
En breve
- Un ensayo cruzado y a doble ciego de la Universidad de Basilea comparó tres dosis de 2C-B con 125 mg de MDMA, 25 mg de psilocibina y placebo en 24 voluntarios.
- A 30 mg, el 2C-B produjo un efecto global parecido al de la MDMA, con alteraciones perceptivas y aumento de la empatía emocional, y una duración media de unas cinco horas.
- Fue el compuesto con mejor tolerancia cardiovascular que la MDMA y menos efectos desagradables que la psilocibina, que sí generó ansiedad.
El 2C-B lleva cuatro décadas circulando y apenas había datos controlados sobre él. Un equipo del Hospital Universitario de Basilea ha llenado buena parte de ese hueco con el primer estudio que lo mide cara a cara frente a la MDMA y la psilocibina, publicado en el número de julio de Neuropsychopharmacology.
Un diseño que permite comparar de verdad
Participaron 24 personas sanas, doce mujeres y doce hombres, en un ensayo aleatorizado, a doble ciego, controlado con placebo y con diseño cruzado: cada participante pasó por todas las condiciones. Se probaron tres dosis de 2C-B —10, 20 y 30 mg— frente a 125 mg de MDMA y 25 mg de psilocibina. Que la misma persona reciba todas las sustancias elimina buena parte de la variabilidad individual y hace que las comparaciones sean mucho más sólidas de lo habitual en este terreno.
Un perfil intermedio
La dosis de 30 mg produjo un «efecto general» comparable al de la MDMA y menor que el de la psilocibina. En el detalle, el 2C-B se comportó como un híbrido: generó alteraciones perceptivas de tipo psicodélico y, a la vez, un aumento de la empatía emocional similar al de la MDMA. La duración media del efecto subjetivo fue de unas 4,9 horas, prácticamente igual que la de la MDMA y más corta que las 6,1 horas de la psilocibina. Su farmacocinética resultó proporcional a la dosis, con una semivida plasmática en torno a 1,3 horas.
Las diferencias en seguridad y en experiencia fueron igual de informativas. La MDMA fue la que más estimulación cardiovascular provocó y la única que elevó la oxitocina. La psilocibina fue la única que indujo ansiedad y efectos desagradables. El 2C-B quedó en medio: menos carga cardiovascular que la MDMA y menos efectos angustiosos que la psilocibina. Los autores concluyen que combina propiedades entactógenas y psicodélicas en una posición intermedia entre ambas.
Qué implica
El resultado tiene valor práctico más allá del laboratorio. Confirma con datos algo que se venía describiendo de forma anecdótica —el carácter mixto del 2C-B y su margen de dosis estrecho— y aporta cifras concretas de duración y de respuesta a la dosis, información útil para cualquiera que quiera entender qué está tomando. Puedes ampliar el contexto en nuestra guía sobre MDMA y empatógenos.
Dos matices honestos. El primero: se trata de voluntarios sanos, con sustancia de pureza farmacéutica, dosis exactas y supervisión médica; nada de eso describe las condiciones habituales fuera de un ensayo, donde la dosificación por pesada es especialmente delicada en un compuesto activo a partir de pocos miligramos y donde el análisis previo de la muestra marca la diferencia. El segundo: 24 participantes son suficientes para un estudio de farmacología humana, pero no dicen nada sobre uso repetido ni sobre personas con patología previa. Nuestra guía de reducción de daños reúne lo básico sobre análisis de sustancias y ajuste de dosis.
Fuente
- Arikci D, Borgulya J, Straumann I y cols. Acute dose-dependent effects of 4-bromo-2,5-dimethoxyphenethylamine (2C-B) compared with MDMA and psilocybin in a double-blind, placebo-controlled study in healthy participants. Neuropsychopharmacology 51(8):1511-1518, julio de 2026. DOI 10.1038/s41386-026-02428-9.
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