
En breve
- Un ensayo doble ciego y controlado con placebo probó una única dosis de ayahuasca en 29 personas con depresión resistente al tratamiento.
- Siete días después, el 57% del grupo con ayahuasca respondió al tratamiento, frente al 20% del grupo placebo.
- Es un resultado alentador, pero la muestra es pequeña, se hizo en entorno hospitalario con acompañamiento y no autoriza el autoconsumo.
Que una infusión amazónica utilizada en contextos rituales pueda aliviar una depresión que no responde a los fármacos habituales suena, de entrada, a promesa exagerada. Sin embargo, en 2019 un equipo brasileño publicó el primer ensayo clínico aleatorizado y controlado con placebo sobre la ayahuasca en depresión resistente. Sus resultados fueron positivos y rápidos, aunque conviene leerlos con la cabeza fría: es un estudio pequeño y preliminar, no una prueba definitiva.
El estudio
El trabajo lo firman Fernanda Palhano-Fontes y colaboradores y se publicó en Psychological Medicine (Cambridge University Press) en 2019. Se trata de un ensayo de brazos paralelos, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, realizado en un hospital universitario de Natal (Brasil). Participaron 29 personas con diagnóstico de depresión resistente al tratamiento (es decir, que no habían mejorado con al menos dos antidepresivos previos). Se asignaron al azar a recibir una única dosis de ayahuasca (14 personas) o un placebo (15 personas). El placebo se diseñó para imitar el sabor amargo y el color pardo de la infusión, de modo que fuera difícil de distinguir. Ambos grupos recibieron la dosis en una habitación tranquila, acompañados y bajo supervisión clínica. La gravedad de la depresión se midió con escalas estandarizadas (HAM-D y MADRS) antes de la toma y a los uno, dos y siete días.
Qué se encontró
La diferencia entre ambos grupos fue estadísticamente significativa en todos los momentos de medición, y creció con el paso de los días. En la escala principal (HAM-D), la comparación entre grupos a los siete días arrojó un tamaño del efecto grande (d de Cohen = 0,98). En la escala MADRS, el efecto pasó de moderado el primer día (d = 0,84) a grande a la semana (d = 1,49). Traducido a tasas de respuesta —una reducción de al menos el 50% en los síntomas—, a los siete días respondió el 57% de quienes tomaron ayahuasca frente al 20% del grupo placebo según la HAM-D, y el 64% frente al 27% según la MADRS. Las tasas de remisión (síntomas prácticamente ausentes) fueron del 43% frente al 13%, aunque esta última diferencia quedó en el umbral de la significación estadística (una tendencia, más que una certeza). Es importante subrayar que el placebo también produjo cierta mejoría, algo habitual en depresión, lo que refuerza el valor de haber usado un grupo de comparación.
Qué significa (y qué no)
El hallazgo es relevante por dos motivos. Primero, porque el efecto apareció deprisa: un solo día después de la toma ya había diferencias frente al placebo, cuando los antidepresivos convencionales suelen tardar semanas. Segundo, porque se trata de personas cuya depresión no había cedido con los tratamientos estándar, un grupo especialmente difícil de ayudar. Aun así, hay que ser honestos sobre los límites. La muestra es muy pequeña —29 personas—, lo que obliga a interpretar las cifras con prudencia y a esperar ensayos más grandes antes de sacar conclusiones firmes. El seguimiento fue corto, de una sola semana, de modo que no sabemos cuánto dura el efecto. Los propios autores reconocen, además, una dificultad inherente a la investigación con psicodélicos: mantener el ciego es complicado, porque muchos participantes notan si han recibido una sustancia activa, y eso puede influir en cómo puntúan su estado de ánimo.
Conviene también situar el contexto en el que se obtuvieron estos resultados. La dosis se administró en un entorno hospitalario, con preparación previa, acompañamiento durante la experiencia y supervisión médica, incluidos controles para atender posibles reacciones. Nada de esto se parece a un consumo por cuenta propia. La ayahuasca no es inocua: puede provocar vómitos, malestar y episodios de ansiedad intensos, e interactúa de forma peligrosa con ciertos medicamentos y con algunos problemas de salud. Que un ensayo controlado apunte a un beneficio no equivale a un tratamiento disponible ni recomendable fuera de la investigación. En cuanto al marco legal, la ayahuasca contiene DMT, sustancia fiscalizada en la mayoría de países, con excepciones ligadas a usos rituales en algunos lugares; es un dato objetivo que cada persona debe conocer. La lectura razonable es la de una vía de investigación prometedora que merece estudiarse mejor, sin convertirla en cura milagrosa ni en amenaza a demonizar.
Fuente
- Palhano-Fontes F, et al. Rapid antidepressant effects of the psychedelic ayahuasca in treatment-resistant depression: a randomized placebo-controlled trial. Psychological Medicine, 2019;49(4):655-663. DOI: 10.1017/S0033291718001356
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