Resumen plantas enteógenas

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En breve: Guía enciclopédica de las plantas psicoactivas más representativas —desde las solanáceas clásicas (mandrágora, beleño, belladona, estramonio) hasta el peyote, la ayahuasca, el cannabis o la nuez moscada— con descripción botánica, alcaloides, efectos y formas de preparación.

Dentro de la familia de las plantas psicoactivas, la diversidad de especies, principios activos y tradiciones de uso es mucho mayor de lo que suele reconocerse.

He querido diferenciar las especies, de forma que este apartado ha sido dividido en dos partes: el primero está dedicado a las solanáceas psicoactivas, una familia que ha jugado un papel importante dentro de las drogas naturales, y el segundo a otras especies.

SOLANÁCEAS

Las solanáceas han jugado un papel importante dentro de la cultura popular europea. Ya desde la antigüedad eran utilizadas por los celtas, que las incorporaban a su «filtro de Circe» (compuesto por el beleño, la belladona y el estramonio), o por los druidas y hechiceras en sus pociones «mágicas». También han estado muy emparentadas con la brujería y durante la Inquisición estaba prohibido su consumo. Tal vez este alto grado de difusión esté motivado por la capacidad de estas plantas para germinar en cualquier lugar y clima.

MANDRÁGORA (M. autumnalis)

Demeter

Es una planta acaule con una roseta de hojas enteras o dentadas, del centro de la cual salen las flores, largamente penduladas. Los alcaloides que podemos encontrar en esta planta son la hiosciamina y la atropina-escopolamina. La raíz es de aspecto antropomorfo y es la única parte de la planta que tiene efectos prodigiosos. Es sumamente venenosa si se administra en cierta cantidad, pero en pequeñas dosis se ha utilizado por sus reales virtudes calmantes e hipnóticas, aunque sus propiedades alucinógenas han sido cuestionadas. También se la conoce con los nombres de «uva de moro» y «berenjenilla». Crece en amplias zonas mediterráneas.

ESTRAMONIO (Datura stramonium)

estramonio

scopolamine

El estramonio es una planta anual, muy robusta y ramificada. Mide entre 30 cm y 1 metro, y toda ella desprende un olor acre y desagradable. Con tallos ramosos de 4 a 6 cm, hojas grandes, anchas, puntiagudas, lobuladas y dentadas; flores blancas de un solo pétalo en forma de embudo o trompeta; fruto como una nuez, espinoso y lleno de semillas del tamaño de un cañamón. Puede encontrarse en barrancos, terraplenes, ruinas y zonas de deficiente cultivo. Surge ocasionalmente, con lo que no es fácil dar con esta planta. Su principio activo es la daturina, un alcaloide extraído de la misma.

El estramonio, como sucede con otras solanáceas, es una fuente de alcaloides de gran aplicación en la industria farmacéutica, sobre todo por su enérgica acción sobre el sistema nervioso. La escopolamina, la hiosciamina y la atropina son los alcaloides que entran en su composición. También se considera antiespasmódico, hipnótico, antirreumático y antiasmático. Una de las formas de prepararlo es, al igual que el resto de las solanáceas, por cocción. En la antigüedad, las hojas se usaban para preparar cigarrillos. Se emplean las hojas desecadas y en picadura, solas o con tabaco, beleño o belladona. Crece en zonas mediterráneas. Tiene propiedades alucinógenas.

BELEÑO (Hyoscyamus niger)

beleño

beleño

El principio activo de esta planta es similar al de la mandrágora, conteniendo dos alcaloides: la hiosciamina y la atropina-escopolamina.

El beleño es una planta de aproximadamente un metro de altura, con hojas anchas, largas, hendidas y vellosas; flores a lo largo de los tallos, amarillas por encima y rojas por debajo; fruto capsular con muchas semillas pequeñas, redondas y amarillentas. Toda la planta, especialmente la raíz, es narcótica. Hay que tener mucho cuidado con la dosis. El beleño negro se suele encontrar en amplias zonas de Europa central, África septentrional y Asia occidental hasta Pakistán. Suele encontrarse a veces en los claros de los hayedos y en suelo calcáreo. Para extraer las semillas del beleño se hace una hendidura circunferencial y se recorre un plano perpendicular al eje del fruto. De esta forma se corta una pequeña tapadera que cae, dejando en libertad las semillas. Esta caja se llama pixidio. Sus efectos son altamente alucinógenos y ha de tomarse con precaución, por la pérdida de conciencia que su toma puede acarrear y el peligro mortal, al igual que el resto de las solanáceas.

