Francia refuerza la vigilancia del uso prolongado de ketamina

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Redacción Psiconáutica · 20 de agosto de 2026

En breve

  • La agencia francesa del medicamento (ANSM) publicó el 8 de julio de 2026 dos guías sobre ketamina en tratamientos prolongados: una para profesionales sanitarios y otra para pacientes y cuidadores.
  • Las nuevas indicaciones analgésicas autorizadas en Francia desde 2024 —dolor crónico rebelde, cuidados paliativos— permiten pautas repetidas o largas, lo que dispara el riesgo de daño hepático y urológico grave.
  • El seguimiento pasa a ser obligatorio: análisis hepáticos y renales periódicos, y solo se mantiene el tratamiento si mejora al menos un 30% el dolor o la calidad de vida al mes de iniciarlo.

La Agencia Nacional de Seguridad del Medicamento y los Productos de Salud de Francia (ANSM) ha publicado el 8 de julio de 2026 dos guías prácticas —una dirigida a médicos y otra a pacientes y familiares— sobre cómo instaurar y vigilar un tratamiento prolongado o repetido con ketamina. La medida forma parte de un plan formal de gestión de riesgos (las llamadas MARR, medidas adicionales de reducción del riesgo) que la propia agencia supervisa, y llega tres años después de que ese mismo organismo alertara de un repunte de daños graves asociados al fármaco.

Qué cambia exactamente

Las guías detallan, indicación por indicación, las dosis orientativas de ketamina en analgesia: desde 0,1-0,3 mg/kg en perfusión para el dolor agudo en urgencias hasta pautas de 0,15 a 1,5 mg/kg al día para el dolor neuropático crónico o el dolor rebelde en cuidados paliativos, donde puede usarse como adyuvante de los opioides. Antes de iniciar el tratamiento, el equipo médico debe explorar antecedentes de dependencia a sustancias y dejarlo por escrito. Si el uso se prolonga o se repite, la vigilancia pasa a ser sistemática: analítica hepática completa (transaminasas, GGT, fosfatasa alcalina y bilirrubina) y control de la función renal y la citología urinaria, con la aparición de sangre en la orina como señal de alarma. Si el balance hepático se altera, el protocolo pide interrumpir el tratamiento. La guía para pacientes traduce todo esto a un lenguaje sencillo: qué síntomas vigilar (ictericia, dolor al orinar, ganas urgentes y frecuentes de miccionar, fatiga inusual), evitar conducir durante las 24 horas posteriores a cada administración y no ajustar nunca la dosis por cuenta propia.

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De dónde viene la alerta

El origen está en una comunicación de seguridad de la ANSM de agosto de 2023, basada en datos de los centros regionales de farmacovigilancia y de los centros de evaluación de la farmacodependencia. Esos registros mostraron un aumento del recurso a la ketamina, un repunte de daños hepatobiliares (colestasis, colangitis) y urológicos (cistitis no infecciosa, cistitis intersticial, insuficiencia renal aguda, hidronefrosis) tras usos prolongados o repetidos, y un uso frecuente fuera de ficha técnica, sobre todo en dolor crónico como la fibromialgia. Desde 2024, varias especialidades de ketamina obtuvieron en Francia nuevas indicaciones autorizadas en analgesia que sí contemplan pautas largas, de ahí que la agencia haya tardado hasta ahora en fijar un protocolo detallado de seguimiento. La misma autoridad aprobó además, en marzo de 2026, un marco distinto y estrictamente hospitalario para prescribir ketamina racémica intravenosa en adultos con ideación suicida severa, otra vía en la que el fármaco gana terreno en Europa junto a la esketamina ya autorizada.

Qué implica

No se trata de una alerta contra la ketamina ni de una llamada a restringir su acceso, sino de dotar de un protocolo claro a un uso médico que se está alargando en el tiempo: más pacientes reciben el fármaco de forma repetida para dolores que no ceden con nada más, y eso exige vigilar el hígado y el sistema urinario con la misma seriedad con la que se vigila la eficacia analgésica. La propia ANSM recuerda que el daño hepatobiliar y urológico también aparece en usos no médicos y prolongados —incluidos contextos festivos o de chemsex—, así que estas señales de alarma (sangre en la orina, ictericia, dolor pélvico persistente) sirven igual dentro y fuera de un hospital: conocerlas es, en sí mismo, reducción de riesgos. Puede ampliarse contexto sobre el fármaco en nuestra página dedicada a la ketamina.

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Cobertura previa relacionada: Ketamina intravenosa frente a esketamina: diferencias en un gran estudio.

Fuente

Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.

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