
En breve
- MSICS Pharma es la única empresa con licencia del Ministerio de Sanidad israelí para fabricar psilocibina de grado médico bajo normas GMP.
- La compañía ha cerrado una ronda de 3,6 millones de dólares para ampliar su producción y acelerar los ensayos de su candidato MSX-06.
- El siguiente paso es un ensayo multicéntrico de fase 2 en estrés postraumático con cien pacientes en cuatro hospitales, aún pendiente de autorización.
La empresa israelí MSICS Pharma ha cerrado una ronda de financiación de 3,6 millones de dólares, liderada por los fondos Fusion VC y GlenRock, con la que planea ampliar su capacidad de producción de psilocibina y avanzar en su programa clínico. La compañía es hoy la única autorizada por el Ministerio de Sanidad del país para fabricar psilocibina de grado farmacéutico bajo estándares de Buenas Prácticas de Fabricación (GMP), la norma que garantiza que cada lote de un medicamento es trazable y reproducible.
Quién está detrás y dónde está ahora
MSICS Pharma fue fundada por los hermanos Roei Zerahia, consejero delegado, y Omer Zerahia, director de negocio, que antes habían dirigido Canndoc, una compañía de cannabis medicinal hoy cotizada en el Nasdaq. Con un equipo de alrededor de doce personas, la empresa desarrolla MSX-06, su candidato de psilocibina de uso médico, y afirma encontrarse ya en fase 2 de ensayos en Israel para depresión resistente al tratamiento y trastorno obsesivo-compulsivo. La propia compañía ha mencionado tasas de remisión completa de hasta el 70% entre los pacientes con depresión tratados hasta ahora, una cifra que conviene leer con distancia: procede de un ensayo en curso, de tamaño reducido, difundida por la empresa interesada y sin publicación revisada por pares que permita contrastarla.
El siguiente paso: cuatro hospitales y cien pacientes
Con el nuevo capital, MSICS quiere acelerar un ensayo multicéntrico centrado en el trastorno de estrés postraumático, diseñado para incluir a cien pacientes con la colaboración de cuatro hospitales israelíes. El estudio, según la compañía, está a la espera de las autorizaciones regulatorias necesarias para arrancar. Más adelante, la empresa ha señalado su intención de explorar indicaciones como los trastornos de la conducta alimentaria. Parte de la financiación se destinará también a ampliar la planta y a preparar el terreno para un eventual suministro a otros mercados.
Qué implica
El dato relevante aquí no son las cifras de eficacia que anticipa la empresa, sino el hito industrial: disponer de una planta con licencia GMP significa que la psilocibina empleada en los ensayos tiene una pureza y una trazabilidad homologadas, algo imprescindible para cualquier aprobación posterior y todavía poco habitual fuera de Norteamérica. Ese cuello de botella —quién puede fabricar legalmente la sustancia con calidad farmacéutica— explica buena parte de la lentitud con la que avanza la investigación clínica con psicodélicos en Europa. También conviene no confundir el permiso de fabricación con el acceso real: son cosas distintas, como ilustra el caso de Chequia, que legalizó la psilocibina médica mientras el acceso práctico seguía esperando. Que existan cadenas de suministro reguladas es una buena noticia para quien quiera acceder a estas sustancias con garantías de calidad; qué puertas abra después ese suministro, y para quién, es una decisión política que no depende de ninguna fábrica.
Fuente
- Calcalist (CTech). Israeli startup bets on psychedelic mushrooms for mental health treatment. CTech by Calcalist, 3 de mayo de 2026.
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