
En breve
- Un ensayo piloto del St. Michael’s Hospital de Toronto combinó infusiones de ketamina con psicoterapia semanal para el dolor neuropático crónico.
- Participaron 30 personas repartidas en tres grupos: ketamina sola, psicoterapia sola y ambas a la vez.
- Era un estudio de viabilidad, no de eficacia: sirve para justificar un ensayo mayor, no para dar la combinación por probada.
Un equipo de Toronto ha puesto a prueba una combinación que rara vez se ensaya junta: infusiones de ketamina y psicoterapia estructurada, aplicadas en paralelo contra el dolor neuropático crónico. El trabajo, liderado por el anestesiólogo Akash Goel en el St. Michael’s Hospital de Unity Health Toronto, se publicó en agosto en la revista Med, del grupo Cell Press.
Por qué juntar las dos cosas
La ketamina se emplea desde hace años fuera de indicación para el dolor neuropático que no responde a otros tratamientos. Alivia rápido, pero el efecto tiende a apagarse en las semanas siguientes a la última infusión. La hipótesis del equipo canadiense era que la ventana de plasticidad que abre la sustancia podría aprovecharse mejor si se acompaña de un trabajo psicológico sostenido, en lugar de dejar que se cierre sola.
Para comprobarlo sin dar por hecho el resultado, diseñaron un ensayo aleatorizado de tres brazos: ketamina sola, psicoterapia sola y la combinación. Quienes recibieron ketamina tuvieron infusiones intravenosas repartidas a lo largo de dieciséis semanas; quienes hicieron terapia asistieron a sesiones semanales de enfoque cognitivo-conductual y meditación basada en mindfulness.
Qué midió el ensayo
Se aleatorizó a 30 personas con dolor neuropático moderado o severo, y la gran mayoría completó el seguimiento hasta las veinte semanas. El objetivo principal no era demostrar que un brazo funcionara mejor que otro, sino algo previo y menos vistoso: comprobar que el protocolo era viable, es decir, que la gente se apuntaba, se quedaba y lo toleraba. Ese objetivo se cumplió. En los resultados exploratorios, el grupo que recibió ambos tratamientos destacó en la medida de cuánto interfiere el dolor en el trabajo, el sueño y las relaciones, por delante de los grupos que recibieron un solo tratamiento. Los efectos adversos registrados fueron en su mayoría leves y se concentraron en los brazos con ketamina, sin acontecimientos graves atribuidos al estudio.
Qué implica
Treinta personas y un diseño pensado para medir viabilidad no permiten concluir que la combinación sea superior: no hay potencia estadística para eso, y los propios autores lo dicen sin rodeos. La diferencia observada entre grupos es una señal que orienta el siguiente paso, no un resultado firme. El equipo ya trabaja en un ensayo multicéntrico y controlado con placebo que sí podría responder a la pregunta.
Dicho eso, el dato tiene una lectura práctica para quien ya recurre a la ketamina contra el dolor crónico, un terreno donde buena parte del uso ocurre al margen de la indicación aprobada y donde la información de calidad importa más que en ningún otro sitio. Lo que sugiere este piloto es que la infusión por sí sola quizá no sea toda la intervención, y que el acompañamiento psicológico posterior podría ser la pieza que hace durar el alivio. Encaja con lo que otros trabajos vienen apuntando sobre esta sustancia, como el metaanálisis que halló que su efecto sobre las recaídas se concentra en el primer mes.
Fuente
- Goel A, Diep C, Zahin A, Rosenblat JD, Pereira SM, Teja B, et al. Ketamine assisted psychotherapy to reduce chronic neuropathic pain: a mixed-methods randomized pilot trial. Med (Cell Press), agosto de 2026.
Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.