BELLADONA (Atropa belladonna)

belladona

Planta solanácea dotada de acción calmante, narcótica y venenosa, y de acción especial para dilatar la pupila (midriasis).

La belladona es una planta perenne muy desarrollada (hasta 4,50 metros de altura), de grueso rizoma y tallos robustos, bastante ramificados, pubescentes y glandulosos; las hojas son grandes, ovales y desprenden un olor desagradable. Las flores campanuladas son axilares y péndulas, de un color violáceo lívido; se transforman en bayas esféricas, negras y brillantes, cubiertas parcialmente por el cáliz acrescente.

En España se puede encontrar en los claros de los bosques de hayas y robles y al borde de los caminos forestales de los montes del nordeste hasta la Serranía de Cuenca y la Sierra de Segura. Todas las partes de la planta contienen diversos alcaloides (los utilizados en farmacia se obtienen de las raíces y hojas), entre los que dominan la hiosciamina, la atropina y la escopolamina; durante las fases de elaboración, el primer producto se descompone en atropina. Según la dosis puede llegar a ser mortal, pero si se consigue la dosis adecuada, es un magnífico deprimente del sistema nervioso parasimpático y se consigue un aumento de la frecuencia cardíaca. Puede provocar la muerte por anestesia y paralización de los centros vitales. La belladona ha sido utilizada en medicina gracias a sus múltiples aplicaciones. En oftalmología como dilatador de las pupilas. Por sus virtudes paralizantes se convirtió en la planta antiespasmódica por excelencia, con la que se podrían tratar espasmos, cólicos gastrointestinales, biliares, vesiculares y renales; detiene las secreciones salivales, sudoríferas y bronquiales; se emplea contra el estreñimiento nervioso y espasmódico, las neuralgias, y es potente antídoto en intoxicaciones. Sigue siendo uno de los mejores remedios contra la enfermedad de Parkinson.

DULCAMARA (Solanum dulcamara L.)

dulcamara

Esta planta también es conocida con los nombres de emborrachadora, hierba pelada, amaradulce, argamiel, matagallinas, solano dulce, morera trepadora o parra real de Judea. La dulcamara es una planta común en Europa y en Asia occidental, propia de lugares húmedos y cercanos al agua. Hoy en día también se ha introducido en América.

Esta solanácea es una liana subleñosa, de unos 2-3 metros de altura, con raíz leñosa y un tallo flexionado que se extiende sobre los arbustos circundantes. A medida que envejece se va recubriendo de una corteza, perdiendo su aspecto piloso inicial y adquiriendo un tono verdoso más ceniciento. Las hojas son oscuras, alternas, pecioladas y agudas. Las inferiores son ovadas y cordadas, mientras que las superiores son más enteras por la base, con dos segmentos alados. Las pequeñas flores aparecen en julio, son de color violáceo y brotan agrupadas en racimos laxos e irregulares con largos pedúnculos. La corola es de color púrpura y tiene cinco segmentos agudos, con dos manchas redondas de color amarillo o verde en la base de cada segmento. El fruto es una pequeña baya oval de un verde que se torna escarlata en otoño, momento en el que madura y deviene pulposa, amarga y venenosa, con numerosas semillas blanquecinas.

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Su efecto es similar al de la belladona, aunque menos intenso. Es un narcótico suave, especialmente en comparación con otras especies de la misma familia. Al igual que otras plantas de su familia, la dulcamara posee virtudes medicinales y curativas, como el tratamiento del asma, la tos espasmódica, la gota, las afecciones reumáticas, la psoriasis y otras enfermedades crónicas de la piel. Además se ha utilizado en oncología y también como diurético y estimulante depurativo del metabolismo. Su forma de preparación es mediante infusión (30-40 g por litro, tomar caliente) o en polvo (1 g por dosis, hasta 10 g diarios). Estas dosis son meramente medicinales.

LECHUGA SILVESTRE

Aunque su uso cotidiano se restrinja a las ensaladas, una de las propiedades de la lechuga es la de actuar como hipnótico. Las hojas secas de lechuga y el cocimiento de los troncos hacen que sea un hipnótico proporcional a la cantidad de vegetal reducido (cocido o hervido). En la cultura mediterránea se recomendaba este jugo para «soñar».

