
En breve
- Un equipo de la Northeastern University (EE.UU.) firma el primer estudio de neuroimagen funcional sobre la mescalina, realizado en ratas despiertas.
- El cerebelo se «apaga» localmente pero multiplica sus conexiones con otras regiones, un patrón que no se observa con LSD ni psilocibina.
- La capacidad de filtrar estímulos sonoros se altera de forma selectiva según la frecuencia, en un patrón que recuerda al descrito en fases iniciales de esquizofrenia.
Investigadores del Centro de Neuroimagen Traslacional de la Northeastern University, en Boston, han publicado en la revista Neuroscience Bulletin el primer mapeo por resonancia magnética funcional del efecto de la mescalina en un cerebro vivo y despierto. El hallazgo central: esta molécula, extraída tradicionalmente del peyote y de cactus como el San Pedro, actúa sobre el cerebelo de una manera que no coincide con la de otros psicodélicos clásicos ya estudiados con la misma técnica.
Un clásico psicodélico que apenas se había mirado con una máquina de resonancia
La mescalina es, junto al peyote que la contiene, una de las sustancias psicoactivas con mayor recorrido ceremonial documentado, con miles de años de uso registrado en comunidades del norte de México y el suroeste de Estados Unidos. Pese a esa historia, su clasificación como sustancia de control ha dejado su neurobiología mucho menos explorada que la del LSD o la psilocibina. El equipo liderado por el doctorando Noah Cavallaro y el catedrático Craig Ferris quiso cerrar parte de ese vacío usando resonancia magnética funcional (fMRI) en ratas conscientes, una técnica que permite observar la actividad cerebral en tiempo real sin anestesia de por medio. Como recuerda la propia guía de Psiconáutica sobre reducción de daños, cuanto mejor se entiende el mecanismo de una sustancia, mejor se puede informar sobre sus efectos reales, más allá de mitos o alarmismo.
Un cerebelo que se apaga y, a la vez, «habla» más con el resto del cerebro
Tras administrar mescalina, los animales mostraron una supresión selectiva de la señal BOLD (el indicador que usa la fMRI para medir actividad) en el cerebelo, como si esta región se desconectara parcialmente del resto del cerebro anterior. Pero al analizar la conectividad en reposo, los investigadores observaron el efecto contrario: el cerebelo pasó a comunicarse con más intensidad con el hipocampo, el tálamo, la corteza somatosensorial y el mesencéfalo, un patrón de hiperconectividad global que los autores describen como «paradójico». En las pruebas de inhibición prepulso, que miden la capacidad de filtrar sonidos, los animales bajo mescalina mostraron una mejora de la filtración en tonos de 4 kHz (+27,6%) y de 20 kHz (+27,3%), pero un deterioro en tonos de 12 kHz (-16,4%); también dejaron de responder a olores que normalmente les resultan atractivos. Los autores señalan que ese patrón de hiperconectividad recuerda al descrito en personas con esquizofrenia en su primer episodio, aunque subrayan que se trata de una similitud de conectividad, no de una equivalencia clínica. Quien quiera profundizar en cómo encaja esta sustancia dentro de la familia de los psicodélicos clásicos puede consultar el hub de psicodélicos de Psiconáutica.
Qué implica
Se trata de un estudio preclínico en roedores, no en personas, y sus propios autores lo remarcan: una rata no puede describir lo que percibe, así que la traducción a la experiencia subjetiva humana es limitada. Lo que sí aporta es una primera huella neurobiológica objetiva de que la mescalina no se comporta como un simple «LSD más suave», sino que tiene una firma propia sobre el cerebelo y la integración sensorial, algo con lo que los propios investigadores plantean seguir trabajando mediante estudios de dosis-respuesta y, eventualmente, investigación en humanos. En un momento en el que crece el interés regulatorio y clínico por los psicodélicos clásicos, entender qué distingue a cada molécula por separado —en lugar de tratarlas como un bloque homogéneo— es un paso relevante tanto para la ciencia básica como para cualquier futuro uso terapéutico responsable.
Fuente
- Northeastern University. «Mescaline Drug Effects: What It Does to the Brain» (estudio de Cavallaro, N., Ferris, C. et al., «Mescaline Alters Cerebellar Function, Global Connectivity, and Frequency-Selective Acoustic Gating: A BOLD fMRI Study in Awake Rats», Neuroscience Bulletin). News @ Northeastern, 20 de julio de 2026.
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