
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de psilocibina se usan en los ensayos clínicos y cuánto duran los efectos?
En breve
- Un equipo danés ha comparado LSD, psilocibina y 2C-B con escáneres PET de actividad metabólica cerebral en ratas.
- Las tres sustancias actúan sobre el mismo receptor de partida, pero dejan huellas distintas: el 2C-B destaca en zonas de recompensa, el LSD en circuitos de hábito y motivación, la psilocibina en áreas emocionales.
- Una semana después, LSD y psilocibina siguen dejando rastro metabólico; el 2C-B no.
Un estudio publicado el 3 de septiembre en Nature Communications ha comparado por primera vez, con la misma técnica y en los mismos animales, cómo alteran el metabolismo cerebral tres psicodélicos clásicos: LSD, psilocibina y 2C-B. El resultado desmonta la idea de que, por activar el mismo receptor de serotonina, todos producen el mismo tipo de efecto en el cerebro.
Un mismo receptor, tres mapas distintos
El equipo, liderado por Frederik Gudmundsen y Mikael Palner desde la Universidad del Sur de Dinamarca, administró una dosis única de cada sustancia a ratas y registró la actividad metabólica cerebral con PET de 18F-FDG, tanto en las horas posteriores como una semana después. Las tres drogas comparten mecanismo de entrada —la activación del receptor 5-HT2A—, pero el análisis por redes biológicamente definidas mostró patrones claramente distintos. El LSD generó menor actividad en la corteza retroesplenial y el hipocampo, regiones vinculadas a hábitos y orientación; el 2C-B produjo un foco de mayor actividad en el mesencéfalo, zona asociada a recompensa; la psilocibina destacó por su impacto en redes relacionadas con la regulación emocional.
Lo que dice la persistencia del efecto
El dato más llamativo llega a los siete días de la dosis única. LSD y psilocibina seguían mostrando una disminución moderada de actividad metabólica repartida entre corteza, sistema límbico y mesencéfalo, mientras que el 2C-B había vuelto a un patrón más parecido al de referencia. Gudmundsen, que hizo el doctorado en Dinamarca y ahora es investigador postdoctoral en la Universidad de Aarhus, señala que lo interesante no es solo lo que pasa mientras la sustancia está activa, sino el rastro que queda después. Palner, autor sénior del trabajo, resume la idea de fondo: los psicodélicos suelen discutirse como si funcionaran todos igual, pero al mirar el cerebro las diferencias son evidentes. El estudio ha contado con financiación de la Fundación Danesa de Investigación Independiente, la Fundación Novo Nordisk, la Fundación Lundbeck, la Academia de Neurociencia de Dinamarca y los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos.
Qué implica
Conviene situar el hallazgo en su sitio: es un estudio en ratas, con PET y no con las técnicas de resonancia funcional que se usan en voluntarios humanos, y los propios autores subrayan que hacen falta estudios en personas para saber si estos patrones se traducen en diferencias clínicas reales. Aun así, el trabajo aporta algo valioso para cualquiera que siga de cerca la investigación con psicodélicos: la evidencia de que agrupar sustancias tan distintas como el LSD, la psilocibina y el 2C-B bajo una misma etiqueta simplifica en exceso lo que ocurre en el cerebro, algo que ya apuntó el ensayo de Basilea que situó el 2C-B a medio camino entre la MDMA y la psilocibina. Si las diferencias se confirman en humanos, cada compuesto podría terminar encajando mejor en un tipo de indicación —ansiedad, depresión, conductas compulsivas— que en otro, en vez de tratarse como intercambiables. Para quien usa estas sustancias con fines terapéuticos, exploratorios o simplemente recreativos, el mensaje de fondo es el mismo que defiende la reducción de riesgos: cada molécula tiene su propia farmacología y su propio perfil, y merece ser entendida como tal.
Fuente
- Gudmundsen, F., Palner, M. et al. Serotonergic psychedelics induce distinct patterns of metabolic activity and covariance within biologically informed rat brain networks. Nature Communications, 3 de septiembre de 2026.
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