
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de ketamina se usan en depresión y por qué vía?
En breve
- Un equipo de la Universidad de Toronto comparó a 238 personas que usan ketamina en entorno clínico con 222 que la usan fuera de él, a partir de la Global Psychedelic Survey 2023.
- Las dos puntuaron la eficacia casi igual: 83,3 de media en el grupo clínico y 81,2 en el no clínico, sobre 100.
- El grupo sin supervisión declaró más alucinaciones de larga duración tras el uso (OR 2,58; IC 95 %: 1,08-6,31), con un intervalo amplio.
Cada vez más gente recurre a la ketamina para tratar el estado de ánimo, pero no todos lo hacen en una clínica. Un estudio publicado en septiembre de 2026 en el Journal of Psychoactive Drugs pone cifras a esa diferencia: quién usa la sustancia con médico, quién sin él, y qué cuentan unos y otros de sus efectos.
Dos maneras de usar la misma molécula
Los autores, de la Universidad de Toronto, partieron de la Global Psychedelic Survey de 2023. De ahí separaron a quienes tomaban ketamina con supervisión médica (238 personas) y a quienes lo hacían por su cuenta, en contextos informales (222).
Los perfiles no eran iguales. Quienes usaban ketamina fuera de la consulta tenían más experiencia con otros psicodélicos y con sustancias recreativas no psicodélicas, y también más uso de ketamina a lo largo de la vida.
Lo que declararon
En el momento de responder, los dos grupos mostraban síntomas leves de depresión y de ansiedad, sin diferencias entre ellos (p = 0,22 y p = 0,46). Pidieron también que valoraran la eficacia de la ketamina de 0 a 100. El grupo clínico dio 83,3 de media (desviación de 15,0) y el no clínico, 81,2 (desviación de 16,6). La diferencia no fue significativa (p = 0,45).
Donde sí apareció una diferencia fue en los efectos secundarios de tipo alucinatorio. Las personas que usaban ketamina sin supervisión tuvieron más probabilidades de referir alucinaciones de larga duración tras el consumo: OR de 2,58, con un intervalo de confianza del 95 % de 1,08 a 6,31. Ese intervalo llega casi hasta 1, así que la estimación es imprecisa, y conviene leerla como una señal y no como una medida exacta.
Qué implica
El resultado más llamativo es el empate en eficacia percibida. Quien se automedica no cree que le funcione peor que a quien va a consulta, y el estudio no encuentra motivos para decir lo contrario.
La otra mitad del hallazgo apunta a dónde puede estar el margen de mejora. Los autores interpretan la mayor frecuencia de alucinaciones prolongadas como un riesgo asociado al uso sin supervisión médica. Hay que leerlo con cautela: se trata de una encuesta transversal, es decir, una foto en un momento dado. No permite saber qué dosis, qué frecuencia o qué origen del producto había detrás de cada respuesta, ni si el grupo no clínico ya partía de una mayor vulnerabilidad. Todo se basa además en lo que cada persona recuerda y quiere contar.
Lo que sí deja claro es que existen dos poblaciones de usuarios con perfiles distintos, y que, según los autores, sus diferencias apenas estaban caracterizadas. Conocer mejor al grupo no clínico, sin juzgarlo, es el primer paso para que la información sobre dosis, contexto y acompañamiento llegue a quien la necesita. Quien quiera repasar lo que se sabe de la sustancia puede empezar por nuestra guía de ketamina y disociativos y por la de reducción de daños y uso responsable.
También tenemos una noticia reciente sobre otro riesgo de la ketamina que aparece con el uso prolongado: una clínica británica atiende a 60 menores con daño vesical por ketamina.
Fuente
- Syed OA, Petranker R, Nestor SM, Husain MI, Lipsman N, Alam F, Giacobbe P, Lake S, Lucas P. Real-World Therapeutic Use of Ketamine in Clinical and Non-Clinical Settings: A Cross-Sectional Survey. Journal of Psychoactive Drugs, septiembre de 2026 (PMID 42776060; DOI 10.1080/02791072.2026.2730550).
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