación simpaticomimética), pero sus propiedades enteógenas son claras y típicas. Este grupo comprende el trimetoxi-fenil-betamino-propano (homólogo de la mescalina) y algunos derivados del ácido bencílico. Este grupo de enteógenos comprende una serie de derivados del citado ácido bencílico que son poderosos anticolinérgicos no relacionados con la benactizina. Las personas que recibieron por vía oral 10 mg de N-metil-3-piperidrilbencilato sufrieron pérdida total del contacto con el ambiente durante varias horas, mientras tenían alucinaciones visuales y auditivas dramáticas.
MLD 41, TMA, JD, JB318
Los químicos han logrado sintetizar compuestos no existentes en la naturaleza con propiedades enteógenas, entre los que citaremos el MLD 41, el TMA y el grupo JD, en el cual merece destacarse el JD-329. Además ha sido descrito el JB-318, que, administrado por vía oral con dosis medias entre 5 y 15 mg en hombres, produce efectos autónomos periféricos semejantes a los de la atropina. Si continúa la administración de las mismas dosis, disminuye la ansiedad, aparece somnolencia y hay ilusiones y alucinaciones visuales y auditivas. La persona que lo ha tomado tiene la sensación de «irrealidad», un estado como de «ensueño». A veces se observan, aunque no son frecuentes, alucinaciones táctiles y olfatorias, ilusiones e ideas de referencia. Como en todos los enteógenos, las diferencias individuales matizan el grado y el tipo de las alucinaciones y de las ilusiones.
DMT (N-dimetiltriptamina)
El DMT es un alcaloide triptamínico de núcleo indólico que tiene su antecedente en la naturaleza; se obtiene mediante la pulverización de los granos de la planta Piptadenia peregrina (base de la cohoba amazónica), lo que no la hace similar, sino idéntica a la bufotenina. La Piptadenia peregrina, arbusto de la familia de las leguminosas, procede de las Antillas y de las regiones del río Orinoco. Los pancarú de Pernambuco (Brasil) utilizan el vinho de Jurumena, preparado con las semillas de la leguminosa Mimosa hostilis, en las ceremonias mágico-religiosas; su enteógeno, la nigerina, es en realidad DMT. De 5 a 20 mg de cohoba bastan para producir visiones no coloreadas y perturbaciones de la noción del espacio. La apreciación temporal también queda perturbada, ya sea porque parezca acelerada o, por el contrario, suspendida. El DMT se ha sintetizado y provoca trastornos de la percepción con gran rapidez, lo que se denomina en argot blase (una explosión). Inactivo por vía oral (al contrario que la cohoba y el vinho de Jurumena), produce una acción intensa por vía endovenosa, pudiéndose provocar reacciones de pánico. A veces se fuma mezclado con marihuana. Existen además la dietiltriptamina (DET) y la dipropiltriptamina (DPT), de acción y usos similares al DMT. Esta última es de efectos rápidos, unos cinco minutos, y de duración también breve (una hora). Ese efecto rápido implica una acción directa sobre el sistema nervioso central, así como un metabolismo muy rápido.
Se puede obtener de un número muy grande de plantas y árboles, como la Psychotria viridis, algunas especies de acacias y mimosas.
El DMT también se encuentra de forma endógena en el cerebro humano; probablemente a ello se deba lo espectacular y breve de sus efectos visionarios y su rápida metabolización. Otra de sus vías de absorción es mediante la mucosa nasal, y la descripción de sus efectos es francamente impactante. La mente y el sí mismo se despliegan ante nuestros ojos y se produce la sensación de que uno es lo otro. La comunicación emocional es de una intensidad sobrecogedora. La respiración es normal, los latidos firmes, la mente clara y atenta.



Lorfan (levalorfan)
Es un enteógeno quizás el menos conocido, y en realidad solo tiene un interés teórico. Es un antagonista de la morfina y, en elevadas dosis, es un fármaco excitador de la fantasía que conduce a un estado de embriaguez, sensaciones ópticas y desdoblamiento de la personalidad.
Las anfetaminas
Las anfetaminas son aminas simpaticomiméticas o adrenérgicas, de fórmula química estructural semejante a la adrenalina. Las dos anfetaminas más utilizadas, de donde derivan las más modernas drogas de este grupo, son: 1.º, el sulfato de d-anfetamina o d-fenil-isopropilamina (dexedrina), que corresponde al isómero dextrogiro de esta sustancia; y 2.º, sulfato de anfetamina racémica (benzedrina).
Las propiedades estimulantes y euforizantes de las anfetaminas se deben a que los impulsos nerviosos circulan con mayor rapidez y fluidez por las neuronas. Esta estimulación se manifiesta, según Schwiep, por un aumento temporal de la eficiencia y capacidad de trabajo, mayor confianza en sí mismo, viveza intelectual e iniciativa, mejoría del estado anímico, alivio de la sensación de fatiga o cansancio, aumento de la actividad motora y de la facilidad de palabra, así como aumento de la capacidad de concentración.
