
En breve
- La ley HB26-1325 crea en Colorado un programa piloto de investigación con ibogaína dentro de la Behavioral Health Administration.
- Contempla hasta cinco sedes, seleccionadas por un comité que evaluará las candidaturas.
- No lleva presupuesto público: el programa solo arranca si llegan donaciones y subvenciones suficientes.
Colorado ha convertido en ley un marco específico para investigar la ibogaína. La norma HB26-1325, firmada por el gobernador el 4 de junio de 2026, crea un programa piloto de investigación con esta sustancia dentro de la Behavioral Health Administration (BHA) del estado, con el objetivo de estudiar su seguridad y su eficacia en trastornos mentales y por uso de sustancias.
Investigación reglada, no un mercado abierto
El texto no abre la puerta a la venta ni al acceso libre. Establece un programa de investigación con hasta cinco sedes piloto, que serán elegidas por un comité creado por la propia BHA para revisar las candidaturas y recomendar cuáles aceptar. En paralelo, la ley reparte competencias regulatorias: la autoridad estatal de licencias queda facultada para dictar normas sobre la administración, la fabricación y el uso de la ibogaína, y la dirección de profesiones y oficios incorpora entre sus funciones la de aprobar reglas que guíen su uso y administración.
Hay un punto que merece atención propia: cualquier titular de licencia que quiera cultivar, fabricar, dispensar o administrar ibogaína deberá establecer, en consulta con las comunidades indígenas, un plan de reparto de beneficios que las beneficie de forma directa. Es un reconocimiento explícito del origen del iboga y de quienes han sostenido su uso durante generaciones, en la línea de lo que otros países han empezado a plantear, como cuando Gabón declaró el iboga patrimonio nacional.
Una ley sin dinero detrás
El programa no viene acompañado de asignación presupuestaria estatal. La BHA queda autorizada a solicitar, aceptar y gastar donativos, subvenciones y donaciones, y se crea un fondo específico para ello, pero la puesta en marcha queda expresamente condicionada a que ese dinero llegue en cantidad suficiente tanto para administrar el programa como para financiar a las sedes seleccionadas. La ley también encarga a la BHA gestionar financiación federal de investigación y desarrollo, en particular a través de la agencia ARPA-H del Departamento de Salud y Servicios Humanos, para avanzar en el estudio de la ibogaína en enfermedad mental grave.
La norma incluye además varios ajustes al marco de medicina natural que Colorado tiene en marcha desde la aprobación de la Proposición 122 en 2022: homogeneiza los requisitos de experiencia de los quince vocales del consejo asesor, delimita la responsabilidad civil de los facilitadores salvo en casos de mala praxis intencionada, negligencia grave o desviación del estándar de cuidado reconocido, y prohíbe publicitar servicios de reducción de daños de pago o usarlos como vía de venta.
Qué implica
Conviene no confundir una ley aprobada con un programa funcionando. Lo que existe hoy es la estructura legal; su arranque depende de que aparezca financiación privada o federal, y la propia norma lo condiciona a ello de forma expresa. Colorado se suma así a un movimiento que ya recorre varios estados, después de que Arizona destinara cinco millones a un ensayo con ibogaína, y lo hace ampliando a esta sustancia un marco que hasta ahora giraba en torno a la psilocibina.
La ibogaína tiene un perfil farmacológico exigente, con efectos cardiacos bien documentados que hacen del contexto y la supervisión algo determinante. Que un estado organice su estudio dentro de un marco reglado, en lugar de dejarlo en la zona gris donde hoy ocurre buena parte del uso real, es una condición útil para que quien decida acercarse a ella pueda hacerlo con datos y acompañamiento en vez de a ciegas.
Fuente
- Colorado General Assembly. HB26-1325: Natural Medicine. Asamblea General de Colorado, firmada el 4 de junio de 2026.
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