OTRAS ESPECIES

EL CÁÑAMO (Cannabis sativa)

cannabis

Molécula de THC

cannabis

Los fármacos psicotrópicos descubiertos hasta ahora contienen siempre alcaloides indólicos. La única excepción a esta regla es el cáñamo, cuyo principio activo (el tetrahidrocannabinol) no contiene nitrógeno y no es, por tanto, un alcaloide. Lo habitual es considerar que sus formas habituales —la marihuana y el hachís— son visionarios «menores», salvo cuando se administren altas dosis y la materia prima posea una calidad excepcional. Los derivados de la especie botánica Cannabis sativa constituyen un grupo de drogas incluidas en la clasificación moderna dentro del grupo de los alucinógenos.

La especie de donde se extrae la droga es el Cannabis sativa L., de la familia de las cannabináceas, cuyos diferentes tipos son: Cannabis indica, C. mexicana, C. americana. Estas variedades son en el fondo variedades obtenidas en diferentes condiciones climáticas. Sus principios activos (cannabinoles), a pesar de la creencia generalizada, se encuentran en todas las partes de la planta, tanto en la especie masculina como en la femenina; sin embargo, son más abundantes en las sumidades floridas y en las hojas jóvenes y pequeñas que en las flores. Las partes donde se encuentran en menor proporción son los tallos y las grandes hojas. En 1966 se demostró que el más activo responsable de los efectos alucinógenos, dentro del grupo de los cannabinoles, es el trans-tetrahidrocannabinol (delta-9-THC). Le sigue en actividad el delta-8-THC. A raíz de estas investigaciones quimicofarmacológicas, se describieron estas sustancias como fármacos psicoticomiméticos, en los que sus efectos dependen de la dosis y con más potencia después de la inhalación que de la ingestión; es decir, son más activos si se fuman que si se comen. El ácido THC es inactivo por vía oral, pero se convierte en parte en delta-9 o delta-8 activo al fumarlo. Conocido el principio activo, a los investigadores no les ha resultado difícil llegar a su producción sintética.

Un tanto artificiosamente, la planta proporciona cuatro grupos de diferentes materias: 1.º Hachís, que es la resina o flores secas, que poseen la máxima potencia y mayor concentración en cannabinoles. 2.º Marihuana o grifa, que es la planta completa. 3.º Kifi, es el cogollo o fruto carnoso que recubre el cañamón o semilla de la planta. 4.º Semillas, ricas en aceites, aunque de nulos efectos psicotrópicos. Todos estos derivados del cannabis son consumidos desde hace siglos por infinidad de culturas. Cien gramos de cannabis pueden producir cinco gramos de resina, que a su vez pueden contener aproximadamente 250 mg de THC (un 5 por 100). El hachís contiene de 5 a 10 veces más THC activo que la marihuana. La grifa del norte de África es diez o veinte veces más potente que la de Estados Unidos, pero menos que los preparados del cannabis de Oriente Medio.

El hachís, al igual que el LSD, es una droga enteógena, a la vez que un estimulante ligero y sedante leve. El efecto especial a dosis bajas consiste en la intensificación de la capacidad de percepción para ruidos y colores, en la modificación del sentido del espacio y el tiempo, en un humor que va desde lo desagradable hasta lo eufórico, en una facilitación del habla y el pensamiento y en una intensificación de las vivencias erótico-sexuales. Los estados de embriaguez o intoxicaciones intensas, que pueden durar unas tres horas, terminan con un estado funcional psíquico normal, sin modorra. El uso frecuente y crónico del cannabis puede acarrear una disminución de la actividad física y psíquica.

En la actualidad la venta y el tráfico del cannabis y sus derivados están perseguidos y legalmente castigados en Europa, excepto en Holanda, donde su consumo y venta están liberalizados. Existen cultivos legales de cáñamo en Europa, ya que tiene una variedad de usos industriales inimaginables, aunque esta variedad no contiene sustancia psicoactiva alguna. En España su consumo está permitido y existe una cierta permisividad hacia esta sustancia. De igual modo, existen en nuestro país organizaciones encargadas de llevar las acciones legales para conseguir que la ley despenalice el consumo de esta y de otras sustancias psicoactivas.

