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En breve
- Arizona destina 5 millones de dólares del Departamento de Salud estatal a un ensayo clínico con ibogaína.
- El estudio, liderado por el Barrow Neurological Institute, evaluará la sustancia en el traumatismo craneoencefálico (TCE) crónico.
- Será un ensayo de fase 1/2, aleatorizado y controlado con placebo, con 40 participantes; el comunicado de agosto esperaba la primera incorporación en 2027, sin confirmar aquí que se cumpla esa previsión.
El Departamento de Salud de Arizona ha concedido 5 millones de dólares al Barrow Neurological Institute, en Phoenix, para poner en marcha un ensayo clínico que investigará la ibogaína como posible tratamiento para las secuelas persistentes del traumatismo craneoencefálico (TCE). El anuncio, hecho público el 5 de agosto, describe una subvención recibida por Barrow; no acredita por sí solo un ranking de estados por financiación.
Un diseño anunciado con placebo
El estudio, de fase 1/2, estará dirigido por la neuropsiquiatra Anna Burke junto a un equipo multidisciplinar de Barrow, en colaboración con el Barrow Neuro Analytics Center y la Universidad Estatal de Arizona (ASU). Reclutará a 40 personas con síntomas crónicos derivados de un TCE, que serán asignadas aleatoriamente a recibir ibogaína o placebo en un diseño doble ciego, el estándar habitual para separar el efecto real de la sustancia del efecto placebo. En agosto, Barrow esperaba incorporar a la primera persona en 2027. Esta revisión no confirma reclutamiento actual ni una fecha de resultados.
El comunicado identifica una subvención del Departamento de Salud de Arizona. No se revisaron aquí los documentos presupuestarios ni la intervención de personas concretas en su aprobación.
Por qué el TCE y qué hay detrás del interés
Susan Criswell, directora médica de investigación clínica de Barrow, señala que aproximadamente la mitad de las personas que sufren un traumatismo craneoencefálico arrastran síntomas o una recuperación incompleta más allá de los seis meses, un vacío terapéutico que las opciones actuales cubren mal. El interés por la ibogaína en este terreno se apoya en estudios previos, abiertos y sin grupo control, con veteranos estadounidenses que combinaban TCE y estrés postraumático, en los que una dosis única se asoció con mejoras sostenidas en síntomas, función cognitiva y calidad de vida. En EEUU, la ibogaína sigue clasificada como sustancia de Lista I, al mismo nivel que la heroína o el LSD, lo que ha llevado hasta ahora a quienes buscan el tratamiento a acudir a clínicas de México y otros países. La nota sitúa el anuncio en un contexto de interés por la investigación, sin que esta revisión contraste presupuestos de otros estados o partidas federales.
Qué implica
La financiación anunciada no demuestra eficacia o seguridad, y el comunicado no contiene resultados de este ensayo. La evaluación deberá distinguir hipótesis basadas en estudios abiertos de resultados aleatorizados. El comunicado de agosto no permite confirmar el estado actual del reclutamiento ni una fecha de resultados. Los detalles de la monitorización cardiaca para este ensayo no se detallan en la nota consultada; esta revisión no leyó el protocolo íntegro y no puede certificar sus criterios cardiológicos, ni inferir que no existan.
Cobertura previa relacionada: Colorado abre la puerta a la ibogaína regulada a partir de agosto.
Fuente
- Barrow Neurological Institute. Arizona Grants $5M to Barrow for Clinical Trial of Ibogaine in TBI. Barrow Neurological Institute, 5 de agosto de 2026.
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