
¿Buscas el dato exacto? Pregúntaselo a nuestro cerebro documental, que responde citando los estudios: ¿Qué dosis de ketamina se usan en depresión y por qué vía?
En breve
- Un equipo del Hospital West China (Universidad de Sichuan) publica el primer metaanálisis centrado solo en la ketamina para trastornos por uso de sustancias: 15 ensayos, 798 participantes.
- La estimación de odds de abstinencia favoreció a ketamina antes de un mes (OR 3,27); una odds ratio no significa triplicar la probabilidad. El resultado de uno a seis meses fue incierto.
- La evidencia de efectos adversos y abandonos fue de certeza muy baja; no observar diferencias significativas no establece seguridad.
Un metaanálisis publicado en Frontiers in Psychiatry reúne por primera vez toda la evidencia disponible sobre la ketamina como apoyo para dejar el alcohol, la cocaína, la heroína o el tabaco. La conclusión es matizada: se observa una señal temprana, pero su duración y el balance de seguridad no están establecidos con certeza.
Qué analizaron
El equipo, liderado por Shu-Ping Fang y Mao-Sheng Ran, cribó 15 ensayos aleatorizados con 798 personas (466 en el grupo con ketamina). Cuatro estudios trataban el alcohol, tres la cocaína, dos la heroína, dos otros opioides y uno el tabaco; en tres de los quince había además depresión asociada. La mayoría administró la sustancia por vía intravenosa (doce ensayos) y el resto por vía intramuscular, con dosis de entre 0,20 y 2,0 mg/kg, con protocolos que incluían ketamina con o sin psicoterapia estructurada.
Los números
Antes de un mes, la estimación combinada fue OR 3,27 (IC 95% 1,55–6,92). Es una razón de odds o momios, no una multiplicación directa de probabilidades. Entre el mes uno y el mes seis el efecto seguía siendo favorable pero ya no alcanzaba significación estadística (1,74). El deseo de consumo (craving) no bajó de forma notable en el primer mes, aunque sí lo hizo de manera moderada más adelante. No se encontraron diferencias significativas en abandonos ni efectos adversos entre grupos, pero la certeza fue muy baja. El artículo menciona aumentos transitorios de presión y disociación en ensayos concretos; no establece que fueran los efectos más frecuentes en toda la muestra ni demuestra seguridad general.
Qué implica
Los propios autores clasifican la certeza de la evidencia como moderada para el primer mes y baja o muy baja para el resto de resultados, y solo siete de los quince ensayos aportaban datos de abstinencia utilizables para el cálculo estadístico. Reconocen además una limitación habitual en este tipo de estudios con ketamina: como sus efectos disociativos son difíciles de disimular, participantes y terapeutas suelen intuir quién recibe la sustancia real, lo que puede inflar el resultado percibido. Ninguno de los ensayos se hizo fuera de un entorno clínico controlado, así que estos datos no dicen nada sobre el uso no supervisado. Para quien ya usa ketamina o valora un tratamiento con ella dentro de un programa de reducción de riesgos, el dato útil es este: la evidencia señala un posible beneficio temprano, sin establecer por cuánto tiempo se mantiene ni confirmar seguridad, y la vigilancia cardiovascular durante la infusión sigue siendo la precaución práctica más sólida que arroja el estudio. Encaja con lo que ya vimos al comparar la ketamina intravenosa con la esketamina en depresión: el efecto existe, pero su duración es la gran incógnita.
Fuente
- Fang SP, Yang X, Zhao DC, et al. Ketamine for substance use disorders: a systematic review and meta-analysis. Frontiers in Psychiatry, 17 de julio de 2026.
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