BETEL (Piper betle)

Con esta liana de Indonesia, bastante cultivada en Asia y América tropical, se prepara un producto masticable que tiñe la saliva de rojo, muy difundido entre los nativos. Consiste en una hoja de betel tratada con lechada de cal y arrollada encerrando un pedacito de la nuez de areca (una palma) y sustancias aromáticas. Se obtiene así una pelotilla que se mastica pero no se deglute y produce un efecto tónico y una sensación de ligera embriaguez, debido a la presencia de alcaloides.

ADORMIDERA (Papaver somniferum)

amapola

Es una planta anual, de hasta 1 metro de altura, poco ramificada, con las hojas oblongas y sinuosodentadas en los bordes, con los pétalos de varios colores —blancos, rosados, rojos y violados—, con una mancha oscura en la base. El fruto es una cápsula de buen tamaño. Está difundida por el sur de Europa, el norte de África, Asia y América central y del sur. Existe en la península ibérica, además de la adormidera, otra planta con efectos semejantes: la Chelidonium majus, conocida con los nombres de hierba golondrinera o de las golondrinas, hierba verruguera y celidueña.

Se saca un látex de las incisiones de los frutos inmaduros y raramente de otras partes de la planta. Este látex se coagula en contacto con el aire. El opio es una mezcla de gomas, resinas, azúcares y otras sustancias diferentes, entre las cuales unas 20 tienen actividad farmacológica, casi todas alcaloides como: morfina, codeína, tebaína, narcotina, narceína y papaverina. El más importante de todos ellos es la morfina, contenida en el opio en proporción variable (3-22 %) y a la que confiere sus principales cualidades.

La morfina paraliza los centros nerviosos, sobre todo los del cerebro, y disminuye la sensación dolorosa cualquiera que sea su origen. Es por ello que se emplea en medicina para calmar los dolores agudos y para amortiguar los dolores en los enfermos en fase terminal. En 1898 el profesor Heinrich Dreser, de Bayer, dio a conocer al mundo su nueva creación: tras añadirle a la morfina dos grupos acetilados obtuvo la diacetilmorfina, o más comúnmente la heroína. La heroína es una de las drogas con mayor tolerancia, por lo que crea una rápida adicción. Su poder es altamente destructivo, creando en sus adictos verdaderos problemas sociales, físicos y psíquicos. Actualmente se está intentando erradicar el consumo de heroína suministrando un derivado opiáceo llamado metadona. Esta sustancia es igual o peor que la heroína, y dicho plan lo único que intenta es «dormir» un problema que de ningún modo tiene solución.

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LA IBOGA (Tabernanthe iboga)

tabernanthe iboga

La corteza de la raíz de la Tabernanthe iboga, pequeño arbusto florido pariente lejano del café que crece en África y Sudamérica, contiene la ibogaína, un alucinógeno. El efecto de esta planta deslumbra y llena de esperanza por sus virtudes curativas, en el caso de que nuestros científicos se decidieran a investigarla. La ibogaína, según sea su dosis, es sobre todo un poderoso afrodisíaco. A mayor cantidad deviene en sustancia visionaria. Tal vez esta sea una de las pocas plantas, entre las múltiples que se proclaman afrodisíacas, que cumple con lo que pregona. El alcaloide no se aisló hasta 1901 y ya se hablaba de la cura de la impotencia masculina y la anorgasmia femenina. Actualmente la etnia fang, en Gabón, es la única que sostiene un «culto alucinógeno africano auténtico», el Bwiti, tomando como base la planta iboga. Bwiti significa arte de curación y es la fuerza de cohesión de los fang. Su situación legal en España y en muchos países sigue siendo totalmente legal.