El compuesto dextrogiro (dexedrina o d-benzedrina) es dos veces más activo que el compuesto racémico (benzedrina) y cuatro veces más activo que el levogiro. Farmacológicamente, a medida que un compuesto de estructura química semejante a la adrenalina se va apartando de ella para aproximarse a las anfetaminas, estos van aumentando su actividad estimulante del sistema nervioso central y disminuyendo su actividad sobre la periferia del organismo.
Las aminas simpaticomiméticas (otro de sus nombres) constituyen un vasto grupo de fármacos que actúan en los mismos lugares del cuerpo que lo hacen las aminas naturales, adrenalina y noradrenalina, para producir sus efectos fisiológicos. Las aminas de procedencia no animal, sino vegetal (khat o catina) o sintéticas (anfetaminas), producen efectos similares en los mismos puntos del organismo, aunque no necesariamente en virtud de idénticos mecanismos de acción. Farmacólogos y fisiólogos llaman a estos puntos o lugares adrenérgicos.
Entre los preparados psicoestimulantes anfetamínicos más manejados destacan la anfetamina, fentermina, clorfentermina y metanfetamina; este último de gran importancia, pues es la base del grupo de MDMA (éxtasis) y también se vende en forma de polvo (sulfato) conocido como speed.

También han ido surgiendo una serie de compuestos que pertenecen al grupo de aminas heterocíclicas no anfetamínicas, obtenido a partir del ácido piperidínacético, como el metilfenidato y el pipradol. Otras aminas heterocíclicas son el facetoferano y la fenmetracina (preludín).
En la actualidad, aparte de las anfetaminas más conocidas como la centramina (sulfato de anfetamina), podemos encontrar en las farmacias todo un arsenal de derivados anfetamínicos como el femprorex, fenfluramina, el clorhidrato de dietilpropión, el mazindol, el clorhidrato de refonorex y la fenmetracina.
Otras anfetaminas muy estimulantes son la D-L anfetamina sulfato, que es un gran estimulante del sistema nervioso central y crea rápidamente adicción, y el dimetilsulfóxido (DMSO), un producto secundario de la industria maderera que constituye una de las pocas drogas que pueden ser absorbidas a través de la piel de manera casi inmediata. Esta sustancia se utiliza en Canadá en casos de impotencia y sus usos están limitados a prescripciones médicas para el tratamiento de enfermedades de la piel.
Smart drugs
Esta expresión inglesa significa «drogas inteligentes». La función de estas drogas es potenciar las funciones del cerebro y hoy en día constituyen un verdadero culto de los 90. La mayoría de estos productos eran originariamente utilizados para tratar enfermedades mentales, demencias y similares, o para aspectos tan diversos como, por ejemplo, controlar la vejiga urinaria.
Estas drogas pueden alcanzar básicamente varios objetivos: minimizar el deterioro natural de las funciones cerebrales, reparar algunos de los daños ya producidos o elevar el mecanismo mental por encima de los niveles normales. Otra de sus posibilidades es aumentar las propiedades características del cerebro a través de la construcción de nuevas conexiones; es decir, una persona puede memorizar y dominar mucha más información si uno de estos productos mejora los niveles de neurotransmisión química que llevan señales eléctricas de una célula a otra.
Estas sustancias se dividen en varias clases: drogas, nutrientes y hierbas. Dentro de las primeras encontramos:
El piracetam es el producto más común, probablemente porque tiene una amplia variedad de usos y es bastante barato. Empleado para tratar enfermedades como el alcoholismo, mejora la memoria y el flujo de información entre ambos hemisferios cerebrales. Puede producir efectos secundarios como insomnio, dolores de cabeza y de estómago.
El hydergine trata la senilidad y previene varios tipos de deterioros mentales, pero uno de sus más fuertes efectos es la prevención de daños causados al cerebro por falta de oxígeno. Considerado virtualmente no tóxico, hay cierto riesgo de reacciones adversas con dosis elevadas sobre personas que padecen psicosis.
El vasopresín o Diapid destaca por sus efectos activos en la mente. Es una hormona cerebral que de forma natural está presente en el cuerpo; ha sido utilizada para tratar la diabetes —reduce la necesidad de orinar— y condiciones varias relacionadas con el deterioro cerebral. Sus efectos son inmediatos: mejora la atención y clarifica los pensamientos, pero resulta bastante arriesgado para personas con problemas cardiovasculares.
El centrofenoxina sobresale por sus efectos rejuvenecedores y por sus propiedades sobre la inteligencia. También sostiene el normal funcionamiento de las neuronas, aunque puede observarse cierta irritabilidad, dolores de cabeza o rigidez muscular.
