La psilocibina reduce el daño cerebral por golpes repetidos en ratas

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Redacción Psiconáutica · 24 de septiembre de 2026

¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de psilocibina se usan en los ensayos clínicos y cuánto duran los efectos?

En breve

  • Un equipo de la Universidad Northeastern (Boston) probó la psilocibina en ratas hembra con golpes leves y repetidos en la cabeza, un modelo que imita las conmociones del deporte o los accidentes.
  • Una dosis de psilocibina tras cada golpe redujo el edema cerebral, acercó a la normalidad (aunque sin llegar del todo) el riego sanguíneo y bajó la tau fosforilada, una proteína ligada a enfermedades neurodegenerativas.
  • Según los autores, es el primer estudio experimental publicado que pone a prueba la psilocibina como tratamiento de una lesión cerebral traumática; por ahora, solo en animales.

Cada año, unos 2,9 millones de personas sufren un traumatismo craneoencefálico en Estados Unidos, y entre el 70 y el 90 por ciento son leves. Cuando esos golpes se repiten, como en el deporte de contacto o el ámbito militar, el riesgo de secuelas duraderas crece, y no existe ningún tratamiento aprobado para evitarlo. Un estudio publicado en Communications Biology, del grupo Nature, explora si la psilocibina puede cambiar eso, de momento en un modelo animal.

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Un golpe diario, tres días seguidos

El equipo, dirigido por Craig Ferris, usó un modelo sin cirugía ni anestesia profunda: ratas hembra de mediana edad (nueve meses) recibieron un golpe leve en la cabeza al día, tres días seguidos, despiertas y en su fase activa, para acercarse a cómo ocurren los golpes en personas. El modelo no deja fracturas ni hemorragias, solo la hinchazón típica de un chichón. A los treinta minutos de cada golpe, la mitad de los animales recibió psilocibina inyectada (3 miligramos por kilo, la dosis que en un estudio previo del grupo activaba mejor el cerebro) y la otra mitad, suero. Un tercer grupo, sin golpes, sirvió de control sano. Cada grupo tenía ocho animales; parte del experimento se repitió con ratas de más edad (dieciocho meses) para ver si el envejecimiento cambiaba la respuesta.

Menos daño, más señales de reparación

Con resonancia magnética y análisis moleculares, las ratas tratadas con psilocibina mostraron menos edema que las golpeadas sin tratar, y su respuesta vascular al dióxido de carbono, alterada por el golpe, se acercó a la normalidad. La conectividad funcional entre regiones cerebrales, reducida por el traumatismo, se recuperó, y en algunas comparaciones superó a la de los animales sin lesión. La psilocibina también redujo la tau fosforilada, asociada en exceso al alzhéimer o la encefalopatía traumática crónica, y aumentó el factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF) y su receptor TrkB, ligados a la reparación neuronal. En las ratas de más edad se observó además el doble de mielina, la sustancia que protege las fibras nerviosas, en el cuerpo calloso y la corteza sensoriomotora. En las pruebas de comportamiento los resultados fueron más modestos: hubo mejoras en la dirección esperada, pero varias diferencias no llegaron a ser estadísticamente claras.

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Qué implica

Los autores subrayan que, hasta este trabajo, no había ningún estudio experimental publicado sobre la psilocibina como tratamiento de una lesión cerebral. Conviene no adelantarse: son ratas, no personas, y los cambios de comportamiento fueron menores y menos claros que los cerebrales y moleculares. El propio diseño, con una inyección a los treinta minutos del golpe, es difícil de trasladar sin más a una urgencia o un vestuario deportivo. En paralelo, y sin relación directa con este trabajo, ya hay ensayos clínicos en marcha con psilocibina en personas con síntomas persistentes tras una conmoción: la Universidad Monash, en Australia, puso uno en marcha este mismo año. Son caminos distintos que, si se confirman con más estudios, podrían acabar encontrándose.

Fuente

Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.

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