Esketamina (Spravato): el antidepresivo aprobado y cómo funciona

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Redacción Psiconáutica

En breve

  • La esketamina es el enantiómero S de la ketamina y se comercializa como espray nasal (Spravato) para la depresión mayor resistente al tratamiento.
  • Actúa bloqueando el receptor NMDA del glutamato, un mecanismo distinto al de los antidepresivos clásicos (ISRS e IRSN) y con un efecto notablemente más rápido.
  • En su forma de medicamento se administra en centros sanitarios y bajo supervisión; deriva de la ketamina, una molécula disociativa fiscalizada con una larga trayectoria tanto clínica como recreativa.

La esketamina fue el primer antidepresivo con un mecanismo de acción realmente nuevo en décadas. La aprobó la agencia estadounidense del medicamento (FDA) en 2019 y, poco después, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Se administra como espray nasal en entornos clínicos vigilados. Aquí explicamos qué es, cómo se cree que funciona y qué se sabe hasta hoy, para que cada persona pueda formarse su propia idea con buena información.

Qué es y en qué se diferencia de otros antidepresivos

La molécula de ketamina es en realidad una mezcla de dos imágenes especulares, llamadas enantiómeros R y S. La esketamina es la forma S, que se une con más fuerza al receptor NMDA. La farmacéutica Janssen (grupo Johnson & Johnson) la desarrolló como espray nasal con el nombre comercial de Spravato. La FDA la autorizó en marzo de 2019 combinada con un antidepresivo oral, y la EMA hizo lo propio en diciembre de ese año; en España, la AEMPS emitió su informe de posicionamiento y financiación en 2022.

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En Europa está indicada para adultos con depresión mayor resistente al tratamiento —quienes no han respondido al menos a dos antidepresivos distintos en el episodio actual— siempre junto a un ISRS o un IRSN. También se ha autorizado para reducir con rapidez los síntomas depresivos en una urgencia psiquiátrica. En enero de 2025 la FDA dio un paso más y aprobó su uso en monoterapia en Estados Unidos; en la Unión Europea, de momento, se mantiene el uso combinado. Su gran novedad es la velocidad: mientras los antidepresivos clásicos tardan semanas, la esketamina puede aliviar síntomas en horas o pocos días.

Cómo actúa en el cerebro

La esketamina es un antagonista no competitivo del receptor NMDA, una de las puertas de entrada del glutamato, el principal neurotransmisor excitador del cerebro. Los antidepresivos habituales trabajan sobre las monoaminas (serotonina, noradrenalina); la esketamina, en cambio, interviene en el sistema glutamatérgico, una vía completamente distinta.

La hipótesis más aceptada es que, al bloquear los receptores NMDA de ciertas neuronas, se produce una liberación de glutamato que activa otro tipo de receptor (el AMPA) y desencadena una cascada de señales —con proteínas como el BDNF y la vía mTOR— que favorece la plasticidad y la formación de nuevas conexiones sinápticas. Conviene subrayar que este mecanismo sigue siendo objeto de investigación y no se conoce con total detalle. Los efectos disociativos transitorios que puede provocar reflejan esa misma acción sobre el sistema del glutamato.

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Qué dice la evidencia y cómo se usa

Los ensayos que sustentaron su aprobación (los programas TRANSFORM y SUSTAIN) mostraron, frente a placebo más antidepresivo, mayores mejorías en la escala MADRS de síntomas depresivos y tasas superiores de respuesta y remisión, con un beneficio que se mantenía a largo plazo. Aun así, la evidencia se discute con honestidad: algunos metaanálisis encuentran efectos más modestos y heterogéneos, y señalan la dificultad de mantener el «ciego» del estudio cuando la propia disociación delata quién recibe el fármaco. Los reguladores concluyeron que, en una población tan difícil de tratar, el beneficio supera los riesgos.

En la práctica, la persona se autoadministra el espray acompañada por un profesional en un centro autorizado. Después permanece en observación al menos dos horas para vigilar la tensión arterial, la sedación y la disociación, y no conduce ni maneja maquinaria el resto del día. Es, por tanto, un tratamiento pensado para el entorno clínico y no para llevarse a casa.

Reducción de daños

La esketamina comparte raíz con la ketamina, un disociativo con una larga trayectoria tanto médica como recreativa; como dato de contexto, se trata de una molécula fiscalizada. Si alguien contempla usar ketamina al margen del circuito sanitario, ayuda tener presente que no es el mismo producto que el medicamento y que faltan los controles de dosis y de pureza, de modo que cuidar el contexto —el conocido set and setting— marca la diferencia. Entre las cosas a valorar: el uso repetido y frecuente se asocia a tolerancia y dependencia, a molestias en la vejiga (la llamada cistitis por ketamina) y a efectos sobre la memoria y la concentración; y como el estado disociativo puede favorecer caídas o accidentes, conviene elegir un lugar seguro, contar con compañía de confianza y espaciar el consumo. Evitar mezclas es especialmente importante con alcohol u otros sedantes, porque suman depresión respiratoria. Algunas condiciones aumentan el riesgo, como aneurismas, una hemorragia cerebral previa o la hipertensión no controlada. Los efectos adversos más habituales de la esketamina —mareo, náuseas, disociación, cefalea, somnolencia, vértigo y alteraciones del gusto— suelen ser leves y pasajeros. Y si intuyes que este tratamiento podría ayudarte, hablarlo con un psiquiatra es la mejor vía para valorarlo con calma; también es buena idea no suspender ni cambiar por tu cuenta la medicación que ya tomas.

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Fuentes

Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.

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