Escohotado final: su obra magna, las traducciones y la música

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En breve: Cerramos la serie dedicada a Antonio Escohotado mirando al Escohotado menos conocido por el gran público: el historiador de las ideas que escribió Los enemigos del comercio, el traductor que vertió al español a Hobbes y a Newton, el divulgador de Szasz y Jünger, y hasta el letrista de rock. Una figura más amplia que la etiqueta de «filósofo de las drogas».

Más allá del psiconauta

A Escohotado se le suele recordar por la Historia general de las drogas y por su defensa pública del derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Pero reducirlo a eso es perder de vista a un autor de obra extensa y heterogénea, que dedicó la última etapa de su vida a un proyecto que él mismo consideraba su testamento intelectual. En esta cuarta y última entrega repasamos esa otra cara: el ensayista de largo aliento, el traductor riguroso y el divulgador.

«La obra de mi vida»: Los enemigos del comercio

Escohotado llamó «la obra de mi vida» a Los enemigos del comercio, una historia de las ideas anticapitalistas que publicó en varios volúmenes a partir de 2008. El punto de partida es ambicioso: rastrear lo que él llamaba la «conciencia roja» desde sus raíces antiguas —pasajes evangélicos incluidos, como la expulsión de los mercaderes del templo, imagen que ilustró la portada del primer tomo— hasta su consolidación teórica en el siglo XIX y su disolución simbólica con la caída del Muro.

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El proyecto tiene mucho de autobiografía intelectual invertida. De joven, como buena parte de la izquierda universitaria española de los sesenta y setenta, estuvo cerca del Partido Comunista: repartía prensa clandestina y acudía a las manifestaciones contra el franquismo. Por su propio relato, la distancia llegó pronto; a medida que estudiaba economía fue tomándole la medida a los presupuestos del marxismo y de las teorías afines, hasta convertir esa crítica en el motor de la obra. El segundo volumen arrancaba ya en el siglo XIX, con Proudhon, Marx y Bakunin como protagonistas.

El traductor: Hobbes y Newton en español

La faceta de traductor de Escohotado es, quizá, la más infravalorada. Firmó la versión española del Leviatán de Thomas Hobbes (Editora Nacional, 1979) y, sobre todo, la de los Principios matemáticos de la filosofía natural de Isaac Newton (1982), acompañada de un estudio preliminar extenso y documentado. Verter al castellano la obra capital de la física clásica no es un encargo menor, y da idea de la amplitud de registros del personaje.

El episodio tuvo, además, su capítulo de polémica académica: poco antes de que apareciera una segunda traducción del clásico newtoniano, un colega del traductor rival publicó en prensa una crítica especialmente dura contra la versión de Escohotado. El propio relato del afectado invita a leer el incidente como un ejemplo de las rencillas del gremio universitario más que como crítica científica desinteresada. Conviene tomarlo, eso sí, como lo que es: una versión interesada de un conflicto del que solo conocemos una de las partes.

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Difusor de Szasz y Jünger

Escohotado contribuyó a introducir en español a dos autores incómodos. Del psiquiatra Thomas Szasz, crítico radical del concepto mismo de enfermedad mental, tradujo títulos como La teología de la medicina, Drogas y ritual y Nuestro derecho a las drogas. Del escritor alemán Ernst Jünger escribió y habló en distintas ocasiones, incluido su Retrato del libertino. A ello sumó colaboraciones en prensa generalista y la dirección de cursos de verano sobre drogas en la Universidad Complutense y la UNED, en una época en que llevar ese debate a las aulas no era habitual.

El Escohotado letrista

Menos conocida es su incursión en la música. Es autor de la letra de De la piel pa’dentro mando yo, una proclama antiprohibicionista grabada por el grupo de rock experimental Mil Dolores Pequeños, y colaboró en Nunca es igual, del disco Alta suciedad (1997) de Andrés Calamaro. La letra resume en clave poética su idea central: la soberanía sobre el propio cuerpo como frontera última e inviolable.

«Solo de la piel pa’ dentro mando yo. […] Soy un estado, mando y soberano sin moneda, y las lindes de mi piel me resultan más sagradas que los confines de cualquier país.»

Lectura crítica

Buena parte de lo que se cuenta sobre Escohotado procede de entrevistas y de sus propios textos, donde es a la vez protagonista y narrador. Eso obliga a leer con cierta cautela los episodios de agravio —las rencillas universitarias, las críticas adversas— que tienden a presentarse desde su punto de vista. Como pensador, su antiprohibicionismo se apoya en un principio liberal de autonomía personal sólido y coherente, pero no agota el debate: la regulación de las sustancias plantea también cuestiones de salud pública, desigualdad y daño a terceros que su enfoque tiende a minimizar.

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Conviene además no confundir la defensa del derecho a decidir con una invitación al consumo. Reconocer que cada cual es soberano sobre su cuerpo no elimina los riesgos farmacológicos, legales ni psicológicos de las drogas; los desplaza al terreno de la responsabilidad individual y de la información honesta. Quien quiera profundizar tiene a su disposición la propia obra de Escohotado y la de los autores que difundió —Szasz, Jünger—, contrastables con la abundante literatura científica y de reducción de riesgos publicada desde entonces.

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