
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de LSD se han empleado en investigación y qué duración tienen?
En breve
- Un preprint de la Universidad de Turín midió la actividad génica en la corteza prefrontal de ratones 90 minutos y 24 horas después de una dosis de LSD.
- Encontró 296 genes alterados a los 90 minutos y 173 a las 24 horas, con un núcleo de 99 genes que seguían alterados en ambos momentos, ligados a ritmos circadianos, metabolismo y respuesta hormonal.
- Los autores interpretan el patrón como cercano al estrés «adaptativo» (hormesis), pero es un trabajo en animales, con comparaciones indirectas y sin revisión por pares.
Un equipo de la Universidad de Turín ha descrito qué pasa en la corteza prefrontal de ratones tras una única dosis de LSD, mirando no solo la activación neuronal inmediata sino la huella genética que queda un día después. El trabajo, firmado por Savino, Liaci, Merlo, Prandi, Avalle y Poli, apareció el 18 de septiembre como preprint en bioRxiv, es decir, todavía no ha pasado por revisión por pares.
Qué hicieron con los ratones
Los investigadores usaron ratones macho C57BL/6 de ocho semanas. A unos les inyectaron suero salino y a otros LSD, a razón de 500 microgramos por kilo por vía intraperitoneal. Para confirmar que la dosis había hecho efecto contaron las sacudidas de cabeza, una respuesta conductual típica de los psicodélicos clásicos, entre los minutos 15 y 30. Después extrajeron la corteza prefrontal a los 90 minutos o a las 24 horas y secuenciaron todo el ARN para ver qué genes estaban más o menos activos que en los animales de control.
Lo que cambió en la corteza
A los 90 minutos hubo 296 genes con diferencias significativas, y a las 24 horas, 173; en ambos casos predominaban los que subían sobre los que bajaban. Entre los primeros aparecieron los esperables genes de respuesta inmediata, como Fos, Egr1 o Arc, además del factor neurotrófico Bdnf. Pero el perfil temprano incluía también genes de metabolismo y de respuesta a nutrientes, de células de la glía formadoras de mielina y de vasos sanguíneos.
A las 24 horas, el estallido de activación neuronal se había apagado y dominaban los genes del reloj circadiano (Per1, Per2), de respuesta a glucocorticoides y de regulación de la vía TGF-β. Un subconjunto de 99 genes seguía alterado en los dos momentos. Para los autores, ese núcleo estable apunta a una modulación sostenida de la interfaz entre ritmos circadianos, hormonas del estrés y metabolismo.
La comparación con el estrés bueno y el malo
El equipo contrastó la firma del LSD con conjuntos de datos públicos de roedores sometidos a ayuno, restricción calórica, preacondicionamiento isquémico o ejercicio, todos ellos estímulos de tipo hormético, y con otros de estrés crónico, como la restricción crónica, el estrés variable crónico o la derrota social. El solapamiento con ambos grupos fue amplio, porque comparten un fondo común de respuesta al estrés. Con un modelo supervisado que distingue entre los dos tipos, la firma del LSD quedó más cerca de la hormesis, la idea de que una perturbación moderada y transitoria activa defensas que luego benefician al organismo, que del estrés crónico perjudicial.
Qué implica
El estudio ofrece una hipótesis para explicar por qué los efectos de los psicodélicos pueden durar más que su presencia en el cuerpo: además de la plasticidad sináptica, podría haber un reajuste de programas de adaptación al estrés. Conviene leerlo con sus límites. Es un preprint, se hizo en ratones macho con una sola dosis y en una sola región cerebral, mide expresión génica y no conducta ni bienestar, y la conclusión sobre la hormesis surge de comparar con bases de datos de otros experimentos, no de un ensayo directo. Los propios autores señalan que compartir rutas de estrés no basta por sí solo para decir si un estado es adaptativo o dañino. Queda por ver si se replica y si algo parecido ocurre en personas.
Para el contexto general sobre esta sustancia, tienes nuestra guía sobre el LSD y el cornezuelo del centeno, y sobre otro trabajo reciente de neurociencia puedes leer el mayor mapeo cerebral de psicodélicos.
Fuente
- Savino A, Liaci C, Merlo GR, Prandi L, Avalle L, Poli V. Psychedelic Hormesis: LSD Activates Adaptive Stress Transcriptional Programs in the Prefrontal Cortex. bioRxiv (preprint), 18 de septiembre de 2026.
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