
En breve
- Un ensayo aleatorizado de la Universidad de Columbia encuentra que la ketamina eleva el cortisol de la mañana siguiente en personas con depresión e ideas suicidas.
- Cuanto mayor fue esa subida, mayor tendió a ser la mejora en las ideas suicidas al día siguiente, aunque la asociación se quedó justo por debajo de la significación estadística habitual.
- El grupo que recibió midazolam, el fármaco de comparación, no mostró ese repunte hormonal.
Un equipo del Centro Médico de la Universidad de Columbia y el Instituto Psiquiátrico del Estado de Nueva York ha encontrado que una sola infusión de ketamina eleva el cortisol de la mañana siguiente en pacientes hospitalizados por depresión con ideas suicidas activas, y que ese repunte guarda relación con la mejora de esas ideas horas después. El hallazgo, publicado en Journal of Affective Disorders, es exploratorio y los propios autores piden cautela antes de sacar conclusiones firmes.
Cómo se hizo el estudio
Participaron 63 personas adultas ingresadas de forma voluntaria por depresión mayor con ideas suicidas, de un total de 80 reclutadas inicialmente. Se repartieron al azar entre una infusión de ketamina a dosis baja (0,5 mg/kg en 40 minutos por vía intravenosa) o midazolam como control activo, a 0,02 mg/kg. A todos se les tomaron muestras de saliva la mañana anterior al tratamiento y otra vez 24 horas después, cada vez con dos extracciones: una nada más despertar y otra media hora después, siguiendo un protocolo estricto de ayuno e higiene bucal para no contaminar la medida.
Qué se encontró
En el grupo de ketamina, el cortisol al despertar subió de forma clara entre la primera y la segunda mañana; en el grupo de midazolam bajó. Quienes mostraron una subida mayor de cortisol tendieron también a experimentar una reducción más marcada de las ideas suicidas, con un tamaño del efecto que los autores describen como pequeño a moderado, aunque la correlación no llegó a ser estadísticamente significativa según los criterios convencionales. El repunte de cortisol, además, no guardó relación con el grado de mejora de la depresión en general: parece un fenómeno más ligado al componente suicida que al ánimo. Un detalle que los investigadores subrayan es el momento en que ocurre: la subida se registra muchas horas después de que se disipe la disociación aguda de la ketamina, que suele desaparecer en una hora, lo que sugiere un mecanismo biológico distinto y más tardío.
Qué implica
La lectura más prudente es que se trata de una pista, no de una prueba. La muestra es pequeña, el análisis es exploratorio y ni los propios autores saben si el cortisol más alto ayuda a que la ketamina funcione o si solo acompaña a la mejora sin causarla; tampoco se controló la calidad del sueño esa noche, una limitación que ellos mismos señalan. Aun así, la idea de que un reajuste temporal del eje del estrés participe en cómo la ketamina calma una crisis suicida encaja con años de investigación sobre el cortisol y la depresión, y abre la puerta a preguntarse si ese reajuste podría usarse algún día como marcador de respuesta. Para quien ya usa ketamina, con receta o fuera de ella, el dato no cambia nada práctico hoy: la reducción de riesgos sigue pasando por el mismo cuidado de siempre, con supervisión médica en contextos clínicos y atención especial cuando hay ideación suicida de por medio.
Fuente
- Tse-Hwei Choo et al. Increased morning cortisol after ketamine treatment for suicidal depression: exploratory report from a randomized trial. Journal of Affective Disorders / Medical Xpress, 7 de agosto de 2026.
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