El DMAE (dimetilaminoetanol) aumenta la inteligencia, los niveles energéticos y, al mismo tiempo, eleva el estado de ánimo. Las contraindicaciones son raras, pero entre ellas se incluyen tensiones musculares e hipertensión.
Dentro del grupo de los nutrientes, ninguno tiene interés psicotrópico, pues está formado por aminoácidos, vitaminas y antioxidantes, además de bebidas «supuestamente» estimulantes.
La tercera variedad de las «drogas inteligentes» son las herbal drugs, bastante desconocidas en nuestro país. Podemos encontrar los «Discos», que aceleran la velocidad del corazón con efectos muy variados dependiendo del estado de ánimo de cada uno; el «Proscrito Mental», que aporta una gran cantidad de energía y claridad mental/psíquica unos 30 minutos después de la toma; «Gogos», estimulante completamente natural que nada tiene que ver con los efectos de la cocaína, el speed o el éxtasis; «Niebla Púrpura», que según los entendidos «te lleva antes de que tú salgas», otro estimulante que te induce a un efecto embriagador mucho mayor que el conseguido por otros productos; y, finalmente, «Triple X», el más potente afrodisíaco, cuyas consecuencias son, sin embargo, terribles para el estómago.
Una de las últimas novedades en lo que a drogas naturales se refiere es, curiosamente, el éxtasis. Pero no nos confundamos, porque estamos hablando del «herbal ecstasy». Este tipo de sustancia ha sido formulada para conseguir una serie de variados y agradables efectos. Después de cuatro horas de su consumición, se concentran en un elevado estado de euforia, niveles de energía muy superiores a los normales, incremento de las sensaciones sexuales y fuerte potenciación general. Se distingue además por su carácter antidepresivo. El «herbal ecstasy» es 100% natural y absolutamente seguro, según sus fabricantes. La base de este producto es el ma-huang, cuyo principio activo es la efedrina; a su vez también está compuesto por otras hierbas estimulantes. No contiene productos químicos ni impurezas y se ha formulado para potenciar al máximo los beneficios posibles y eliminar todo efecto secundario. Este producto se puede adquirir por correo a través de la empresa Global World Media Corporation. Hasta hace unos años era totalmente legal, hasta que el Plan Nacional sobre Drogas organizó su cruzada particular en contra de esta sustancia.
A partir de raíces surgen el «Cloud 9» y el «Nirvana Plus». Productos recreativos y lícitos que se están utilizando cada vez más habitualmente en algunas discotecas. Se distribuyen a vuelta de correo. De efectos euforizantes, todavía no se sabe cuáles son los resultados de la dependencia física/psíquica del individuo.
Cada vez son más los productos que se venden lícitamente en el mercado. Uno de los últimos, el «Ultimate Xphoria», está compuesto de efedrina, pseudoefedrina, fenilpropanolamina y cafeína.
2-CB (4-bromo-2,5-dimetoxifenetilamina)
Como ya se ha mencionado anteriormente, se prevé que esta droga desplace al éxtasis en un futuro no muy lejano. Este enteógeno reciente, sobre el que todavía no existe ninguna legislación específica que lo prohíba, es conocido como «Special Cake» o «Nexus». Esta sustancia fue sintetizada por Alexander Shulgin en 1973, el redescubridor del éxtasis. Se dice que es una droga genital y que proporciona experiencias de tipo psicodélico. Potencia el rendimiento sexual pero, como ocurre con el «Nirvana» o el «Cloud 9», todavía se desconocen sus efectos secundarios sobre el cuerpo humano.
La 2-CB empieza a ser activa a partir de los 5 mg y posee estrechos márgenes de seguridad, ya que 12 mg es una dosis leve, 20 mg una dosis media y 30 mg una dosis elevada. Sus efectos suelen durar entre 4 y 8 horas dependiendo de las dosis. La modificación de escasos miligramos puede producir fenómenos visionarios totalmente descriptivos e incluso episodios de pánico y miedo. Pero también es cierto que la droga dista mucho de ser mortal y las constantes vitales suelen permanecer dentro de lo que se considera «normal».
Esta droga complementa y potencia los efectos del éxtasis en cualquiera de sus variantes, y bastan pequeñas dosis de cualquiera de las dos sustancias para lograr unos efectos notables.


Otras sustancias psicoestimulantes y muy activas
— Facetoferano.
— Metilfenidato.
— Norefedrina.
— Pemolina.
— Pipradol.
— Pirovalerona.
— Tranilcipromina.
— Metacualona (dormidina, torinal y pallidán).
Lo que hay que tener en cuenta es que tanto en las farmacias como en los herbolarios podemos encontrar toda una gran variedad de drogas y sustancias psicoestimulantes; lo único que hay que saber es reconocerlas.
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