EL PEYOTE (Lophophora williamsii)

Peyote

peyote

El peyote era una de las drogas alucinógenas más populares entre los indígenas de México y sus virtudes fueron tenidas en tal estima que los indios mexicanos exaltaron el peyote a la categoría de dios. Es un cactus que crece en las regiones semidesérticas del centro y norte de México y sur de Estados Unidos. El peyote posee un tallo globular, con la zona superior aplanada y la zona apical deprimida. Mide de 5 a 10 cm de diámetro y de 2,5 a 7,5 cm de alto. Su color es glauco. Presenta de 5 a 13 costillas anchas y aplanadas, separadas por estrechas hendiduras. A lo largo de cada costilla existe una fila de tubérculos poco prominentes, separados entre sí unos 1,5 o 2 cm; sobre cada uno de ellos hay una areola. Las areolas son grandes, tienen un penacho lanoso y velloso de color blanco o blanquecino de hasta un centímetro de longitud. Las espinas no existen en los ejemplares adultos; en las plantas jóvenes, procedentes de semillas, puede encontrarse alguna. La raíz es gruesa, napiforme y mide hasta diez centímetros o incluso más. En un principio el tallo es solitario, pero más tarde emite hijuelos laterales; puede llegar a formar colonias de más de 50 individuos.

Las flores nacen en las areolas jóvenes, que se encuentran en la zona apical de la planta. Tienen forma de embudo y miden entre 1,5 y 2,5 cm de diámetro. Son de color rosa, rosa pálido o casi blanco, con nervios centrales más oscuros. Los estambres y el estilo son blancos. El estigma presenta entre tres y siete lóbulos rojizos o amarillentos. Los filamentos de los estambres son sensibles y al tocarlos se acercan al estigma.

Se han escrito muchos artículos acerca de esta planta y su relación con determinadas fiestas religiosas. Desde hace muchos siglos el peyote es consumido en México. Fueron los colonizadores españoles y en especial los misioneros quienes escribieron acerca de este cactus. La forma más común para tomar este cactus es secándolo. Otra de las formas de preparar el peyote es machacándolo y preparar una pasta para mezclar con agua, la cual acto seguido se bebe sola o acompañada de alcohol.

El peyote contiene nueve alcaloides. El principal es la mescalina, que fue aislada por Heffter en 1896. Otros son la anhalodina, que produce somnolencia y sensación sorda en la cabeza; la peyotlina, que origina una sensación de fatiga acompañada de un sentimiento de aversión para cualquier esfuerzo intelectual y físico. La anhalodina solo produce una ligera somnolencia. En cambio, la lofoforina es el alcaloide más tóxico del peyote, originando un fuerte dolor en la nuca, y es el antagonista de la morfina. Estos alcaloides, desde el punto de vista químico, se relacionan unos con la morfina y otros con la estricnina. Se encuentran tanto en los lotes del peyote desecado (nescal-buttons) como en las plantas vivas, en proporciones muy distintas (lo mismo que el opio respecto a la adormidera y el hachís al Cannabis sativa). Los alcaloides difieren según las condiciones de la vegetación y la época de la recolección, o según la naturaleza y constitución del suelo en que crecen las plantas.

El peyote cayó en el olvido durante años, pero hacia los años 30 se le volvió a prestar interés. Uno de los que contribuyó a este suceso fue Aldous Huxley, quien narró sus experiencias con el empleo de la mescalina en The Doors of Perception y en Heaven and Hell. Es normal que produzca vómitos y náuseas en las personas poco experimentadas en su toma. Produce una intoxicación alucinógena que se divide en dos fases bien marcadas: una de sobreexcitación y otra de pereza física y tranquilidad nerviosa, en la cual se presentan las visiones coloreadas. Con el peyote uno se siente activo, eufórico y locuaz, produciendo asimismo alteraciones anímicas de gran importancia. Uno parece estar dotado de una mayor capacidad intelectual. También calma el hambre y la sed. Se produce una dilatación de las pupilas y se crea un proceso de agudeza visual, sensibilidad a la luz y percepción extraordinaria de colores y contrastes; detalles insignificantes de los objetos adquieren un interés extraordinario. Se producen percepciones interiores y alucinaciones fantasiosas.

El peyote parece actuar sobre el centro óptico del cerebro. Como ha quedado demostrado, es capaz de transformar los sonidos en impresiones luminosas y cromáticas, y las imágenes en sonidos, promocionando, por así decirlo, por vía bioquímica un espectáculo de «luz y sonido». Los fenómenos mentales producidos por el peyote y la mescalina son semejantes a los producidos por el hachís y otros enteógenos. Destacan el desdoblamiento de la personalidad y la fusión de esta con los objetos del mundo exterior.

