
En breve
- Un metaanálisis publicado en Journal of Psychopharmacology reúne ocho estudios sobre terapia con DMT para el consumo problemático de sustancias.
- Los resultados apuntan a un efecto grande en la reducción del consumo, especialmente cuando la sesión con DMT se combina con acompañamiento psicoterapéutico.
- Los propios autores insisten en que la evidencia es preliminar: los estudios analizados tienen alto riesgo de sesgo y una heterogeneidad muy elevada.
Un equipo liderado por Lisa M. Wallace ha publicado en la revista Journal of Psychopharmacology la primera revisión sistemática con metaanálisis centrada específicamente en la DMT (N,N-dimetiltriptamina) como posible herramienta terapéutica frente al consumo problemático de alcohol y otras drogas. El trabajo no aporta un ensayo nuevo, sino que pone en orden lo que hasta ahora era un puñado de estudios dispersos, publicados entre 2010 y 2024, para intentar responder una pregunta sencilla: ¿hay indicios sólidos de que la experiencia con DMT y ayahuasca ayude a reducir el consumo de sustancias?
Qué han encontrado
La revisión incluye ocho estudios (procedentes de siete publicaciones) con 456 personas evaluadas al inicio, de las que 287 completaron la valoración posterior al tratamiento, una tasa de abandono del 37% que los propios autores señalan como una limitación relevante. La muestra combinada era mayoritariamente masculina (79%) y con una edad media de 36,6 años, y abarcaba consumo de alcohol, cocaína, cannabis, opioides, anfetaminas y sedantes. El efecto global sobre la reducción del consumo fue grande (g de Hedges = 0,94), con una diferencia notable según la sustancia: el efecto fue mayor para drogas distintas del alcohol (g = 1,35) que para el alcohol en solitario (g = 0,65). El dato que más destaca el equipo investigador es el papel del acompañamiento: cuando la sesión con DMT iba acompañada de psicoterapia estructurada, el efecto casi se duplicaba (g = 1,28) frente a los casos sin ese apoyo (g = 0,60), en línea con lo que ya se observa en otros psicodélicos como la psilocibina.
Qué implica
Conviene leer estas cifras con prudencia, tal y como piden los propios autores. Los ocho estudios incluidos son mayoritariamente observacionales, sin grupo control ni cegamiento, con datos de consumo autoinformado por los participantes y una heterogeneidad estadística extrema (I² = 96,9%), lo que significa que los resultados varían mucho de un estudio a otro y que combinarlos en una sola cifra debe tomarse como una estimación orientativa, no como una prueba definitiva. Tampoco hay datos suficientes sobre la duración del efecto a largo plazo ni sobre qué ocurre fuera de contextos ceremoniales o clínicos controlados. Dicho esto, la revisión aporta algo valioso: por primera vez pone negro sobre blanco que la señal existe y es consistente en la dirección esperada, y que el factor terapéutico —no solo la sustancia— parece determinante en el resultado. Es exactamente el tipo de hallazgo preliminar que debería traducirse en ensayos aleatorizados y controlados de mayor calidad, algo que ya reclaman los propios autores. Desde la reducción de daños, este trabajo no cambia nada para quien ya participa en ceremonias o hace uso de estas sustancias por su cuenta, pero sí ayuda a entender mejor con qué tipo de evidencia se cuenta realmente y qué preguntas quedan abiertas.
Fuente
- Wallace, L.M. et al. Efficacy of N,N-dimethyltryptamine (DMT) psychedelic therapy for substance misuse: A systematic review and meta-analysis. Journal of Psychopharmacology, abril de 2026.
Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.