El cuerpo convierte en LSD los análogos que circulan como alternativa legal

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Redacción Psiconáutica · 27 de agosto de 2026

En breve

  • Un equipo de la Universidad de Arkansas para las Ciencias Médicas (UAMS, EE.UU.) probó en ratas cuatro análogos del LSD que circulan en el mercado gris como alternativa legal: 1A-LSD, 1P-LSD, 1B-LSD y 1cP-LSD.
  • Los cuatro se unen peor a los receptores de serotonina en el tubo de ensayo, pero sustituyeron por completo al LSD en las pruebas de comportamiento con animales.
  • Los análisis de sangre mostraron niveles de LSD similares a los del propio LSD, señal de que el organismo los transforma en LSD.
  • Un quinto compuesto probado, la LSZ, no se convirtió en LSD: actúa por cuenta propia sobre los mismos receptores.
  • El trabajo, publicado en julio de 2026, se hizo en ratas; trasladar la conclusión a personas exige prudencia.

Un estudio publicado en julio en el Journal of Pharmacology and Experimental Therapeutics aporta una pieza clave sobre los análogos de LSD que se venden como sustitutos legales de la sustancia clásica: al menos cuatro de ellos -1A-LSD, 1P-LSD, 1B-LSD y 1cP-LSD- se convierten en LSD puro una vez dentro del organismo. El hallazgo, firmado por Michael Berquist, William Fantegrossi y su equipo en la UAMS, ayuda a entender por qué sustancias que en teoría se comportan distinto acaban produciendo un efecto prácticamente calcado.

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Cuatro moléculas, un mismo resultado

Los análogos con una sustitución en el nitrógeno indólico (la posición N1) de la molécula de LSD empezaron a circular hace años como forma de sortear la prohibición: al modificar ligeramente la estructura, dejan de figurar en las listas de sustancias fiscalizadas mientras prometen un viaje parecido. Los investigadores compararon cinco de estos compuestos con el LSD original en tres frentes: su afinidad por los receptores de serotonina 5-HT1A, 5-HT2A, 5-HT2B y 5-HT2C, su capacidad de sustituir al LSD en un test de discriminación conductual con ratas entrenadas para reconocerlo, y su presencia en sangre tras la inyección.

En el tubo de ensayo, los cuatro análogos con sustitución N1 mostraron una afinidad peor o una eficacia más débil que el LSD sobre esos receptores. Aun así, en el animal vivo los cuatro sustituyeron por completo al LSD: las ratas los reconocieron como si fueran la sustancia con la que habían sido entrenadas.

La sangre desvela el porqué

La respuesta llegó al analizar la sangre de los animales tras la inyección: en los momentos relevantes para la prueba de comportamiento, los niveles de LSD detectados eran parecidos con independencia de qué análogo se hubiera administrado. El organismo separa el grupo químico añadido en el nitrógeno N1 y libera LSD. Los cuatro análogos actúan, en la práctica, como profármacos del LSD.

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La excepción fue la LSZ, un análogo con la sustitución en la parte de la dietilamida en lugar del nitrógeno indólico. Este compuesto mostró una afinidad por los receptores de serotonina similar a la del propio LSD, no se transformó en LSD tras la inyección y produjo el efecto por sí mismo, como molécula independiente.

Qué implica

El dato tiene un valor práctico para quien decide usar estos análogos en vez de LSD: si el organismo los convierte en la misma sustancia, la dosis equivalente y la duración del efecto deberían parecerse a las del LSD, aunque la velocidad de esa conversión puede variar de una persona a otra según su metabolismo particular, lo que ayudaría a explicar por qué algunos usuarios describen experiencias más intensas o más largas de lo esperado con la misma cantidad de producto. Conocer estos mecanismos, y no solo el nombre comercial de lo que se compra, forma parte de la reducción de riesgos aplicada a un mercado que se renueva constantemente para esquivar la ley.

El propio equipo señala los límites del trabajo: es un estudio en ratas, con dosis administradas por inyección sistémica y no por vía oral o sublingual, que es como se consumen habitualmente estos productos en la práctica real. La conversión metabólica en LSD queda bien establecida en el modelo animal, pero su magnitud exacta en personas todavía está por confirmar.

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Fuente

Contenido divulgativo elaborado desde la reducción de daños y el respeto a la libertad individual. No sustituye la información de un profesional sanitario ni pretende fomentar ni condenar ningún consumo.

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