SAMPEDRO (Trichocereus)

san_pedro

Es una cactácea originaria de México que, al igual que el peyote, contiene mescalina. Tiene un tallo esbelto, de más de un metro de color verde oscuro, recubierto de espinas. De las cactáceas, después del peyote, quizás sea esta especie la que tenga mayor contenido en mescalina. La familia de los Trichocereus o sampedro está compuesta por diferentes variedades, entre las que destaca la Trichocereus peruvianus. Otras variedades con contenido en mescalina son la macrogonus, cuzcoensis, pachanoi, validus, bridgesii, terscheckii, taquimbalensis y werdermannianus. Estas cactáceas crecen en casi todo el mundo. Su uso y consumo es similar al del peyote, pudiéndose consumir en botones, pero por supuesto en mayor cantidad. Los indios del norte de Perú la ingieren en una infusión llamada cimora, en cuya composición figuran, por lo menos, seis plantas. En su fórmula destaca la Datura stramonium y, por supuesto, el T. pachanoi. Los efectos de la cimora son altamente enteógenos, produciendo vivencias chamánicas y trances prolongados.

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YAGUÉ Y AYAHUASCA

banisteriopsis caapi

mimosa hostilis

La Banisteriopsis caapi es un bejuco de hojas ovaladas u ovalolanceoladas terminadas en punta, lisas y rojizas. Crece en lugares húmedos, a unos 300 metros sobre el nivel del mar y a una temperatura de 30 grados. La planta adquiere grandes dimensiones y se enreda hasta la copa de los árboles. Los tallos se tuercen a la izquierda y sus vueltas son tan apretadas que los troncos parecen cables. Aunque silvestres, los indios del Amazonas suelen sembrarla.

En ella podemos encontrar los alcaloides banisterina (yageína) y harmina. Ambos alcaloides confirman la igualdad de fórmula, tras su obtención sintética derivada del triptófano, y con el núcleo indol. Esta planta contiene lo que denominaríamos IMAOs naturales, sustancia que se usa para el tratamiento de enfermedades psíquicas como la depresión.

Los principales componentes de la ayahuasca son la Banisteriopsis caapi y la Psychotria viridis, que interactúan de forma espectacular originando grandes «viajes interiores y exteriores». La Psychotria viridis es una planta rica en DMT (dimetiltriptamina), un alucinógeno muy potente. Esta sustancia es inactiva por vía oral, pero mezclada con un IMAO produce efectos visionarios con poco riesgo para el organismo.

Una forma de preparar el yagué es cogiendo trozos de este bejuco e introduciéndolos en agua caliente; se quita el bagazo y se echa otro manojo, lo que se repite tres veces, añadiéndose agua cada vez. El líquido ha de tener, al final, una consistencia de jarabe claro de color rojizo. Una vez cocido, se deja enfriar. También se puede hervir junto a daturas o solanáceas. Los efectos aparecen con una palidez, temblor, vómitos y sudor copioso. Al cabo de diez minutos de excitación esta desaparece y se siente uno agotado. Los efectos de este brebaje dependen de la dosis, la constitución y la sensibilidad, entre otros factores, de quien lo tome. Después se pasa a un estado enteógeno. A estas sustancias se le atribuyen efectos telepáticos. Dentro de este grupo de alcaloides betacarbonilatos podemos encontrar la gigantesca ruda de Siria y la alharma o gamarza. Entre las plantas que más se utilizan por su contenido en DMT en la preparación de la ayahuasca hay que mencionar a la Mimosa hostilis, la Acacia maidenii y la Phalaris aquatica.

ALHARMA O GAMARZA (Peganum harmala)

De una subfamilia de las zigofiliáceas, la Peganum harmala, conocida como alharma, gamarza o venera, podemos también encontrar los alcaloides banisterina y harmina. Esta planta es una hierba con las hojas simples, alternas y muy divididas; las flores son bastante grandes y blancas; el fruto es capsular, con tres cavidades y muchas semillas por cavidad. Se encuentra en los suelos áridos y salinos de la península. La harmina fue aislada del epispermo de esta planta. En algunos lugares de Baleares, los antiguos campesinos preparan una maceración de sus semillas en ciertas festividades.

Los efectos de esta planta son sedantes, pero es un inhibidor de la MAO, por lo que se utiliza para hacer ayahuasca.

