El verano pide sopas frías: tres recetas de cocina cannábica para el calor
El verano se aproxima; en España el hábito de consumir gazpacho y/o salmorejo es parte de la identidad gastronómica. La sabiduría popular elaboró y desarrolló las innumerables variantes de estas sabias y saludables recetas durante siglos.

Por lo tanto, no seré yo, argentina, hija y nieta de andaluces, quien tenga la osadía de sugerir en esta columna cómo se preparan estas maravillosas sopas. Pero sí me tomé la libertad de adaptarlos a la culinaria cannábica: comencé siguiendo la receta tradicional, la de la abuela, utilizando como vehículo para el THC el aceite que compone la lista de ingredientes.
Como ya fue dicho, para que nuestro organismo pueda asimilar el THC por la vía digestiva es necesario trasladar este principio activo a una molécula de grasa, animal o vegetal. En el caso del aceite hay que calentarlo a baño maría, junto a la María —valga la redundancia—, revolviéndolo lentamente para facilitar el traspaso.
Un criterio que la cocinera o el cocinero debe emplear para obtener resultados interesantes —la dosis adecuada, sin peligro de que la cantidad de THC sea mayor o menor que la requerida— es el de un porro por persona. Si el cannabis del que se dispone es de una calidad excepcional, de aquellos con los que un solo porro puede colocar a varias personas, entonces la dosis a utilizar para preparar las recetas debe ser menor. El buen tino también es un ingrediente que se debe incorporar a la cocina.
Volviendo a los gazpachos y salmorejos: como decía anteriormente, al principio utilicé el aceite al que ya había incorporado el THC. Cuando aparecieron en el mercado los gazpachos en cajas de cartón o en botellas de vidrio, simplemente les agregué Leche Mariana (ver número 47), lo que les otorga un toque de sabor diferente y facilita la preparación.
Las sopas frías son ideales para el verano; resultan un plato delicioso y refrescante para estos tiempos de calor. No solo forman parte de la culinaria ibérica: el borsch en Rusia y la vichyssoise en Francia son otras expresiones de estos alimentos nutritivos y refrescantes.

Borsch
Durante el verano y especialmente para las cenas, las sopas frías son una opción refrescante y saludable. Una preparación rápida y sencilla es la sopa crema borsch, una bebida a base de remolacha que nos proporciona un genuino sabor.
Ingredientes
2 litros de agua
½ vaso de zumo de limón
2 cucharaditas de azúcar
1 kilo de remolachas
2 cucharadas soperas de harina de trigo
1 cucharada de aceite de oliva
1 tableta de caldo de legumbres
1 cebolla picada
1 hoja de laurel, sal y pimienta
1 yogur natural o 1 vaso de crema de leche
1 vaso de Leche Mariana
Preparación:
Cocinar las remolachas con la cáscara y un pedazo del tallo —después de haberlas lavado y cepillado— en agua con sal, laurel y cebolla. Una vez cocidas, pelarlas y exprimirlas o pasarlas por un colador o procesador de alimentos hasta obtener la consistencia de una crema o puré. Disolver la tableta de legumbres en el agua en la que se cocinaron las remolachas. Por separado, disolver las dos cucharadas de harina en agua fría; agregar la cucharada de aceite de oliva, el azúcar, el zumo de limón y el caldo de legumbres, revolviendo siempre para que los ingredientes se mezclen de forma homogénea.
Colocarla en la nevera por lo menos una hora. En el momento de servir, agregar la Leche Mariana y el vaso de yogur o crema de leche.
Vichyssoise
Ingredientes:
4 puerros grandes
1 kg de patatas
1 cebolla
1 vaso de leche
1 vaso de caldo de legumbres
1 vaso de Leche Mariana
80 gr de mantequilla, perejil, sal y pimienta
Preparación:
Limpiar los puerros, retirando las raíces y los tallos verdes, y cortarlos en trozos pequeños (solo se usa la parte blanca). Pelar las patatas y trocearlas. Hacer lo mismo con la cebolla, picándola finamente.
Derretir la mantequilla en una cazuela al fuego; dorar la cebolla picada y, cuando esté blanda, agregar los puerros. Continuar con el rehogado unos minutos y agregar las patatas.
Cuando las patatas se hayan rehogado, agregar el caldo de legumbres y dejar cocinar diez minutos. Sazonar con sal y pimienta y retirar del calor. Agregar el vaso de leche y pasar por la batidora o procesadora para que no queden grumos. Por último, incorporar la Leche Mariana, mezclar bien y llevar a la nevera durante dos horas. Servir con el perejil picado espolvoreado por encima.
Se guarda en la nevera como mínimo 4 horas.