
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de LSD se han empleado en investigación y qué duración tienen?
En breve
- Un agonista periférico del receptor 5-HT2A redujo el crecimiento del cáncer colorrectal en ratones al activar el sistema inmune.
- El compuesto, IHCH-8110, actúa sobre el receptor 5-HT2A del intestino con ausencia de penetración cerebral descrita preclínicamente; no se ha demostrado aquí ausencia de efectos subjetivos en humanos.
- Combinado con un fármaco de inmunoterapia (bloqueo de PD-1) el efecto se refuerza; de momento todo el trabajo es en animales.
Un equipo de investigadores chinos, con participación de la Universidad Fudan y el Instituto de Bioquímica y Biología Celular de Shanghái, ha publicado en la revista Cell un hallazgo que saca al LSD de su terreno habitual: activar el receptor 5-HT2A, el mismo al que se engancha la molécula para producir el viaje, también moviliza a los linfocitos T que atacan tumores de colon. En ratones, el LSD frenó el crecimiento del cáncer colorrectal por esa vía.
Un receptor con dos caras
El 5-HT2A es célebre por su papel en el efecto del LSD sobre la conciencia, pero no está solo en el cerebro: también hay copias de ese receptor repartidas por el intestino, incluida la red de células gliales entéricas que rodea el tubo digestivo. Los autores comprobaron que activar el 5-HT2A refuerza la respuesta inmunitaria mediada por linfocitos T CD8+ contra el cáncer colorrectal y frena su crecimiento en los ratones estudiados. El problema es obvio: dar LSD entero para tratar un cáncer de colon implicaría, de paso, el viaje completo. Así que el equipo buscó una forma de aprovechar solo la parte útil.
IHCH-8110, un agonista periférico del receptor 5-HT2A
Para separar ambos efectos, los investigadores desarrollaron IHCH-8110, un agonista del 5-HT2A diseñado para no cruzar la barrera hematoencefálica: activa el receptor en el cuerpo, pero no llega a las zonas del cerebro donde el LSD desencadena sus efectos psicodélicos. Según el estudio, IHCH-8110 frena la progresión del cáncer colorrectal al activar el 5-HT2A de las células gliales entéricas, lo que induce la producción de dos señales inmunitarias, CXCL10 e interleucina-18, que atraen linfocitos T CD8+ hasta el tumor y los activan allí. El resultado es que tumores considerados «fríos» desde el punto de vista inmunológico, es decir, poco infiltrados por células defensivas y por tanto difíciles de tratar, se vuelven más accesibles a las defensas del propio organismo. Y cuando se combina IHCH-8110 con un fármaco de bloqueo de PD-1, uno de los pilares actuales de la inmunoterapia contra el cáncer, el efecto conjunto mejora respecto al fármaco de PD-1 solo.
Qué implica
Todo el trabajo se ha hecho en modelos animales: ratones con cáncer colorrectal, no personas. Pasar de ahí a un tratamiento probado en pacientes exige años de desarrollo, ensayos de seguridad y estudios de fase clínica que este artículo ni siquiera empieza a recorrer. Lo interesante del hallazgo no es que anuncie una cura, sino que abre una vía completamente distinta para la investigación con LSD: no como herramienta psicoterapéutica, sino como llave para modular la inmunidad desde fuera del cerebro. Es una línea distinta del otro estudio reciente en el que la ciencia desmonta pieza a pieza la molécula del LSD para explorar otras propiedades; el resumen sobre IHCH-8110 no acredita que este compuesto derive estructuralmente del LSD. La investigación con psicodélicos sigue así ensanchando su terreno más allá de la salud mental.
Fuente
- Wen Y, Tang L, Duan W, et al. Targeting peripheral 5-HT2AR enhances antitumor immunity in colorectal cancer. Cell, 1 de septiembre de 2026.
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