DONDIEGO DE DÍA (Ipomoea violacea)

Esta planta tiene un valor importante dentro del campo de los vegetales alucinógenos, por su contenido en ácido lisérgico. Planta exótica de la familia de las nictagináceas, con tallos herbáceos, derechos, nudosos, de seis a ocho decímetros de altura; hojas opuestas, lanceoladas, de color verde oscuro; flores fragantes dispuestas en corimbos, de corola en embudo, blancas, encarnadas, amarillas o jaspeadas de estos colores, que se abren al salir el sol y se cierran al anochecer. Es originaria del Perú y se cultiva en los jardines.

Bastan alrededor de 50 a 100 semillas del dondiego de día para conseguir efectos altamente alucinógenos, pues es de las semillas de donde se obtiene su principio activo, el ácido lisérgico. Otra planta muy similar es el ololiuqui, con flores blancas y cuyo fruto es una semilla parecida a la lenteja. Al igual que el dondiego, sus efectos son altamente tóxicos y alucinógenos. Se encuentran en el norte de México y sur de Estados Unidos, y actualmente algunas tribus de México y California las cultivan. Las especies más representativas son la Ipomoea violacea y la Argyreia nervosa, esta última mucho más potente.

BUFOTENINA (N-dimetil-5-hidroxitriptamina)

La bufotenina la podemos encontrar en los nematocitos de la anémona de mar (Metridium) y en ciertos vegetales, como el hongo Amanita mappa y la cohoba o piptadenia. Además de en las especies vegetales ya mencionadas, la podemos encontrar en la piel del sapo, principalmente en su grasa y como componente activo de su veneno. Las especies de sapo de cuya piel se extrae la bufotenina son: Bufo viridis, calamita, americana, arenarum, mauretanicus, marinus, paracnemis y crucifer. Además de la bufotenina, encontramos otros componentes químicos relacionados con ella, en especial la serotonina y la bufotenidina. Es probable que la bufotenina se forme a partir de la serotonina, por una dimetilación de su función amina.

NUEZ MOSCADA (M. fragans)

La especie M. fragans, originaria de las Molucas, que pertenece al género Myristica, proporciona la tan conocida nuez moscada. Este condimento muy utilizado en cocina, farmacia y perfumería proporciona, además de aceites esenciales, el safrol, el cual posee una estructura similar a la de la mescalina y el MDMA (éxtasis). Además del safrol, contiene elemicina y miristicina, que evitan el cansancio y disminuyen el apetito. En 1829, el biólogo Johannes Purkinje comparó la excitación tras ingerir tres nueces moscadas con los efectos de la marihuana.

Una forma de prepararla es vertiendo entre 100 y 150 gramos de nuez moscada en polvo en un termo de café al que añadiremos agua hirviendo. Cerrar bien, ya que los aceites psicoactivos son muy volátiles. Dejar enfriar toda la noche y colar con un trapo. Mezclarlo con zumo de naranja o similar, ya que su sabor es muy desagradable. Esto daría para unas cuatro dosis.

Tras mi autoexperiencia pude comprobar sus efectos físicos y psíquicos, así como los efectos secundarios. La preparación de la nuez moscada fue como anteriormente he descrito y sus efectos, aunque tardíos, fueron intensos. Al cabo de una hora aproximadamente de la toma se comienza a sentir cierto cosquilleo en la parte frontal del cráneo, cierta pesadez en los párpados y una perturbación leve de las sensaciones. A medida que pasan las horas sus efectos aumentan considerablemente y si uno se mantiene en movimiento o actividad física, la sustancia se metaboliza con mayor rapidez intensificando sus efectos. Su cénit lo alcanza al cabo de las 4 o 5 horas, produciendo un estado de embriaguez, modificando la percepción del espacio-tiempo y de las situaciones. Todo se convierte en un estado de ensueño. Las pupilas se dilatan ligeramente y los ojos se tornan rojizos. Estos efectos duran unas dos horas más, desapareciendo paulatinamente al cabo de las doce horas. Al desaparecer los efectos y en vista de la pérdida de líquidos provocada por la deshidratación, se produce una sensación de sed intensa. Al día siguiente se tienen los efectos de una ligera resaca y se recuerda vagamente lo sucedido. Durante los siguientes dos o tres días se produce una especie de ralentización física y psíquica. No se han determinado los efectos que a dosis superiores se pueden producir. La verdad es que no compensan los efectos psicoactivos con los efectos secundarios.

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