
En breve
- Un equipo del Instituto Weizmann de Ciencia (Israel) ha modificado genéticamente una planta pariente del tabaco para que produzca a la vez cinco triptaminas psicodélicas: DMT, 5-MeO-DMT, psilocibina, psilocina y bufotenina.
- Los investigadores insertaron en la planta las rutas enzimáticas de plantas, hongos y del sapo del desierto de Sonora, y con el cambio de un solo aminoácido multiplicaron por 40 la producción de 5-MeO-DMT.
- El trabajo, publicado en Science Advances, es biología sintética de laboratorio, no un ensayo clínico: su interés inmediato es producir estos compuestos de forma más limpia y estandarizada para la investigación.
Un grupo de investigadores del Instituto Weizmann de Ciencia, en Israel, ha conseguido algo que la naturaleza nunca hace por sí sola: reunir en un mismo organismo cinco moléculas psicodélicas que normalmente están repartidas entre plantas, hongos y un anfibio. La planta modificada, un pariente silvestre del tabaco usado habitualmente en biología vegetal, fabrica ahora DMT, 5-MeO-DMT, psilocibina, psilocina y bufotenina. El estudio se ha publicado en Science Advances el 7 de julio de 2026.
De la ayahuasca al sapo, todo en una misma hoja
La DMT y la 5-MeO-DMT están presentes, entre otras fuentes, en plantas que se emplean tradicionalmente en la elaboración de la ayahuasca; la psilocibina y la psilocina proceden de determinadas setas, y la bufotenina se asocia sobre todo a las secreciones del sapo del desierto de Sonora (Bufo alvarius). Según explican los autores, el reto central era reproducir la ruta que convierte el aminoácido triptófano en DMT: localizaron el par de enzimas vegetales responsables (conocidas como TDC y NMT) y las introdujeron en Nicotiana benthamiana, una planta que en pocos días empezó a generar el compuesto sin necesidad de extraerlo de su fuente natural.
Un cambio de una sola letra multiplica el rendimiento
A partir de ahí, el equipo fue sumando genes de otros organismos —incluida la ruta que en el sapo produce bufotenina y 5-MeO-DMT— hasta lograr que una única planta sintetizara las cinco moléculas. Con herramientas de diseño de proteínas, la investigadora Paula Berman describe que «mutamos un aminoácido en la secuencia y obtuvimos un aumento de 40 veces» en la producción de 5-MeO-DMT. El equipo, liderado por el profesor Asaph Aharoni, fue más allá y añadió enzimas de origen bacteriano para crear variantes halogenadas de estas triptaminas que no existen en la naturaleza. Los propios autores reconocen una limitación relevante: al activar varias rutas metabólicas a la vez, estas compiten por los mismos precursores, lo que todavía reduce la eficiencia global del sistema.
Qué implica
Conviene situar el hallazgo en su terreno: es biología sintética de laboratorio, no un estudio en personas ni una promesa terapéutica inmediata. Su valor práctico más cercano es ofrecer una vía de producción más controlada y escalable de moléculas que hoy se obtienen extrayéndolas de setas silvestres, de plantas amazónicas o de sapos, con la presión que eso supone sobre esas poblaciones. Los propios investigadores plantean como horizonte, todavía especulativo, diseñar plantas capaces de reproducir mezclas más complejas —como la propia ayahuasca— o incluso cultivos comestibles para una dosificación más controlada en contextos de investigación. Ninguna de esas aplicaciones está cerca ni ha sido probada en humanos; lo que aporta este trabajo es una herramienta de producción, no una conclusión sobre eficacia o seguridad. Como siempre en investigación en fase temprana, la prudencia está en no adelantar usos clínicos que la ciencia aún no respalda, sin que ello reste valor a un avance que sí abre puertas interesantes para quienes estudian estas sustancias desde el rigor.
Fuente
- Instituto Weizmann de Ciencia. «One plant, three kingdoms, five trips». EurekAlert! / Science Advances, 7 de julio de 2026.
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